Los vecinos frenan los búhos del Nalón: no permitirán que circulen sin mamparas de seguridad

Los vecinos frenan los búhos del Nalón: no permitirán que circulen sin mamparas de seguridad

Usuarios, vecinos y representantes de CCOO impidieron la salida de los autobuses nocturnos del Nalón al comprobar que seguían circulando sin las mamparas de seguridad comprometidas. El conflicto da así un paso más y deja de ser solo una denuncia sindical para convertirse en una interrupción efectiva del servicio.

El conflicto de los búhos del Nalón ha entrado en una nueva fase. Durante la noche del viernes 28 al sábado 29, usuarios, vecinos y representantes sindicales bloquearon la salida de los autobuses nocturnos en Sama al considerar que los vehículos seguían sin contar con las medidas de seguridad prometidas para proteger a los conductores.

La protesta supone un giro importante en este problema. Hasta ahora, el enfrentamiento se había movido entre denuncias, reclamaciones y advertencias, pero en esta ocasión la movilización impidió materialmente la puesta en marcha del servicio.

La situación resulta especialmente sensible porque los búhos del Nalón acababan de regresar después de cuatro meses suspendidos. La recuperación del servicio estaba condicionada precisamente a la implantación de medidas de seguridad, entre ellas mamparas de protección, cámaras y un protocolo frente a agresiones.

Un regreso marcado por la polémica

La reanudación del servicio debía cerrar un conflicto abierto desde hace meses, después de una agresión sufrida por un conductor y de las posteriores reclamaciones de los trabajadores para contar con mayores garantías de seguridad.

Sin embargo, la vuelta de los autobuses no ha traído la tranquilidad esperada. CCOO sostiene que los vehículos que finalmente comenzaron a circular no eran los que habían sido preparados e inspeccionados con las medidas exigidas, sino otros que seguían sin disponer de las protecciones comprometidas.

Ese es, precisamente, el núcleo del conflicto: determinar si hubo un incumplimiento real de las condiciones fijadas para la reanudación del servicio o si existe una discrepancia sobre los plazos y la implantación efectiva de esas medidas.

Una protesta con impacto directo en la movilidad

Lo ocurrido no afecta a una línea menor. Los búhos del Nalón son una pieza clave de la movilidad nocturna en la cuenca, especialmente durante los fines de semana. Su funcionamiento resulta esencial para trabajadores, jóvenes y vecinos que dependen del transporte público en horario nocturno.

La interrupción del servicio ha dejado en el aire conexiones fundamentales entre distintos núcleos de la comarca, en un momento en el que precisamente se esperaba recuperar cierta normalidad tras varios meses sin autobuses nocturnos.

La protesta pone además sobre la mesa una cuestión de fondo: la seguridad del transporte público no puede quedar en una simple promesa si luego no se traduce en condiciones reales sobre el terreno.

Qué debe aclararse ahora

A partir de este punto, hay varias cuestiones que deben quedar resueltas. La primera, si la empresa incumplió de forma efectiva las condiciones que permitieron recuperar el servicio. La segunda, qué vehículos fueron autorizados y cuáles fueron realmente los que se pusieron en circulación. Y la tercera, si finalmente durante la madrugada posterior pudieron salir algunos servicios o si el bloqueo impidió por completo su funcionamiento.

También será importante concretar qué concejos, paradas y horarios quedaron sin cobertura como consecuencia de la protesta, así como informar de las alternativas disponibles para los usuarios afectados.

Un conflicto lejos de cerrarse

La imagen de los vecinos frenando la salida de los autobuses en Sama deja claro que el conflicto está lejos de haberse resuelto. Lo que debía ser la normalización de los búhos del Nalón ha vuelto a convertirse en un foco de tensión, con usuarios y trabajadores alineados en una misma exigencia: que el servicio funcione, sí, pero con garantías de seguridad reales.

Después de cuatro meses de suspensión, nadie esperaba que la vuelta de los autobuses nocturnos acabara de nuevo entre bloqueos, dudas y malestar. Pero eso es exactamente lo que ha ocurrido. Y ahora la pelota está en el tejado de la empresa y de la Administración, que deberán aclarar de inmediato qué ha fallado y cómo piensan evitar que la cuenca del Nalón siga quedándose, otra vez, sin sus búhos.

Dejar un comentario

captcha