El misterio del piso de Pumarín: un cuerpo calcinado, una llamada a las 3.41 y una identidad que cambió durante la investigación

El misterio del piso de Pumarín: un cuerpo calcinado, una llamada a las 3.41 y una identidad que cambió durante la investigación

La Policía intenta reconstruir qué ocurrió durante la madrugada en la vivienda de la calle Eugenio Tamayo. Las primeras informaciones apuntaron a un posible homicidio, aunque otras fuentes policiales señalaron después que las pesquisas iniciales no permitían confirmar indicios criminales. El cadáver apareció junto a una cama, con un colchón encima, y los bomberos se sorprendieron porque el fuego no parecía haber alcanzado una temperatura acorde con el estado del cuerpo

Lo que a primera hora del domingo parecía un incendio mortal en una vivienda de Oviedo se ha convertido, con el paso de las horas, en una investigación mucho más compleja.

Y llena de preguntas.

La Policía Nacional intenta determinar qué ocurrió durante la madrugada del domingo en el interior del número 4B de la calle Eugenio Tamayo, en el barrio ovetense de Pumarín, donde los bomberos localizaron un cadáver con importantes quemaduras después de sofocar un incendio.

El fuego fue detectado poco después de las siete de la mañana. Cuando los efectivos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento de Oviedo accedieron al inmueble, una fuerte acumulación de humo dificultaba la visibilidad. Solo después de controlar el incendio apareció el cuerpo.

Pero aquella fue únicamente la primera sorpresa.

Un cadáver junto a una cama y un colchón encima

El cuerpo estaba tendido en el suelo junto a una cama y con un colchón encima, según las informaciones conocidas sobre la primera inspección de la vivienda.

El humo había impedido a los bomberos advertir inicialmente su presencia.

Una vez localizado el cadáver, el escenario cambió por completo. La vivienda fue preservada y entraron en juego los especialistas de la Policía Científica para realizar la inspección ocular y tratar de reconstruir lo sucedido antes, durante y después del incendio.

Había además un detalle que sorprendió a los propios bomberos.

El concejal de Seguridad Ciudadana de Oviedo, José Ramón Prado, explicó que los efectivos le habían transmitido que la temperatura encontrada en el piso no parecía especialmente elevada en relación con el estado que presentaba el cadáver.

Es una circunstancia que deberá ser aclarada técnicamente por los investigadores y por los análisis forenses. Por sí sola no permite concluir cómo murió la víctima ni cuándo se produjeron las quemaduras.

La puerta tampoco tuvo que ser forzada

Otro elemento forma parte ya de la reconstrucción policial.

Los bomberos pudieron acceder a la vivienda sin tener que derribar ni forzar la puerta. Según explicó Prado, estaba cerrada únicamente con el pasador.

Ese dato tampoco demuestra por sí mismo que hubiese intervenido otra persona, pero constituye una pieza más de una escena que la Policía debe reconstruir al detalle: quién estuvo en la vivienda durante las horas anteriores, quién entró o salió, cuándo comenzó exactamente el fuego y dónde se originó.

Primero era un hombre. Ahora la principal hipótesis de identidad apunta a una mujer

La investigación sufrió además un giro importante durante el domingo.

Las primeras informaciones difundidas por distintos medios —incluida la televisión autonómica— señalaron que el cadáver correspondía a un hombre. Así fue comunicado durante buena parte de la jornada.

Horas después apareció una información completamente diferente.

La Policía comenzó a trabajar con la posibilidad de que el cuerpo perteneciese en realidad a una mujer de mediana edad que residía en el piso, aunque hasta entonces no se había producido una confirmación oficial definitiva de la identidad ni del sexo de la víctima.

El estado del cadáver explica la enorme dificultad de una identificación inicial simplemente visual.

Los investigadores centraron entonces su atención en una mujer de origen ecuatoriano que tenía alquilada la vivienda y trabajaba como limpiadora en un hotel de Oviedo. Vecinos consultados por La Nueva España aseguraban echarla de menos y señalaron que había cedido o alquilado una habitación a un compañero de trabajo.

Este punto resulta fundamental: mientras Medicina Legal no cierre la identificación, no puede darse todavía por probado públicamente que el cadáver sea el de esa mujer.

Las 3.41 de la madrugada

Y aparece entonces otro dato clave en la reconstrucción de las últimas horas.

La mujer a la que ahora apuntan las pesquisas realizó, según la información publicada por La Nueva España, una llamada a través de WhatsApp a una amiga exactamente a las 3.41 horas de la madrugada.

El incendio sería detectado aproximadamente tres horas después.

Entre ambos momentos existe, por tanto, una franja temporal que se convierte en uno de los puntos esenciales de la investigación.

¿Qué ocurrió dentro de aquella vivienda entre la madrugada y el aviso a los servicios de emergencia?

Determinarlo exigirá reconstruir movimientos, comunicaciones y testimonios y confrontarlos con las conclusiones de la inspección científica y de la autopsia.

Una discusión anterior que ahora debe interpretarse con mucha cautela

Durante las primeras horas posteriores al hallazgo trascendió también que quien entonces se creía que era el fallecido —un hombre que supuestamente llevaba pocos días residiendo allí— habría protagonizado una discusión con dos mujeres en la calle durante la tarde del sábado.

Pero el posterior cambio en la posible identidad del cadáver obliga a manejar esta información con especial cautela.

Si finalmente la víctima es la mujer que tenía alquilada la vivienda y existía además un hombre alojado en una de las habitaciones, ya no puede asumirse automáticamente que la persona relacionada con aquella discusión sea la misma cuyo cadáver apareció horas después.

Ese es precisamente uno de los aspectos que debe aclarar la investigación.

¿Homicidio o incendio mortal? Las informaciones no son todavía concluyentes

También existe una contradicción importante respecto a la hipótesis policial.

Las primeras informaciones publicadas durante el domingo aseguraron que los investigadores estaban trabajando con una posible hipótesis de homicidio, razón por la cual la Policía Científica inspeccionaba minuciosamente el domicilio.

Sin embargo, otras informaciones posteriores citando fuentes policiales indicaban que las primeras pesquisas no permitían apreciar inicialmente indicios claros de criminalidad.

Ambas cosas obligan a mantener abiertas las posibilidades.

A esta hora no existe información pública suficiente para afirmar que la mujer haya sido asesinada, pero tampoco para reducir el caso simplemente a una muerte accidental provocada por un incendio.

Eso es justamente lo que intenta determinar la Policía Nacional.

La autopsia, la pieza que puede cambiarlo todo

Hacia las doce del mediodía del domingo se procedió al levantamiento del cadáver. El cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal para estudiar la causa exacta del fallecimiento.

La investigación forense deberá ayudar a responder las grandes incógnitas.

La primera es la identidad.

La segunda, de qué murió realmente la víctima.

La tercera, si el fallecimiento se produjo antes o después de iniciarse el incendio.

Y la cuarta, cómo se originó el fuego y qué relación tiene, si alguna, con la muerte.

Son respuestas decisivas porque pueden transformar completamente la naturaleza del caso.

De un incendio a uno de los sucesos más inquietantes de las últimas horas en Oviedo

Todo comenzó poco después de las siete de la mañana con una llamada por un incendio.

Horas después, la Policía tenía delante una escena bastante más difícil de explicar: un cadáver severamente quemado, localizado junto a una cama y parcialmente cubierto por un colchón; una puerta a la que los bomberos pudieron acceder sin forzarla; una temperatura que llamó la atención de los propios equipos de extinción; una primera identificación que apuntaba a un hombre y que después cambió hacia una mujer; una llamada realizada a las 3.41 horas y varias horas todavía pendientes de reconstruir.

La Policía Científica y Medicina Legal tienen ahora la palabra.

Hasta entonces, Pumarín sigue teniendo más preguntas que respuestas.

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