David contra Goliath

Desde mis tiempos de estudiante de Derecho cuando huí­amos de los grises por la calle de San Francisco que no veía a nadie correr tanto, en este caso por la acera de la calle de Félix Aramburu a media tarde. Y es que el senador Isidro Fernández Rozada estaba echando la partida en El Grano de Oro cuando alguien le avisó -no yo, que conste- de que en la esquina con González Besada, en una zona de carga y descarga, la grúa estaba cargando su flamante BMW. En cuanto el polici­a municipal de turno -no se cuadró por cierto- comprobó que era el sobrino de la tía Nemesia los cepos se levantaron y el senador, aliviado, se fue con su automóvil y sin multa, por supuesto. Menos mal que no habí­a nadie del Foro para denunciarle.

 

Quien ha regresado a la ciudad en la jugó al fútbol con el Real Oviedo cuando era el equipo era de primera fue aquel buen lateral uruguayo Mateo Corbo. En los últimos años regentó una gasolinera en Montevideo y ahora ha vuelto a Oviedo en donde desde hace años reside una hermana que regenta en la zona de La Florida una pequeña pero eficaz empresa de limpieza. Mateo Corbo jugó en el Real Oviedo cuando el mí­tico Luis Aragonés era entrenador del club carbayón. En la temporada en que el histórico club- acaba de cumplir 88 años- bajó a segunda división Mateo Corbo sufrió en la variante de Avilés un gravísimo accidente de automóvil en el que perdió la vida su novia también de nacionalidad uruguaya, y él tardó un año en recuperarse de las lesiones. Tras aquella desgracia se fue a jugar a Inglaterra y terminó regresando a su país. Aquí, en Oviedo, quedaron su hermana y su cuñado, plenamente integrados en la vida local. Ahora Mateo Corbo ha regresado para quedarse. Le deseo lo mejor de lo mejor. Siempre me pareció un gran tipo.

 

Mañana y pasado en el Juzgado ubicado en la calle Rosal 11 de Oviedo se celebrará una interesante vista por lucro cesante presentado por el propietario de la compañí­a Digicom contra Telefónica, juicio al que, según mis noticias, acudirán autobuses con concesionarios ninguneados por Telefónica en Gali­cia y Zamora. También acudirán a declarar altos directivos de la potente compañí­a de comunicación que aunque ya no es monopolio sigue actuando como si lo fuera. Digicom era una empresa promovida por un joven empresario astuiano que llegó a contar con 85 trabajadores como distribuidor de los productos de Telefónica. Esta de un tiempo para acá comenzó a rescindir los contratos con sus más veteranos y eficaces colaboradores por lo que en el caso concreto de Digicom, como digo consultor homologado de Telefónica, hubo de despedir a la plantilla y echar la persiana. Pide ahora 6 millones de euros por lucro cesante pero los puestos de trabajo perdidos no volverán. Es como el combate de David contra Goliath pero con el resultado final en manos de los jueces.

 

Quien también ha sufrido otro fuerte varapalo es la empresa Tragsa integrada en la SEPI, como HUNOSA. Una compañía pública nacida a la sombra del Ministerio de Agricultura y que en Asturias está gerenciada por el ex diputado Ramón Cañal, su primer trabajo profesional desde que terminó la carrera de químico. Y es que por visto como consecuencia de la baja de cartera de pedidos Tragsa presentó un ERE para despedir a casi mil operarios, de ellos 55 en Asturias, en su mayoría veterinarios. Pues la Audiencia Nacional acaba  de fallar declarando nulo el ERE por lo que Tragsa tendrá que readmitir de manera inmediata a los afectados. El amigo Cañal no sabe donde esconderse.



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