El efecto de la corrupción municipal afecta negativamente a los niveles de bienestar de la ciudadanía aunque no de manera inmediata

El efecto de la corrupción municipal afecta negativamente a los niveles de bienestar de la ciudadanía aunque no de manera inmediata

Pie de foto: de izquierda a derecha, Eduardo González y Rubén Arrondo, del Departamento de Administración de Empresas de la Universidad de Oviedo

 

Oviedo/Uviéu, 23 de mayo de 2021. La buena gestión financiera ejercida por los gobiernos municipales ayuda a mejorar la percepción del bienestar de sus ciudadanos. Esta es la principal conclusión de una investigación realizada por un equipo multidisciplinar de profesores de la Universidad de Oviedo. El estudio, publicado en European Research on Management and Business Economics, destaca además que esta percepción de bienestar se ve alterada negativamente por los casos de corrupción municipal, aunque no de manera inmediata.

 

 

Los investigadores Eduardo González y Rubén Arrondo, del Departamento de Administración de Empresas de la Universidad de Oviedo, señalan que los resultados obtenidos muestran un efecto directo muy positivo de la calidad en la gestión sobre el bienestar de los individuos. “No hemos apreciado, en cambio, efectos significativos de la corrupción o del nivel de transparencia de inmediato, aunque sí detectamos un efecto diferido negativo de la corrupción en los niveles futuros de bienestar ciudadano”, explica Eduardo González. “También hemos comprobado que es posible contrarrestar este efecto negativo de la corrupción cuando se remplaza el equipo de gobierno corrupto por uno nuevo de otro signo político. La alternancia en casos de corrupción tendría pues un efecto medible sobre el bienestar ciudadano”, añade.

 

El estudio ha combinado información procedente de muy diversas fuentes. Para evaluar el nivel de bienestar subjetivo de los individuos, se han utilizado los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida, elaborada por el INE en 2013 y 2018. Se seleccionaron esos periodos, al ser los únicos en los que esta encuesta incluyó un módulo adicional de bienestar. En total, unos 35000 individuos fueron encuestados en cada periodo.

 

Las tres claves del buen gobierno

La principal dificultad del trabajo, a juicio de sus autores, ha sido la medición del buen gobierno municipal y la relación entre los datos del INE y los datos municipales obtenidos a través de otras fuentes. El nivel de buen gobierno municipal ha sido definido en torno a tres dimensiones que se consideran claves: la calidad en la gestión de las finanzas públicas, el nivel de transparencia sobre las actuaciones municipales y el control de la corrupción de los miembros del equipo de gobierno. “Los niveles de transparencia han sido relativamente fáciles de valorar, puesto que existe información pública, con indicadores que puede utilizarse directamente”, subraya González, investigador principal del estudio. “En cambio, no es nada sencillo valorar la calidad en la gestión financiera de un ayuntamiento”, añade.

 

El equipo de investigación ha recopilado información dispersa, procedente de distintas fuentes, con la que ha elaborado un conjunto de 16 indicadores relacionados con la calidad en la gestión municipal. En una segunda fase, preparó un indicador compuesto utilizando una metodología desarrollada por los autores en anteriores trabajos. En cuanto a la corrupción, ha analizado información previa al año 2013, para identificar todos los posibles casos de corrupción en los municipios que forman parte de la muestra. Los investigadores han descartado todos aquellos para los que no hubiera habido en esas fechas o posteriormente sentencia judicial condenatoria. Han examinado también cuáles de estos municipios cambiaron de signo político en las elecciones municipales de 2015.

 

Al analizar los datos de bienestar subjetivo de 2013, se aprecia un efecto muy significativo y positivo del indicador compuesto de calidad en la gestión de las finanzas públicas, como era de esperar. No obstante, al contrario de lo que el equipo de investigación esperaba encontrar, no se ha apreciado ningún efecto claro ni de la transparencia municipal ni de los casos de corrupción detectados. “Es curiosa la ausencia de un efecto directo de la transparencia municipal, dado el énfasis que tradicionalmente se ha hecho en este apartado. El resultado puede deberse a que, en la actualidad, casi todos los municipios cuentan ya con niveles de transparencia elevados, con lo que no existen grandes diferencias en este apartado”, afirma Rubén Arrondo.

 

Uno de los resultados más llamativos del estudio se ha observado al analizar los datos de 2018, cinco años después. Los investigadores han descubierto un efecto claro y muy negativo de los casos de corrupción previos a 2013. Es decir, el efecto negativo de la corrupción sobre el bienestar ciudadano no es inmediato. Con el tiempo, algunos efectos de las prácticas corruptas del pasado se materializan en términos de una menor calidad en los servicios públicos, con mayores niveles de endeudamiento, por citar un ejemplo. Al analizar si estos efectos se producían por igual en todos los ayuntamientos víctimas de prácticas corruptas, el estudio ha revelado que aquellos que consiguieron remplazar a los equipos de gobierno por otros de diferente signo político en las elecciones de 2015 fueron capaces de retornar a los niveles previos de bienestar ciudadano. En otras palabras, el efecto negativo de la corrupción puede contrarrestarse mediante la alternancia en el gobierno. En cambio, el trabajo ha constatado que esta alternancia no tiene ningún efecto ni positivo ni negativo en aquellos municipios que no fueron víctima de episodios de corrupción.

Dejar un comentario

captcha