El fenómeno, muy localizado y de apenas unos minutos de duración, causó importantes daños materiales en viviendas y en la piscina de la Mancomunidad Cabo Peñas, pero no dejó heridos
Un fenómeno de viento de gran intensidad y recorrido muy localizado causó importantes destrozos durante la tarde del jueves 27 de agosto en Antromero, en el concejo de Gozón. El episodio se produjo pasadas las 16.00 horas y, en apenas unos minutos, levantó tejados, derribó árboles y cierres de fincas y dañó invernaderos y vehículos.
Una de las instalaciones más afectadas fue la piscina de la Mancomunidad Cabo Peñas, cuya cubierta sufrió desperfectos de consideración. El recinto se encontraba cerrado y no había usuarios en su interior cuando se produjo el fenómeno. Tampoco se han comunicado daños personales en el resto de la localidad.
Las tejas, piedras y otros materiales arrastrados por el viento rompieron las lunas de varios vehículos estacionados. Los daños alcanzaron también a diferentes viviendas, instalaciones agrícolas, elementos del mobiliario urbano y zonas de arbolado.
La violencia y rapidez del episodio sorprendieron a los vecinos. Ana González Menéndez, residente en la localidad, relató que vio “los árboles doblarse completamente como plastilina” y cómo el viento arrancaba los plásticos de unos invernaderos situados detrás de su vivienda.
El carácter repentino del fenómeno y la concentración de los desperfectos en una franja reducida han llevado a vecinos y medios locales a describirlo como un tornado. Sin embargo, no consta por el momento una confirmación pública de la Agencia Estatal de Meteorología que permita clasificarlo técnicamente como tal.
AEMET considera tornado a una columna de aire que gira violentamente, permanece conectada con una nube convectiva y llega a entrar en contacto con el suelo. Para diferenciarlo de un reventón —una corriente descendente que se expande al alcanzar la superficie— resulta necesario examinar la trayectoria y la disposición de los daños: los tornados suelen dejar un corredor relativamente estrecho, mientras que los reventones provocan desperfectos distribuidos de forma radial.
A falta de ese análisis meteorológico y de un inventario municipal definitivo, el balance conocido incluye daños en viviendas, la piscina, invernaderos, cierres de fincas, árboles y vehículos. La ausencia de heridos evitó que un episodio especialmente violento y poco habitual tuviera consecuencias más graves.
