Un hombre lesionado pasó la noche en el refugio del Jou de los Cabrones al resultar imposible evacuarlo por aire, mientras otra senderista tuvo que ser rescatada en el camino de la Terenosa a Urriellu. Los operativos se producen inmediatamente después del desprendimiento que dejó dos mujeres heridas graves en la Ruta del Cares
Cabrales ha encadenado en apenas dos días cuatro evacuaciones de montaña en distintos puntos de uno de los territorios más abruptos y visitados de los Picos de Europa. A las dos mujeres heridas de gravedad por un desprendimiento de piedras en la Ruta del Cares se sumaron este sábado otros dos senderistas lesionados, un hombre de 50 años y una mujer de 52, que tuvieron que ser trasladados al Hospital del Oriente de Asturias, en Arriondas.
En ambos rescates, la orografía y las condiciones meteorológicas volvieron a desempeñar un papel decisivo. La niebla impidió evacuar durante la tarde del viernes al primero de los heridos, que tuvo que permanecer durante la noche en el refugio del Jou de los Cabrones. La operación pudo completarse a la mañana siguiente.
Horas después, los servicios de emergencia fueron movilizados por una mujer que había sufrido una posible fractura de tobillo cuando recorría el camino entre la majada de la Terenosa y el refugio de Urriellu.
Los dos operativos movilizaron al Grupo de Rescate de Bomberos de Asturias, efectivos de los parques de Cangas de Onís y Llanes y especialistas del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil, el GREIM.
El balance deja una imagen especialmente preocupante para este primer fin de semana de agosto: cuatro personas evacuadas en Cabrales en menos de 48 horas, dos de ellas con heridas graves tras ser alcanzadas por piedras y otras dos incapacitadas para continuar por lesiones sufridas en rutas de montaña.
Una noche atrapado en el Jou de los Cabrones
El primero de los avisos se recibió el viernes 31 de julio a las 19.53 horas.
Un hombre de 50 años se encontraba lesionado en el refugio del Jou de los Cabrones, en el macizo central de los Picos de Europa. Según la información trasladada a los servicios de emergencia, presentaba un esguince que le impedía continuar la marcha o descender por sus propios medios.
El Jou de los Cabrones se encuentra en una zona de alta montaña de acceso exigente, rodeada de terreno calizo, fuertes desniveles y pasos en los que una lesión aparentemente menor puede impedir por completo el avance.
El Grupo de Rescate de Bomberos de Asturias fue activado para evacuarlo, pero la niebla imposibilitó completar la operación aérea durante la tarde.
En montaña, la visibilidad no es únicamente una cuestión de orientación para los excursionistas. También determina si un helicóptero puede aproximarse, localizar el punto exacto del accidentado, mantener una referencia segura con el terreno y realizar maniobras de toma, apoyo o izado.
Ante la imposibilidad de efectuar el vuelo con garantías, el hombre tuvo que permanecer durante la noche en el refugio.
La evacuación se reanudó a la mañana siguiente. El afectado fue trasladado finalmente al Hospital de Arriondas para recibir asistencia sanitaria. El parte oficial del Servicio de Emergencias del Principado confirma que tenía 50 años y que la lesión se produjo en la zona del Jou de los Cabrones.
La decisión de aplazar una operación aérea no significa que se abandone a la persona accidentada. Significa que el rescate debe adaptarse a las condiciones reales y evitar que una intervención de auxilio termine poniendo en peligro a los heridos y a los propios rescatadores.
Segundo aviso: una mujer lesionada camino de Urriellu
El segundo operativo comenzó el sábado 1 de agosto a las 9.49 horas.
Una mujer de 52 años había sufrido una lesión cuando recorría el camino de la Terenosa al refugio de Urriellu. La primera valoración apuntaba a una posible fractura de tobillo.
La lesión le impedía continuar con seguridad por un itinerario de montaña en el que existen tramos pedregosos, desniveles y zonas alejadas de cualquier acceso para vehículos.
En el dispositivo participaron el Grupo de Rescate de Bomberos de Asturias, bomberos de los parques de Cangas de Onís y Llanes y miembros del GREIM de la Guardia Civil.
La senderista fue evacuada y trasladada también al Hospital del Oriente de Asturias.
Aunque un esguince o una fractura de tobillo no suelen representar inicialmente una amenaza vital, pueden convertirse en un problema grave cuando se producen lejos de una carretera, con frío, niebla, lluvia o cuando comienza a caer la noche.
Una persona inmovilizada pierde temperatura con rapidez, consume el agua y los alimentos disponibles y puede verse expuesta durante horas hasta que los equipos alcanzan su posición.
Cuatro evacuaciones tras el grave accidente del Cares
Los dos nuevos rescates se produjeron inmediatamente después del accidente registrado el viernes en la Ruta del Cares.
Dos mujeres, de 19 y 53 años, resultaron heridas de gravedad después de ser alcanzadas por piedras a unos seis kilómetros de Caín. Las condiciones meteorológicas dificultaron extraordinariamente el rescate.
La niebla impidió inicialmente la entrada de otras aeronaves solicitadas a comunidades limítrofes, pero el helicóptero medicalizado de Bomberos de Asturias logró finalmente acceder a la zona y evacuar a las dos heridas al Hospital Universitario Central de Asturias.
Tras el accidente, el Parque Nacional de los Picos de Europa ordenó el cierre preventivo de la ruta mientras se examinaba el riesgo de nuevos desprendimientos.
A las 11.00 horas de este domingo 2 de agosto, Asturias Mundial no ha localizado una comunicación oficial posterior que confirme expresamente la reapertura vinculada a este accidente.
Por ese motivo, quienes tengan previsto desplazarse a Poncebos o Caín no deben considerar que la ruta está abierta basándose en páginas turísticas, publicaciones antiguas o resultados conservados en los buscadores.
Algunas informaciones accesibles en internet anuncian reaperturas correspondientes a desprendimientos ocurridos en 2025. Esos avisos no sirven para determinar el estado de la senda tras el accidente del 31 de julio de 2026. El propio Parque Nacional conserva avisos anteriores de reapertura, entre ellos el publicado el 6 de noviembre de 2025, referido a una incidencia completamente distinta.
Hasta que el Parque Nacional, el Principado de Asturias o las autoridades responsables confirmen una modificación, debe prevalecer el último estado conocido asociado al accidente: cierre preventivo e inspección de seguridad.
La niebla no solo hace que el excursionista se pierda
La sucesión de emergencias demuestra que la niebla es uno de los factores de riesgo más importantes en los Picos de Europa.
Puede aparecer con rapidez, incluso durante una jornada que comenzó con buena visibilidad. En pocos minutos puede ocultar senderos, señales, referencias naturales y desvíos.
Sus consecuencias son múltiples:
- Reduce la capacidad para orientarse.
- Dificulta calcular las distancias y los desniveles.
- Hace más probable abandonar el itinerario correcto.
- Humedece la roca y aumenta el riesgo de resbalones.
- Reduce la temperatura percibida.
- Impide o retrasa la actuación de los medios aéreos.
- Puede obligar a los equipos de rescate a aproximarse por tierra.
- Multiplica el tiempo que una persona lesionada permanece expuesta.
El problema se agrava en el terreno calizo de los Picos de Europa, donde los jous, canales, pedreros y paredes pueden crear itinerarios engañosos. Una senda visible con cielo despejado puede desaparecer por completo cuando las nubes cubren el macizo.
Cómo preparar una ruta de montaña en Cabrales
Los accidentes no siempre pueden evitarse. Una piedra puede desprenderse y una persona puede torcerse un tobillo aunque camine con prudencia. Sin embargo, una preparación adecuada reduce la probabilidad de que una incidencia se convierta en una emergencia grave.
Consultar la información oficial el mismo día
No basta con mirar la previsión la noche anterior.
Antes de salir deben comprobarse:
- La meteorología actualizada.
- Los avisos del Parque Nacional.
- La existencia de cierres.
- El estado de los accesos.
- Las horas de luz disponibles.
- Las posibles tormentas.
- La altura a la que puede aparecer la niebla.
Una captura antigua, una reseña turística o el comentario de otro excursionista no sustituyen a un aviso oficial.
Elegir una ruta adecuada a la experiencia real
La distancia no determina por sí sola la dificultad.
Un recorrido relativamente corto puede requerir mucha más preparación que una ruta larga si incluye fuertes desniveles, terreno roto, pasos expuestos o zonas sin cobertura.
También deben valorarse la edad, el estado físico, las lesiones anteriores y la experiencia de todos los integrantes del grupo. La ruta debe adaptarse al miembro menos preparado, no al más fuerte.
Llevar calzado de montaña
Las zapatillas urbanas, las suelas lisas o el calzado sin sujeción suficiente aumentan el riesgo de caída y de lesión de tobillo.
El calzado debe:
- Sujetar correctamente el pie.
- Tener una suela con buen agarre.
- Estar ya utilizado y adaptado.
- Ser apropiado para terreno pedregoso.
- Proteger frente a humedad y cambios meteorológicos.
Estrenar unas botas durante una ruta exigente tampoco es una buena idea: las ampollas pueden terminar alterando la forma de caminar y provocar una caída.
Llevar agua y comida suficientes
La cantidad debe calcularse para una salida más larga de lo previsto.
Una lesión, un error de orientación o un rescate aplazado por la niebla pueden obligar a permanecer varias horas adicionales en la montaña.
Conviene llevar alimentos energéticos, fáciles de consumir y que no necesiten preparación.
Añadir ropa de abrigo e impermeable
En alta montaña, la temperatura puede descender bruscamente aunque en la costa o en los valles haga calor.
Una persona inmovilizada genera menos calor que alguien que camina. Por eso, una chaqueta impermeable, una prenda térmica y una manta de emergencia pueden resultar fundamentales.
Llevar el móvil cargado y una batería externa
El teléfono debe comenzar la ruta con la batería completa.
Conviene reducir el consumo, evitar aplicaciones innecesarias y reservar energía para una llamada de emergencia. La batería externa debe estar también cargada.
No debe confiarse toda la navegación al teléfono. El frío, la humedad, un golpe o la falta de cobertura pueden dejarlo inutilizado.
Comunicar el itinerario
Una persona que no participe en la excursión debe conocer:
- La ruta prevista.
- El punto de inicio.
- La hora aproximada de regreso.
- El vehículo utilizado.
- El número de participantes.
Si el grupo no regresa, esa información permitirá activar antes la búsqueda y acotar la zona.
Valorar un seguro específico
En rutas de alta montaña, actividades técnicas o viajes frecuentes puede ser conveniente disponer de un seguro que cubra asistencia, rescate, accidentes y posibles gastos derivados de la evacuación.
Antes de contratarlo hay que revisar las exclusiones, la altitud cubierta, las actividades admitidas y si exige federación o autorización previa.
Qué hacer ante una lesión que impide continuar
Cuando una persona sufre una caída o una lesión grave, la prioridad no es llegar al destino previsto. La prioridad es evitar que el problema empeore.
Detener la marcha
No se debe obligar al lesionado a continuar si no puede apoyar, presenta dolor intenso, deformidad, pérdida de sensibilidad o una inflamación rápida.
Caminar sobre una fractura o una lesión importante puede agravar el daño.
Buscar una posición segura
El grupo debe apartarse, siempre que pueda hacerlo sin riesgo, de:
- Canales por las que puedan caer piedras.
- Bordes expuestos.
- Cauces.
- Zonas inundables.
- Paredes inestables.
- Pasos frecuentados por otros excursionistas.
Llamar al 112
Hay que facilitar información clara:
- Número de personas.
- Edad aproximada del herido.
- Tipo de lesión.
- Estado de consciencia.
- Capacidad para caminar.
- Lugar de la ruta.
- Coordenadas, si están disponibles.
- Condiciones meteorológicas.
- Ropa que lleva el grupo.
- Agua y abrigo disponibles.
Después de llamar, el teléfono debe mantenerse operativo por si los rescatadores necesitan ampliar la información.
No cambiar de ubicación sin avisar
Una vez facilitada una posición, desplazarse puede retrasar el rescate.
Solo debe cambiarse de lugar si existe un peligro inmediato o si así lo indican los servicios de emergencia.
Proteger al herido del frío
Debe aislarse del suelo, cubrirse y mantenerse seco. Incluso en verano puede aparecer hipotermia si la persona permanece inmóvil, mojada y expuesta al viento.
No improvisar un descenso peligroso
Transportar a una persona lesionada por terreno abrupto sin material ni experiencia puede provocar una segunda caída y multiplicar el número de víctimas.
El turismo de montaña no admite improvisaciones
Los Picos de Europa constituyen uno de los grandes espacios naturales de España y atraen cada verano a miles de visitantes. Esa popularidad puede transmitir una sensación engañosa de accesibilidad.
Que una ruta aparezca en cientos de fotografías, sea recorrida por familias o esté recomendada en plataformas turísticas no elimina los riesgos propios de la montaña.
En menos de 48 horas, Cabrales ha vivido un desprendimiento con dos heridas graves, la evacuación de un hombre inmovilizado en un refugio y el rescate de una mujer con una posible fractura de tobillo.
Los cuatro operativos comparten una enseñanza: en Picos de Europa, una lesión, un cambio de tiempo o una pérdida de visibilidad pueden transformar una excursión prevista para unas horas en una emergencia que movilice helicópteros, bomberos y especialistas de montaña.
La prudencia no consiste en renunciar a la montaña. Consiste en entrar en ella sabiendo que el tiempo puede cambiar, que el móvil puede quedarse sin cobertura y que un simple paso en falso puede impedir el regreso.
Y este domingo, antes de dirigirse a la Ruta del Cares, existe una precaución adicional e imprescindible: comprobar que su reapertura ha sido anunciada expresamente por una fuente oficial.
