El Cabrales rompe otra vez el techo: 37.500 euros por un queso de Tielve y nuevo récord mundial

El Cabrales rompe otra vez el techo: 37.500 euros por un queso de Tielve y nuevo récord mundial

La Montera Picona, de Gijón, se lleva la pieza ganadora del LIV Certamen del Queso Cabrales y la compartirá con tres establecimientos madrileños. La quesería Ángel Díaz Herrero logra por tercer año consecutivo elaborar el mejor Cabrales del certamen.

Lo consiguieron.

El listón estaba en 37.000 euros y parecía difícil seguir subiendo. Pero el Cabrales ha vuelto a demostrar que, cuando entra en juego la combinación de gastronomía, tradición, orgullo asturiano y espectáculo, sus límites parecen no existir.

El mejor queso del LIV Certamen del Queso Cabrales fue adjudicado este domingo en Arenas de Cabrales por 37.500 euros, estableciendo una nueva marca mundial y superando en 500 euros el récord alcanzado el pasado año.

El comprador oficial ha sido La Montera Picona, de Gijón, que se impuso en una puja en la que participaban ocho establecimientos hosteleros de Asturias y Madrid.

Pero esta vez la historia tiene una novedad.

El queso no se quedará únicamente en Asturias.

La Montera Picona compartirá la pieza con los tres establecimientos madrileños que participaron en la subasta: Carlos Tartiere, Lo de Viole y Sidrería La Cuenca.

Por primera vez, el queso más caro del mundo tendrá así una especie de vida compartida entre Gijón y Madrid.

Nueve meses en una cueva para acabar valiendo 37.500 euros

La pieza había sido elegida previamente por el jurado como el mejor Cabrales presentado al certamen entre las catorce queserías participantes.

Detrás del queso vuelve a aparecer un nombre que comienza a convertirse en una auténtica dinastía dentro del certamen: la quesería Ángel Díaz Herrero, de Tielve.

Es su tercera victoria consecutiva.

La pieza ganadora supera los dos kilos de peso y ha permanecido aproximadamente nueve meses madurando en cueva, sometida a esas particulares condiciones de humedad y temperatura que permiten desarrollar la textura, el aroma y las características vetas azul verdosas del Cabrales.

Nada que ver, por tanto, con un producto industrial preparado para una subasta.

El proceso comenzó muchos meses antes de que este domingo empezaran a levantarse las manos en Arenas.

Ganadería, leche, trabajo artesanal, cueva y tiempo.

Y después, durante unos minutos, una puja capaz de multiplicar su valor hasta una cifra propia de una pequeña obra de arte.

De 14.300 a 37.500 euros en ocho años

La evolución de la subasta permite entender hasta qué punto el Certamen del Cabrales ha construido uno de los fenómenos promocionales más llamativos de la gastronomía española.

En 2018, la pieza ganadora alcanzó los 14.300 euros.

En 2019, subió hasta los 20.500.

Tras el paréntesis de la pandemia, en 2022 se pagaron 17.000 euros.

Después comenzó la escalada.

30.000 euros en 2023.

36.000 en 2024.

37.000 en 2025.

Y ahora:

37.500 euros en 2026.

En apenas ocho años, el precio máximo ha aumentado más de un 160%.

Y el récord vuelve a quedarse en Asturias.

La Montera Picona acaba con el dominio del Llagar de Colloto

La subasta de este año tenía además otro aliciente.

Durante las últimas ediciones había existido un dominador prácticamente absoluto: El Llagar de Colloto.

El establecimiento había conseguido llevarse la pieza ganadora en 2018, 2019, 2022, 2023, 2024 y 2025.

El pasado año pagó los hasta entonces históricos 37.000 euros.

Este domingo, sin embargo, cambió el ganador.

La Montera Picona tomó el relevo y llevó la puja 500 euros más arriba.

Y lo hizo además recurriendo a una fórmula inédita: compartir posteriormente el queso con tres establecimientos madrileños.

Asturias pone el producto.

Madrid ayudará ahora a multiplicar su escaparate.

¿De verdad vale un queso 37.500 euros?

No.

Y precisamente ahí está una de las claves para comprender esta historia.

Los 37.500 euros no son el precio comercial del queso Cabrales.

Ni siquiera representan lo que costaría normalmente una pieza extraordinaria con nueve meses de maduración.

Lo que se compra durante esta subasta es otra cosa.

La pieza, naturalmente.

Pero también un relato, un récord y una enorme campaña de promoción.

Durante horas y días, el nombre del establecimiento comprador aparece asociado en periódicos, radios, televisiones, webs y redes sociales de toda España al concepto de “queso más caro del mundo”.

Y la noticia tiene además un componente prácticamente irresistible para medios internacionales: una pequeña pieza de queso artesanal elaborada en un pueblo de los Picos de Europa por la que alguien acaba pagando decenas de miles de euros.

Comprar ese nivel de notoriedad mediante publicidad convencional tendría un coste difícil de calcular.

Por eso analizar los 37.500 euros exclusivamente como el precio de un alimento conduce a una conclusión equivocada.

Es queso, pero también es marketing.

Y muy probablemente uno de los ejercicios de marketing gastronómico más eficaces que pueden encontrarse actualmente en España.

Cuatro restaurantes para multiplicar el impacto

La alianza entre La Montera Picona y los tres establecimientos de Madrid abre además posibilidades promocionales especialmente interesantes.

La pieza podrá convertirse durante las próximas semanas en protagonista de presentaciones, degustaciones, fotografías, vídeos y publicaciones en redes sociales.

Cada pequeña porción puede convertirse prácticamente en contenido.

Y cada aparición del queso permite recordar la misma frase:

“Este es el Cabrales por el que se pagaron 37.500 euros”.

Hay pocas campañas publicitarias capaces de ofrecer una historia tan fácil de contar.

La decisión de compartir el queso amplía además geográficamente la repercusión: ya no se trata únicamente de atraer clientes a un establecimiento asturiano, sino de trasladar el fenómeno Cabrales también a Madrid.

Tres años consecutivos siendo el mejor

Pero detrás de toda la espectacularidad de la subasta existe otro récord mucho menos estridente y probablemente más importante para comprender el producto.

La quesería Ángel Díaz Herrero, de Tielve, ha conseguido por tercer año consecutivo que el jurado elija uno de sus quesos como el mejor del certamen.

Tres años.

Tres victorias.

En un concurso en el que participan algunos de los mejores productores acogidos a la Denominación de Origen Protegida Cabrales.

Ahí no existen pujas ni estrategias publicitarias.

El queso se prueba.

Y gana.

El escaparate de un mundo rural que sigue vivo

La espectacular cifra de la subasta puede hacer olvidar que el verdadero motor del Certamen del Cabrales continúa estando unos kilómetros más arriba, en las ganaderías, queserías y cuevas de los Picos de Europa.

El Cabrales se elabora artesanalmente con leche cruda y madura durante meses en cuevas naturales donde la elevada humedad favorece el desarrollo de los microorganismos responsables de sus características vetas azules.

Es un proceso inseparable del territorio.

Y esa es probablemente la gran victoria del certamen.

Transformar un alimento profundamente local en un producto conocido internacionalmente sin desligarlo del lugar donde nace.

Este domingo, durante unos minutos, todo ese universo quedó concentrado en una pequeña pieza colocada sobre una mesa de Arenas de Cabrales.

La puja empezó a subir.

Superó los 30.000.

Se acercó al récord.

Llegó a los 37.000.

Y alguien ofreció un poco más.

37.500 euros.

Nuevo récord.

Otro año más, el queso más caro del mundo habla asturiano.

 

Pie de foto: De izquierda a derecha: la directora general de Agricultura, Agroindustria y Desarrollo Rural, Begoña López; la representante de la quesería Ángel Díaz Herrero, de Tielve, ganadora del de la LIV Edición del Certamen del Cabrales Encarni Bada; el presidente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cabrales, Benigno Pérez Herrero ; Adrián Díaz, de la quesería ganadora y la vicepresidenta del Principado de Asturias, Gimena Llamedo.

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