A las 20.28, los pájaros podrían dejar de cantar: los 110 segundos en que Asturias engañará a todos sus animales

A las 20.28, los pájaros podrían dejar de cantar: los 110 segundos en que Asturias engañará a todos sus animales

El eclipse total del 12 de agosto no solo apagará el cielo: durante cerca de dos minutos, aves, abejas, ganado, mascotas e insectos recibirán la señal biológica de que la noche ha llegado de golpe. Asturias Mundial propone grabar el sonido de ese instante irrepetible

El próximo 12 de agosto, a las 20.28 horas, millones de personas estarán mirando hacia el cielo. Pero quizá lo más extraordinario no suceda sobre sus cabezas.

Puede ocurrir en los árboles, en las cuadras, en los gallineros, en las colmenas, en las charcas y hasta en el salón de casa.

Mientras la Luna cubra completamente el Sol, Asturias pasará en cuestión de segundos de una tarde de verano a un crepúsculo profundo. La temperatura puede descender, las sombras desaparecerán y la luz adoptará una tonalidad que ningún animal reconocerá como parte de un día normal.

Las aves podrían interrumpir sus cantos. Algunas gallinas quizá busquen el gallinero. Las abejas reducirán sus vuelos. Determinados insectos nocturnos podrían comenzar su actividad y algunos perros buscarán a sus dueños sin entender por qué todo el mundo está mirando hacia arriba.

No ocurrirá igual en todas las especies ni en todos los animales. Muchos probablemente seguirán comportándose con absoluta normalidad, demostrando que ni siquiera la desaparición del Sol consigue impresionar a todo el mundo.

Pero durante aproximadamente un minuto y medio en el oriente y cerca de un minuto y cincuenta segundos en determinadas zonas occidentales, Asturias entera se convertirá en un inmenso laboratorio natural. Nunca antes se habrá podido observar simultáneamente la reacción de tantos animales domésticos y salvajes ante una transformación ambiental tan rápida.

Una noche que llegará sin aviso

El eclipse comenzará en Asturias alrededor de las 19.30 horas. Durante casi una hora, la Luna irá ocultando progresivamente el disco solar, aunque la luz seguirá pareciendo relativamente normal al principio.

El cambio verdaderamente desconcertante llegará en los minutos finales.

Entre las 20.27 y las 20.29, dependiendo del punto exacto de observación, el Sol quedará completamente cubierto. El cielo no se volverá negro como a medianoche, pero adquirirá el aspecto de un atardecer extremadamente rápido, con un resplandor anaranjado alrededor del horizonte y una oscuridad azulada sobre el paisaje. El fenómeno completo continuará hasta aproximadamente las 21.21 horas.

La diferencia con una puesta de sol normal será la velocidad.

Los animales están acostumbrados a que la luz descienda poco a poco. Sus relojes biológicos interpretan esa reducción como la señal para regresar al refugio, dejar de alimentarse, comenzar a cantar o salir de sus escondites.

El 12 de agosto recibirán la misma información, pero comprimida en unos pocos minutos.

Y justo cuando algunos hayan empezado a reaccionar, el Sol volverá a aparecer.

Cinco minutos antes: la luz empieza a resultar extraña

La primera fase de la gran transformación será casi imperceptible para quien permanezca distraído. Sin embargo, durante los últimos minutos antes de la totalidad, el paisaje perderá rápidamente luminosidad.

Las sombras se volverán más nítidas y extrañas. El ambiente puede enfriarse y el viento modificarse. Las plantas, los insectos y los animales sensibles a las variaciones de luz comenzarán a recibir señales incompatibles con la hora real del día.

Será entonces cuando algunas aves reduzcan su actividad. Otras podrían acercarse a los árboles o dormideros que utilizan habitualmente al caer la tarde.

Los estudios científicos realizados durante eclipses anteriores muestran que no existe una reacción universal. Algunas especies alteran claramente su comportamiento; otras apenas parecen advertir lo que ocurre.

En el eclipse total de 2017 observado desde un zoológico de Carolina del Sur, 13 de las 17 especies estudiadas modificaron su conducta. La mayoría inició rutinas asociadas a la tarde o la noche, mientras que algunos animales mostraron respuestas compatibles con inquietud o ansiedad.

A las 20.28: el campo asturiano entra en un crepúsculo imposible

Durante la totalidad, la Luna ocultará por completo el disco solar. Aparecerá alrededor una corona blanca y delicada, normalmente invisible por el brillo del propio Sol.

Asturias quedará entonces sumida durante entre 90 y 110 segundos en un crepúsculo súbito. La duración aumentará hacia el occidente: algunos concejos orientales tendrán alrededor de un minuto y medio de totalidad, mientras que determinadas zonas occidentales se acercarán a un minuto y cincuenta segundos.

Será poco tiempo para los seres humanos, que probablemente lo vivirán como un instante fugaz.

Para un animal, sin embargo, será una sucesión completa de mensajes contradictorios: disminuye la luz, llega la oscuridad, cambia el ambiente y, cuando apenas ha comenzado a adaptarse, vuelve a amanecer.

Los pájaros: silencio y después un segundo amanecer

Las aves serán probablemente las grandes protagonistas sonoras.

Durante eclipses anteriores, algunas especies diurnas interrumpieron su actividad, redujeron sus desplazamientos o iniciaron comportamientos propios del anochecer. Investigaciones basadas en radares meteorológicos durante el eclipse estadounidense de 2017 detectaron una disminución general de la actividad habitual de aves e insectos mientras avanzaba la oscuridad.

Pero el efecto más sorprendente puede producirse cuando regrese la luz.

Un estudio publicado en Science tras analizar el eclipse norteamericano de 2024 reunió más de 10.000 observaciones ciudadanas y cerca de 100.000 vocalizaciones. Más de la mitad de las especies estudiadas alteraron sus ritmos y muchas reaccionaron a la salida de la sombra con cantos propios del amanecer.

En otras palabras: después de una noche de apenas unos minutos, algunas aves interpretaron que comenzaba un día nuevo.

En Asturias podría escucharse algo semejante.

Durante la totalidad, determinadas zonas pueden quedar extrañamente silenciosas. Segundos después, cuando reaparezca el primer borde del Sol, los pájaros podrían comenzar a cantar como si fueran las seis de la mañana.

No sucederá necesariamente en todas las especies. Algunas reaccionarán de manera intensa, otras apenas cambiarán y puede haber importantes diferencias según el lugar, la nubosidad, la presencia humana y el momento de su ciclo reproductivo.

Pero quien quiera descubrirlo deberá hacer algo poco habitual durante un eclipse: dejar de hablar y escuchar.

Las abejas podrían regresar precipitadamente a las colmenas

Las abejas utilizan la luz solar para orientarse, localizar alimento y comunicar a sus compañeras la dirección de las flores.

Por eso, la desaparición súbita del Sol puede alterar seriamente su navegación.

Durante el eclipse total de 2017, los investigadores observaron que la actividad recolectora de las abejas descendió drásticamente durante la totalidad. No se detuvo por completo, pero muy pocas regresaron a las colmenas mientras el Sol permanecía totalmente oculto.

Además, los individuos que ya estaban volando aceleraron previamente su regreso, como si la disminución progresiva de la luz les advirtiera de que las condiciones estaban empeorando.

Otro trabajo realizado durante el eclipse anular de 2019 encontró una reducción notable de las visitas a las flores, especialmente entre abejas melíferas y abejas sociales sin aguijón.

Los apicultores asturianos tendrán así la oportunidad de observar algo excepcional: cómo responde una colmena completa cuando el día parece terminar casi dos horas antes de lo previsto.

No será necesario abrirla ni manipularla. Bastará con grabar desde una distancia segura el sonido y el movimiento alrededor de su entrada antes, durante y después de la totalidad.

Gallinas, vacas y caballos: ¿volverán a recogerse?

Las gallinas pueden encontrarse entre los animales domésticos más sensibles al cambio. Su comportamiento diario está estrechamente relacionado con la luz y es posible que algunas se dirijan hacia el gallinero cuando el ambiente se oscurezca.

El ganado presenta más incógnitas.

Existen numerosos relatos de vacas y caballos que regresaron hacia establos, cercados o zonas de descanso durante eclipses anteriores. Sin embargo, las observaciones científicas son limitadas y no siempre coinciden.

Algunos animales pueden detener el pastoreo, agruparse o levantar la cabeza ante el cambio ambiental. Otros continuarán comiendo como si la desaparición del Sol fuera un problema exclusivo de los humanos.

Esta diversidad es precisamente lo interesante. El eclipse no pulsará un interruptor idéntico en todos los cerebros. La reacción dependerá de la especie, la edad, el lugar, el temperamento y, posiblemente, del comportamiento del resto del grupo.

Un rebaño tranquilo puede permanecer prácticamente indiferente. Otro podría iniciar una marcha hacia el establo al interpretar que ha llegado la hora de recogerse.

Los propietarios no deberían conducirlos, llamarlos ni provocar ninguna reacción. El valor de la observación estará en comprobar qué hacen espontáneamente.

Los perros mirarán primero a sus dueños

En los hogares asturianos, la reacción más esperada será la de perros y gatos.

Algunos perros pueden mostrarse inquietos ante la reducción repentina de luz, el descenso de temperatura, el ruido en la calle o el comportamiento extraordinario de quienes los rodean. Otros dormirán tranquilamente durante todo el fenómeno, ajenos al acontecimiento astronómico del siglo.

Las mascotas no reaccionan únicamente al entorno. También observan con mucha atención a sus propietarios.

Si una familia grita, corre de una ventana a otra o se concentra nerviosamente en una terraza, el perro puede interpretar que sucede algo importante o amenazante. Su reacción podría deberse más al comportamiento humano que a la desaparición del Sol.

No es necesario colocarles gafas especiales ni obligarlos a mirar al cielo. Los animales no acostumbran a observar directamente el Sol y forzar su atención podría resultar contraproducente.

La mejor experiencia será mantenerlos en un entorno conocido, actuar con normalidad y grabar discretamente su conducta.

Los insectos nocturnos pueden equivocarse de hora

Grillos, polillas, mosquitos y otros animales de actividad crepuscular podrían responder a la oscuridad iniciando momentáneamente sus rutinas nocturnas.

Sin embargo, no está garantizado que todos dispongan de tiempo suficiente. La totalidad en Asturias durará menos de dos minutos y algunos insectos necesitan cambios más prolongados de luz o temperatura para activarse plenamente.

Los radares empleados durante el eclipse estadounidense de 2017 detectaron una reducción de la actividad diurna, pero no una salida masiva de animales nocturnos comparable a la de una noche verdadera. La oscuridad fue intensa, pero demasiado breve para engañar completamente a todo el ecosistema.

El resultado puede ser un paisaje sonoro desconcertante: insectos diurnos que se callan, algunos nocturnos que comienzan a sonar y una vuelta casi inmediata a la situación anterior.

El gran experimento sonoro de Asturias Mundial

Asturias Mundial propone a sus lectores participar en una observación colectiva que podría permitir escuchar cómo cambia la naturaleza durante el eclipse.

No hace falta disponer de telescopio, cámara profesional ni conocimientos científicos. Basta con un teléfono móvil y cinco minutos de silencio.

Cómo participar

Coloca el teléfono en un lugar estable y seguro, orientado hacia un jardín, un bosque, una pradera, una cuadra, un gallinero, una colmena o cualquier espacio donde se escuchen animales.

Comienza a grabar dos minutos antes del inicio de la totalidad.

No muevas el móvil y procura no hablar.

Graba durante todo el tiempo en que el Sol permanezca completamente cubierto.

Continúa dos minutos después de que vuelva la luz.

Guarda el archivo original e indica el concejo, la localidad, la hora y el tipo de animales que podían escucharse.

Los lectores podrán remitir las grabaciones a Asturias Mundial a través de sus canales habituales. Con el material recibido, este periódico elaborará un mapa sonoro del eclipse y una segunda crónica:

El sonido del día en que Asturias se quedó a oscuras: así reaccionaron sus animales

El objetivo no será encontrar únicamente comportamientos espectaculares. Un bosque que permanezca completamente silencioso o una vaca que continúe pastando con absoluta indiferencia también serán resultados valiosos.

La ciencia empieza muchas veces por algo tan sencillo como observar bien.

Una advertencia fundamental: grabar el sonido, no mirar el Sol sin protección

El experimento no elimina la principal norma de seguridad: nadie debe mirar directamente al Sol durante las fases parciales sin gafas homologadas para eclipses.

Las gafas de sol normales, por oscuras que sean, no sirven. Tampoco deben utilizarse radiografías, cristales ahumados, negativos fotográficos ni filtros caseros.

Los prismáticos, telescopios y cámaras necesitan filtros solares específicos colocados en la parte frontal del objetivo. Mirar el Sol a través de uno de estos dispositivos sin protección adecuada puede causar lesiones oculares graves en una fracción de segundo.

Solo durante la totalidad completa, cuando el disco solar esté totalmente oculto, será posible observar el fenómeno directamente. En cuanto reaparezca el más mínimo punto de luz, habrá que volver a utilizar inmediatamente la protección.

Quien prefiera evitar cualquier riesgo puede participar en el experimento sin mirar al cielo. De hecho, quizá descubra algo que los demás se perderán.

Asturias prepara el mayor acontecimiento colectivo de su historia reciente

El Principado ha seleccionado 78 puntos de observación segura, uno por cada concejo, y prevé reforzar el transporte público hacia playas, espacios naturales y otros enclaves. El dispositivo movilizará a cerca de 700 profesionales y voluntarios y mantendrá activado el Plan Territorial de Protección Civil en fase de alerta 2.

También se están distribuyendo más de 100.000 gafas homologadas. Oviedo, Gijón y Avilés han recibido partidas especiales, mientras que el resto de los concejos cuenta con un primer reparto de 500 unidades.

Todo el territorio asturiano estará dentro de la franja de totalidad. El horizonte occidental deberá estar despejado porque el Sol se encontrará ya relativamente bajo, próximo al atardecer.

Será el primer eclipse total visible desde Asturias en más de un siglo y no volverá a repetirse en la comunidad antes de 2180.

Mientras todos miren arriba, habrá que escuchar abajo

El 12 de agosto quedarán fotografías extraordinarias. Se verán telescopios en las montañas, familias reunidas en las playas y miles de rostros protegidos por gafas oscuras.

Pero posiblemente la historia más sorprendente se desarrolle fuera del encuadre.

En un árbol donde los pájaros dejen de cantar.

En una colmena que reduzca súbitamente su actividad.

En un gallinero al que sus habitantes regresen dos horas antes de tiempo.

En un perro que busque la mano de su dueño.

O en una vaca que siga masticando, indiferente ante el mayor espectáculo astronómico que contemplarán varias generaciones.

Durante cerca de dos minutos, Asturias engañará a todos sus animales y les hará creer que la noche ha llegado.

Después volverá la luz.

Y quizá, por unos segundos, toda la naturaleza cante como si estuviera amaneciendo otra vez.

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