Greenpeace reclama que las pruebas de resistencia sean más que un lavado de imagen de las nucleares

Greenpeace reclama que las pruebas de resistencia sean más que un lavado de imagen de las nucleares
Hoy se celebra en Bruselas la conferencia del Grupo Europeo de Reguladores sobre Seguridad (ENSREG, por sus siglas en inglés). Greenpeace, que participa en dicha conferencia, reclama en su discurso que no se permita que el proceso sea simplemente un proceso para un lavado de imagen verde sobre la seguridad nuclear.

 

“Garoña puede ser el termómetro que mida la credibilidad de las pruebas de resistencia de las nucleares”, ha declarado Raquel Montón, responsable de la Campaña Nuclear de Greenpeace.

El 25 de marzo de 2011, tras el desastre de Fukushima, el Consejo Europeo pedía que se revisara la seguridad de todas las centrales nucleares de la Unión Europea con una valoración de riesgos integral y transparente (”pruebas de resistencia“). Para ello las autoridades reguladoras nucleares remitierron el 31 de diciembre sus respectivos informes a la Comisión Europea, los cuales serán revisados en los próximos meses de forma que cada miembro del ENSREG sea evaluado por otros dos.

Greenpeace ha denunciado en su discurso que si, a pesar de  los esfuerzos y estudios, todas las nucleares pasan las pruebas, estas perderán su credibilidad. Además, esta información desorientadora impedirá que las decisiones políticas necesarias se tomen desde el conocimiento profundo de la realidad o, peor aún, que no se espere a los resultados para tomarlas, como es el caso de los gobiernos de España y Reino Unido.

Los informes de los reguladores de la seguridad de las centrales nucleares carecen de credibilidad y dejan enormes brechas. Se ignoran los planes de evacuación de emergencia, y la mayoría de los informes no contemplan la posibilidad de un fallo múltiple, como ocurrió en Fukushima, ni la amenaza de accidentes de aviones de gran tamaño.

No obstante, Greenepace cree que aún no es demasiado tarde, y que estas revisiones son la última oportunidad para demostrar que las pruebas de estrés son efectivas y no simplemente un lavado de imagen verde.

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