Málaga desafía a tus sentidos: el museo donde puedes caminar por el techo, convertirte en gigante y partirte por la mitad

Málaga desafía a tus sentidos: el museo donde puedes caminar por el techo, convertirte en gigante y partirte por la mitad
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El Museo de la Imaginación propone una experiencia interactiva para toda la familia, repleta de ilusiones ópticas, escenarios imposibles y fotografías capaces de engañar a cualquiera

¿Caminar por el techo sin desafiar la gravedad? ¿Aparecer con el cuerpo partido en dos? ¿Crecer hasta convertirse en un gigante mientras tus acompañantes parecen diminutos?

En el Museo de la Imaginación de Málaga, todo eso es posible. Al menos, durante el tiempo suficiente para hacer una fotografía con la que dejar desconcertados a familiares, amigos y seguidores.

Situado en pleno centro de la ciudad, este espacio interactivo invita a niños y adultos a abandonar por un rato la realidad cotidiana y entrar en un universo de espejos, perspectivas alteradas, efectos visuales y decorados que engañan al cerebro. Aquí no basta con mirar: hay que entrar en las escenas, probar, tocar, posar y convertirse en parte de cada ilusión.

Las entradas pueden reservarse anticipadamente desde 12 euros para adultos a través de este enlace:

Comprar entradas para el Museo de la Imaginación de Málaga

Un museo en el que el protagonista eres tú

El Museo de la Imaginación no plantea una visita convencional, de esas en las que el público avanza en silencio contemplando objetos detrás de una vitrina. Su propuesta consiste precisamente en hacer lo contrario.

Cada sala está preparada para que el visitante intervenga, experimente con su posición y descubra cómo puede cambiar una imagen dependiendo del ángulo desde el que se observe.

Entre sus experiencias se encuentran escenarios que permiten caminar aparentemente por el techo, cambiar de tamaño, desafiar la perspectiva o presentar el cuerpo dividido en dos. También dispone de una gran zona fotográfica en la que los visitantes pueden crear imágenes sorprendentes con ayuda de los decorados y los efectos visuales.

La cámara del móvil no es aquí un complemento, sino prácticamente una herramienta de la visita. La propia organización anima a fotografiar las instalaciones y explica que los diferentes espacios han sido diseñados para capturar imágenes interactivas.

El resultado es una experiencia especialmente divertida para familias, parejas y grupos de amigos. Cuantas más personas participen, mayores son las posibilidades de inventar posturas, crear escenas absurdas y llevarse una colección de fotografías difíciles de explicar sin revelar el truco.

El lugar donde tus ojos y tu cerebro discuten

Buena parte del encanto del museo nace de una pregunta muy sencilla: ¿podemos fiarnos siempre de lo que vemos?

Las ilusiones ópticas aprovechan la manera en que el cerebro interpreta la profundidad, el tamaño, la luz y la perspectiva. Cuando esas referencias se manipulan, una superficie plana puede parecer tridimensional, una persona puede aparentar el doble de tamaño que otra y una habitación completamente estable puede producir la sensación de estar inclinada.

El visitante sabe que existe un truco, pero aun así continúa viendo lo imposible. Y ahí está precisamente la gracia.

El museo presenta la experiencia como una combinación de ciencia, educación y diversión, pensada para que tanto pequeños como adultos exploren el funcionamiento de la percepción sin necesidad de convertir la visita en una clase teórica.

Una fábrica de fotografías imposibles

Uno de sus mayores atractivos es la posibilidad de regresar a casa con imágenes muy diferentes de las habituales fotografías turísticas.

En lugar de limitarse a posar delante de un monumento, aquí el visitante puede parecer suspendido en el aire, atrapado dentro de un decorado, reducido a tamaño minúsculo o convertido en protagonista de una escena que contradice las leyes de la física.

El secreto está en encontrar el punto exacto desde el que debe tomarse cada fotografía. Un pequeño cambio de posición puede desmontar completamente la ilusión; desde el lugar adecuado, en cambio, el efecto resulta sorprendentemente convincente.

Por eso conviene acudir sin prisas, observar las indicaciones de cada montaje y repetir las imágenes cuando sea necesario. En este museo, hacer diez fotografías para obtener una perfecta no es obsesión: es método científico con almacenamiento en la nube.

Vídeo: así es la experiencia

El siguiente vídeo permite hacerse una idea del tipo de escenarios, juegos visuales y fotografías que pueden encontrarse durante la visita:

 

 

Una visita para niños… y para adultos dispuestos a jugar

Aunque resulta especialmente atractiva para familias, la experiencia no está concebida únicamente para los más pequeños. Su verdadero público es cualquiera que conserve cierta curiosidad y esté dispuesto a hacer el ridículo con elegancia durante una hora.

La organización señala que el recorrido es apto para toda la familia y calcula una duración media aproximada de una hora, aunque cada visitante puede realizarlo a su propio ritmo.

Las opiniones de quienes ya han pasado por sus salas destacan principalmente las oportunidades fotográficas y la diversión compartida entre varias personas. Algunos visitantes sitúan la duración real entre unos 40 minutos y una hora y media, dependiendo de la afluencia, del tamaño del grupo y del tiempo dedicado a preparar las fotografías.

Es, además, una alternativa útil para las horas de más calor, para una jornada de lluvia o para completar una visita al centro de Málaga con una actividad bajo techo.

Precios de las entradas

En la página de reserva facilitada para la experiencia aparecen las siguientes tarifas:

  • Adultos: 12 euros.
  • Niños: 7 euros.
  • Entrada reducida: 8 euros.

La entrada reducida se ofrece, según la información mostrada durante la reserva, para determinados colectivos como mayores de 65 años, personas con discapacidad y desempleados. La captura de la página también presenta la categoría infantil para edades de 7 a 14 años.

Las condiciones pueden variar según la fecha seleccionada, por lo que conviene comprobar la modalidad correspondiente antes de finalizar la compra.

Consultar fechas disponibles y reservar las entradas

Horarios y ubicación

El Museo de la Imaginación se encuentra en:

Calle Martínez Campos, 13
Distrito Centro
29001 Málaga

El horario publicado por el propio museo es:

  • Lunes, martes y jueves: de 11.00 a 20.00 horas, con último acceso a las 19.00.
  • Viernes, sábado y domingo: de 11.00 a 21.00 horas, con último acceso a las 20.00.
  • Miércoles: cerrado.

Antes de desplazarse conviene comprobar la fecha y la sesión elegidas en el proceso de reserva, especialmente durante festivos o periodos vacacionales.

Consejos para aprovechar mejor la experiencia

La visita gana muchos enteros cuando se comparte. Lo ideal es acudir acompañado, porque algunas fotografías requieren que una persona pose mientras otra encuentra el ángulo correcto.

También resulta recomendable:

  • Llevar el teléfono cargado y con espacio disponible.
  • Limpiar la lente antes de empezar.
  • Seguir las marcas o indicaciones de cada escenario.
  • Evitar las horas de mayor afluencia cuando sea posible.
  • Probar varias posiciones antes de dar por buena una imagen.
  • Vestir ropa cómoda para agacharse, inclinarse o adoptar posturas poco habituales.

Y, sobre todo, entrar sin miedo al absurdo. Nadie cruza la puerta de un museo de ilusiones para mantener intacta su reputación de persona seria.

Una pausa divertida en pleno centro de Málaga

Málaga cuenta con una oferta cultural extraordinaria, pero no todas las visitas tienen que transcurrir entre cuadros, restos arqueológicos o explicaciones solemnes.

El Museo de la Imaginación propone algo más ligero: una hora para jugar con los sentidos, reírse en compañía y descubrir que la realidad depende muchas veces del lugar exacto desde el que la miramos.

Una experiencia sencilla, visual y participativa que puede convertirse en uno de los recuerdos más originales de una escapada a la ciudad.

Porque viajar también consiste en eso: en regresar con fotografías que parecen imposibles y dejar que los demás intenten descubrir cómo demonios se hicieron.

 

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