Discapacitados indefensos

He tenido conocimiento de la alarmante noticia que ha saltado a los medios de información, de que han hallado a tres menores muertos en un centro de acogida de Mensajeros de la Paz para niños con discapacidad, en la localidad vallisoletana de Boecillo, y se han atribuido supuestamente los fallecimientos a una monitora de 55 años, a quien encontraron herida en las instalaciones.

Como familiar de un discapacitado, mi hermano Tuto que tiene síndrome de Down y es huérfano, aunque tiene 6 hermanos que le adoran y reconocen que es el mejor de todos, quien vive en una residencia de discapacitados en la Comunidad de Madrid. Me parece impensable que, por un solo momento, me pueda venir la idea de que peligre su seguridad y más alarmante aún su propia vida.

Ante lo sucedido, quiero manifestar mi repulsa y sentimientos de indefensión y vulnerabilidad, ya que la palabra “indignación”, en los últimos tiempos tan solo se utiliza a nivel mundial para denuncias que tiene un claro fondo político, aunque digan que se hacen en nombre de la Sociedad, dejan claras dudas al respecto…

Desde ahora y con carácter urgente se deben tomar medidas para evitar que estos hechos puedan volver a repetirse. Nadie puede “tomarse la justicia de su mano”, no es admisible que se justifique como un “acto de locura, de mala suerte…”, el comportamiento de un presunto asesino, como han manifestado públicamente los gestores del centro de acogida. Que, asimismo, han declarado que no tenían conocimiento de que la monitora hubiera padecido antes síntomas de depresión u otros problemas similares. O que las causas sean debidas a “un ataque de locura por compasión”, como han difundido los medios.

¿Cuántos presuntos asesinos no han tenido antecedentes delictivos? ¿Y por ello, tenemos que considerar que son menos culpables?

No hace muchos años, un joven fue asesinado por un portero de una conocida discoteca madrileña y este dramático acontecimiento hizo que se pusiese en marcha un carné, que acredita el ejercicio de esta profesión una vez finalizado un curso de formación.

¿Al día de hoy, se supervisa rigurosamente la preparación de los monitores especializados en discapacidades físicas y psíquicas, como ha sido este caso, y, teniendo en cuenta su alto grado de responsabilidad, son sometidos regularmente a controles y pruebas psicológicas, que garanticen su equilibrio personal y su capacidad para ejercer la profesión? Sin olvidarnos de denunciar que se abusa continuamente del voluntariado, para actividades que únicamente deberían desarrollar especialistas.

Y, para finalizar, mi pregunta es: ¿Alguien tiene dudas de que el castigo con la cadena perpetua, cumplida en su totalidad, puede evitar que personas con peligrosidad demostrada puedan causar daños mortales a la Sociedad?



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