El Calatrava resucita por abajo: Oviedo ingresará 6,2 millones al convertir la vieja galería comercial en un polo de salud, deporte e innovación

El Calatrava resucita por abajo: Oviedo ingresará 6,2 millones al convertir la vieja galería comercial en un polo de salud, deporte e innovación

La planta baja del edificio que fue símbolo de locales vacíos y fracaso comercial acogerá un gimnasio de Metropolitan, un gran hospital veterinario de AniCura y un espacio de I+D de Nanoker, mientras la UAX prepara su desembarco universitario en la planta intermedia

El edificio Calatrava de Oviedo empieza a cambiar de relato. Durante años fue una postal incómoda: una mole arquitectónica espectacular por fuera, discutida desde el primer día, carísima de levantar, polémica en los tribunales y con una galería comercial que se fue apagando hasta quedar prácticamente vacía. Donde hubo supermercado, tienda del Real Oviedo y locales que no lograron consolidarse, ahora el Ayuntamiento quiere levantar otra historia: una mezcla de salud, deporte, universidad, investigación y actividad económica capaz de devolver vida diaria al corazón de Buenavista.

La planta baja de la antigua galería comercial generará para las arcas municipales 6,2 millones de euros en los próximos veinte años. La cifra aparece en los pliegos de contratación que acaban de salir a concurso y que ordenan el alquiler de tres grandes espacios llamados a transformar una de las zonas más infrautilizadas del complejo.

El reparto ya dibuja el nuevo mapa del Calatrava: un gran gimnasio del grupo Metropolitan, un hospital veterinario de AniCura y un área de investigación y desarrollo vinculada a Nanoker Research. A todo ello se sumará, en la planta intermedia, el centro universitario de la Universidad Alfonso X el Sabio, que comenzará con Medicina y Enfermería y que aspira a crecer progresivamente con nuevas titulaciones sanitarias.

La operación no es un simple alquiler de locales. Es un intento de mutación urbana: convertir un centro comercial fallido en un ecosistema sanitario, deportivo, educativo y tecnológico. Dicho sin florituras: Oviedo quiere que el Calatrava deje de parecer un decorado caro y empiece a funcionar como una pieza viva de ciudad.

Tres inquilinos, veinte años y más de 6 millones para el Ayuntamiento

El Ayuntamiento ha sacado a concurso tres grandes lotes de la planta baja. El mayor corresponde al futuro centro de bienestar, actividad física y deporte. Son 4.664 metros cuadrados para una instalación que, por las condiciones de los pliegos, apunta directamente a Metropolitan, una cadena de clubes deportivos y de bienestar con presencia en varias ciudades españolas y ya implantada en Asturias con su centro de Gijón, en los bajos de El Molinón.

El canon previsto para este lote asciende a 3,2 millones de euros en veinte años, lo que supone 163.191 euros anuales para las arcas municipales. No será un gimnasio de barrio ni un local menor: por superficie y por exigencias técnicas, la actividad aspira a ser uno de los grandes motores de uso cotidiano del edificio.

El segundo gran espacio, de 2.219 metros cuadrados, se destinará a un hospital veterinario. La candidatura encaja con AniCura Buenavista Hospital Veterinario, actualmente ubicado en la calle Rafael García Altamira, muy cerca del propio Calatrava. La empresa prevé trasladar su actividad al edificio para ampliar instalaciones y crecer en empleo cualificado. La operación permitiría pasar de los aproximadamente 50 trabajadores actuales a una plantilla de hasta 90 profesionales.

El canon previsto para este uso veterinario será de 1,5 millones de euros en veinte años, con una renta anual de 77.641 euros. El Ayuntamiento exige experiencia acreditada en atención veterinaria y un volumen mínimo de actividad: haber atendido al menos a 2.000 animales en tres de los últimos diez años.

El tercer lote, de unos 2.000 metros cuadrados, queda reservado para una empresa de investigación, desarrollo e innovación. Aquí aparece Nanoker Research, compañía asturiana especializada en materiales avanzados, cerámicas técnicas, nanocompuestos, diamante sintético, carburo de silicio y zafiro para aplicaciones industriales de alto valor añadido. El canon previsto es de 1,3 millones de euros en veinte años, con 69.979,14 euros anuales.

La empresa deberá acreditar una década de experiencia en I+D+i y al menos diez investigadores. La previsión asociada al proyecto es generar un mínimo de 25 empleos, una cifra importante no tanto por su volumen, sino por su perfil: puestos tecnológicos, especializados y vinculados a sectores de alto valor.

De galería fantasma a edificio con tráfico diario

La clave de la operación está en el tipo de usos elegidos. El Ayuntamiento no busca únicamente llenar metros cuadrados. Busca actividades con movimiento constante: personas que entren y salgan todos los días, alumnos, pacientes, veterinarios, investigadores, usuarios de gimnasio, personal sanitario, familias, proveedores y servicios auxiliares.

Eso es justo lo que le faltó durante años a la antigua galería comercial. El edificio tenía dimensión, visibilidad y ubicación, pero no consiguió crear rutina urbana. Sin rutina, un centro comercial se muere. Sin tránsito diario, los locales se apagan. Sin mezcla de usos, un edificio enorme acaba pareciendo un monumento a la mala suerte.

Ahora el planteamiento es distinto. La llegada de un gimnasio de gran formato puede atraer usuarios de mañana, tarde y fin de semana. El hospital veterinario garantiza actividad continuada y servicios de urgencia. Nanoker introduce actividad tecnológica y empleo cualificado. Y la UAX, con estudiantes y docentes, puede aportar el ingrediente que cambia por completo la vida de una zona: población diaria joven y estable.

La suma de todos esos usos puede convertir el Calatrava en algo que nunca terminó de ser: un edificio útil.

La UAX, el otro gran motor del nuevo Calatrava

La planta intermedia de la antigua galería comercial tendrá un papel central en esta nueva etapa. Allí comenzará su actividad la Universidad Alfonso X el Sabio con su centro adscrito en Asturias, orientado inicialmente al ámbito sanitario.

El plan de la UAX arranca con los grados de Medicina y Enfermería, con unas 120 plazas por titulación en la primera fase. La previsión es ampliar posteriormente la oferta con Farmacia, Odontología y másteres especializados, hasta alcanzar varios miles de estudiantes en los próximos años si se cumplen los objetivos de implantación.

La universidad presenta su sede ovetense como un campus urbano de salud y tecnología, con hospital virtual, simulación clínica avanzada, laboratorios especializados, aulas de última generación y conexión con hospitales, empresas biosanitarias y centros de investigación. El relato encaja como un guante con los otros usos de la planta baja: un hospital veterinario, una empresa de materiales avanzados y espacios vinculados al bienestar físico.

El resultado puede ser un pequeño ecosistema sanitario-tecnológico dentro de un edificio que hasta hace poco representaba todo lo contrario: vacío, incertidumbre y deterioro comercial.

El retorno de una compra polémica

La transformación actual no se entiende sin la decisión municipal de comprar las tres plantas comerciales del Calatrava. El Ayuntamiento formalizó la adquisición en 2024 por unos 4,85 millones de euros, en una operación muy discutida políticamente. El equipo de gobierno defendió que era una oportunidad para recuperar un espacio estratégico y saldar parte de una situación enquistada. La oposición, en cambio, criticó la falta de un plan de usos claro y el riesgo de cargar sobre las arcas públicas una infraestructura que ya venía marcada por el fracaso.

La controversia era comprensible. El Calatrava no es un edificio neutro en Oviedo. Es una obra singular, sí, pero también una suma de sobrecostes, pleitos, expectativas incumplidas y heridas urbanísticas. La antigua galería comercial cerró definitivamente después de años de decadencia y se convirtió en un símbolo incómodo de los excesos de otra época.

Por eso la nueva licitación tiene una importancia mayor que la cifra de los cánones. Los 6,2 millones de euros son relevantes, pero más importante aún será comprobar si el edificio empieza a generar valor urbano real: empleo, actividad, servicios, estudiantes, investigación y movimiento económico.

Si el plan funciona, el Ayuntamiento podrá defender que la compra fue una apuesta estratégica. Si no funciona, el Calatrava seguirá siendo ese edificio que en Oviedo todos miran con una mezcla de fascinación y resquemor.

Obras a cargo de las empresas y restricciones estrictas

Los pliegos no se limitan a fijar el canon. Las empresas adjudicatarias deberán asumir los costes de adecuación de los locales, contratar seguros de responsabilidad civil de explotación, patronal y profesional, responder por daños patrimoniales y cumplir estrictas condiciones de uso.

También se establece una cláusula de penalización si una arrendataria abandona antes de tiempo: deberá indemnizar al Ayuntamiento con una mensualidad de renta por cada año que reste de contrato, sin perjuicio de la posible incautación de la garantía. Estas garantías oscilan entre algo más de 23.000 euros y casi 54.000 euros, según el lote.

El Ayuntamiento prohíbe además subarrendar los locales, ceder derechos a terceros o compartir el uso de forma libre. Sí se abre una puerta a determinados usos compartidos cuando sean compatibles con hubs tecnológicos, incubadoras, aceleradoras o servicios especializados, pero con un límite: no podrán superar el 40% de la superficie del local.

Es decir, el Consistorio quiere atraer actividad privada, pero sin perder el control del destino del edificio. La idea es evitar que los espacios acaben convertidos en un mosaico opaco de cesiones, subarriendos y usos improvisados.

Metropolitan: bienestar urbano en formato premium

La llegada de Metropolitan supondría incorporar al Calatrava una marca consolidada en el segmento de clubes deportivos urbanos. La empresa combina gimnasio, entrenamiento, spa, bienestar, salud, servicios de recuperación y zonas de cuidado personal, un modelo que encaja con públicos de renta media y media-alta y con áreas urbanas de fuerte densidad residencial y de oficinas.

En Oviedo, su implantación tendría además una lectura territorial: competiría en un mercado deportivo ya muy activo, pero lo haría desde una ubicación singular, con gran superficie y dentro de un edificio que aspira a convertirse en polo de servicios. Para el barrio de Buenavista y El Cristo, la entrada de una instalación de este tipo puede generar tránsito diario, consumo indirecto y mayor atractivo comercial en el entorno.

AniCura: el salto del hospital veterinario de proximidad a gran equipamiento urbano

El proyecto veterinario tiene también una lectura de cambio social. Las mascotas ya forman parte de la vida cotidiana de miles de hogares urbanos, y la demanda de servicios veterinarios especializados, urgencias 24 horas, diagnóstico avanzado y atención hospitalaria no deja de crecer.

AniCura Buenavista ya opera en Oviedo y figura como hospital veterinario con urgencias. Su salto al Calatrava permitiría ampliar capacidad, mejorar instalaciones y consolidar un centro de referencia en un punto muy visible de la ciudad. La previsión de crecer hasta 90 empleos cualificados refuerza esa idea: no hablamos solo de una clínica ampliada, sino de un equipamiento sanitario animal de escala metropolitana.

Nanoker: la pieza tecnológica del puzle

Nanoker Research aporta el componente más singular de la operación. Frente a los usos más visibles para el gran público —gimnasio y hospital veterinario—, la compañía introduce en el Calatrava una actividad de investigación industrial avanzada.

La empresa trabaja con cerámicas técnicas, nanocompuestos y materiales críticos para aplicaciones de alta exigencia. Su especialización en diamante sintético, carburo de silicio, zafiro y componentes de precisión la sitúa en un terreno especialmente interesante en un momento en el que Europa habla cada vez más de autonomía industrial, materiales estratégicos, tecnología avanzada y cadenas de suministro críticas.

Que una empresa de este perfil crezca en Oviedo tiene una importancia que va más allá del número de empleos. Refuerza la imagen de una ciudad que quiere atraer conocimiento, investigación aplicada y actividad industrial de nueva generación.

El Calatrava como síntoma de una ciudad que cambia

La operación encaja con una transformación más amplia de Oviedo. La ciudad busca reforzar su perfil como capital de servicios avanzados, salud, educación, congresos, tecnología y calidad urbana. La llegada de universidades privadas, el crecimiento del sector sanitario, la actividad investigadora y la recuperación de espacios infrautilizados forman parte de esa misma dirección.

El riesgo, como siempre, está en que la realidad no alcance al relato. El Calatrava ya ha conocido promesas ambiciosas. También ha conocido cierres, pleitos, abandono comercial y frustración ciudadana. Por eso esta nueva etapa deberá medirse con hechos: obras ejecutadas, empresas instaladas, empleos reales, estudiantes matriculados, actividad constante y retorno económico tangible.

Una segunda vida para el edificio más discutido de Oviedo

El Calatrava no va a dejar de ser polémico de un día para otro. Su historia pesa demasiado. Pero la planta baja que un día simbolizó el fracaso comercial puede convertirse ahora en la base de una segunda vida.

El Ayuntamiento ingresará 6,2 millones en veinte años, sí. Pero la verdadera noticia no está solo en la caja municipal. Está en que Oviedo intenta transformar un espacio vacío en un pequeño distrito de salud, deporte, universidad e innovación.

Después de años de pasillos cerrados y locales apagados, el Calatrava empieza a tener algo mucho más valioso que una arquitectura llamativa: un plan de uso.

Y en un edificio tan discutido, eso ya es bastante más que una reforma. Es una oportunidad de redención urbana.

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