La quitridiomicosis, la enfermedad que está detrás de la extinción de 200 especies de anfibios

La quitridiomicosis, la enfermedad que está detrás de la extinción de 200 especies de anfibios

RAG/DICYT Las ranas con las que se realizaba hace unos años la famosa prueba para saber si las mujeres estaban embarazadas, una especie procedente de Sudáfrica utilizada comúnmente en laboratorios de todo el mundo, parece ser el origen de la pandemia de anfibios llamada quitridiomicosis, una enfermedad causada por un hongo que ha extinguido más de de 200 especies de anfibios en todo el mundo. Este mal afecta a su piel -un órgano por el que también respiran- y les causa tal daño que o bien mueren a causa de las lesiones que les provoca, o bien por alguna patología que en condiciones normales hubieran superado sin aparentes problemas.


Muchas especies se extinguieron antes de que se describiese el hongo para la ciencia. No se sabía realmente el porqué estaban muriendo poblaciones enteras de anfibios en Ecuador, en Australia o en España. Al final, la principal hipótesis y la más aceptada pasaría porque se expandió con la exportación al resto del mundo de millones de ranas desde Sudáfrica para su uso científico, relata a DiCYT Manuel Merchán, profesor de la IE University de Segovia y director de la Asociación Chelonia y responsable del proyecto Biodiversidad anfibia y cambio climático en Castilla y León.


Al ser un hongo, sus esporas se difunden con facilidad, por medio de la pezuña de una vaca o en la pata de un ave, hasta en las botas del investigador que trata con los anfibios o, por supuesto, en el agua. “Allí donde hay esporas es muy complicado detener la infección. En España hay zonas limpias, pero son muy pocas, destaca el científico, quien añade que este mal es curable aplicando a los animales que lo padecen un tratamiento con fungicidas. Sin embargo, advierte de que esta medida no podría aplicarse en un ecosistema completo.


Cambios de temperatura


Otro de los factores que afecta en gran medida a los anfibios, y que está siendo estudiado en el proyecto que coordina Merchán, es el aumento de temperatura en los ecosistemas que habitan. Se tiene la certeza de que pequeños incrementos pueden causar grandes daños en estas especies y, aunque desde que comenzó el proyecto en septiembre de 2010 se han realizado estudios para medir su influencia concreta, Merchán ha incidido en que aún es pronto para determinar en qué medida ha dañado esta variación climática a los anfibios, dada la falta de regisros anteriores.


A esta modificación del clima se unen otros factores que han alterado los hábitats en los que residen estos animales, como la contaminación o la desecación de las superficies acuáticas, este último un fenómeno no ha sido tan grave recientemente, pero causa efectos “catastróficos” sobre unas especies que necesitan el agua para reproducirse. Estimar el daño concreto que produciría en un determinado ecosistema la desaparición de los anfibios es prácticamente imposible.


En cualquier caso, tanto las enfermedades emergentes, como es la quitridiomicosis, como el calentamiento global están alterando a especies y ecosistemas, concluye el director de este proyecto, financiado por la entidad financiera Caja España-Caja Duero.

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