Recetas de una abuela asturiana: Bollu de San Mateo rellenu de picadillo, Cabrales y manzana

Recetas de una abuela asturiana: Bollu de San Mateo rellenu de picadillo, Cabrales y manzana

Ay, rapacinos, llegó San Mateo, y en Oviedo eso significa una cosa muy seria: comer, beber, andar de acá pa allá, volver a comer… y decir que “solo probasti un poco”, aunque lleves tres bollos y media docena de culinos encima.

Yo soy Balbina, y pa estas fiestas paso de hacer el bollu preñáu de siempre tal cual, que ta muy ricu, sí, pero una ye moderna. Bueno… moderna hasta cierto punto, que a mí no me vengáis con espumas, deconstrucciones ni coses d’eses, que si quiero aire abro la ventana.

Así que voy faceros un bollu de San Mateo a mi manera, con picadillo, un poco de Cabrales y manzana. Asturianu hasta las orejas y con ese punto dulce-salao que fai que comas uno y luego mires pa la bandeja como diciendo: “¿Quién habrá comido los otros?”.

Ingredientes

Pa unos 8 bollinos bien hermosos:

  • 500 g de harina de fuerza
  • 250 ml de leche templada
  • 25 g de levadura fresca
  • 60 g de mantequilla
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar

Pal relleno:

  • 300 g de picadillo asturiano
  • 120 g de queso Cabrales
  • 1 manzana asturiana
  • Un chorrito pequeño de sidra natural
  • Un poco de mantequilla
  • Pimienta negra
  • 1 huevo batido pa pintar

Primero, la masa

Ponemos la leche templadina nun bol y deshacemos dentro la levadura con el azúcar.

Ojo: templada, no hirviendo. Que luego matáis la levadura y decís que “la receta de Balbina no sube”. ¡Sube perfectamente! Lo que pasa ye que hay manos que son un peligru.

Añadimos la harina, el huevo, la mantequilla blandina y la sal.

Amasamos bien hasta tener una masa suave y elástica.

Si se pega un poco, paciencia. No echéis harina como si nevara en Pajares.

Hacemos una bola, tapamos con un paño y dejamos reposar aproximadamente una hora, hasta que doble el volumen.

Ahora viene la alegría

Mientras la masa sube, ponemos el picadillo en una sartén.

No hace falta echar mucho aceite, que el picadillo ya trae alegría propia.

Lo cocinamos unos minutos, sin dejarlo seco como una alpargata.

Después añadimos un chorritín de sidra y dejamos que evapore.

Sacamos y reservamos.

En esa misma sartén ponemos una nuez pequeña de mantequilla y añadimos la manzana cortada en dadinos muy pequeños.

Dos o tres minutos, nada más.

Queremos que quede blandina, pero no convertida en compota.

Y ahora mezclamos picadillo, manzana y el Cabrales desmenuzado.

Aquí ya empieza a oler la cocina que da gusto.

Hacemos los bollinos

Cuando la masa haya levado, la dividimos en ocho partes.

Estiramos cada una con la mano, ponemos una cucharada generosa del relleno en el centro y cerramos bien.

Bien cerrado, ¿eh?

Que luego empieza a salir el queso por un lao, el picadillo por otro y parece aquello una romería.

Ponemos los bollinos con el cierre hacia abajo en una bandeja con papel de horno.

Los dejamos reposar otros 20 minutos.

Después los pintamos con huevo batido.

Al horno

Horno precalentado a 190 grados.

Metemos los bollinos durante unos 20-25 minutos, hasta que estén bien doradinos.

Cuando salgan, dejadlos reposar cinco minutos.

Cinco.

No treinta segundos.

Que después mordéis aquello recién salido del horno y os abrasáis hasta el apellido.

Cómo los sirvo yo

Yo los pongo calientes, pero no ardiendo, en una tabla grande.

Y al lao, naturalmente, sidra.

Si queréis hacer una gracia todavía mayor, podéis acompañarlos con unas rodajinas de manzana fresca.

Y ya tenéis un bollu que sabe a Asturias por los cuatro costados: picadillo, Cabrales, manzana y sidra.

Más asturianu no puede ser, salvo que el bollu salga del horno cantando “Asturias, patria querida”.

Palabra de Balbina

Esto pa San Mateo entra solo.

Vas comiendo unu camino de Uría, dices “qué cosa más rica”, tomas un culín, das dos vueltas por Oviedo… y cuando quieres darte cuenta tas buscando otro.

Y luego llega uno y pregunta:

—Balbina, ¿esto engorda?

Mira, guapín.

En San Mateo no engorda nada. Engordamos nosotros cuando se acaba San Mateo.

¡A disfrutar, comer con sentíu y que viva Oviedo, San Mateo y el bollu bien rellenu!

Y si sobra alguno… que no va a sobrar, pero por decir algo… mañana desayuna como un rei.

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