El V Encuentro del Observatorio de los Servicios Funerarios reunirá los días 22 y 23 de septiembre a funerarias, expertos sanitarios, aseguradoras, sociólogos y familias para abordar cuestiones que hace pocos años apenas formaban parte de una conversación pública: qué esperan realmente las familias de un funeral, qué papel tienen las mascotas en el duelo, cuánto aporta el sector a la economía y cómo debe cambiar la forma de acompañar a quien pierde a alguien
Hablar de funerales ya no significa únicamente hablar de ataúdes, cementerios, cremaciones o seguros de decesos.
El sector funerario español quiere abrir una conversación mucho más amplia y, en algunos casos, sorprendente: qué esperan las familias cuando muere alguien, cómo queremos ser acompañados, qué ocurre con nuestras mascotas, cuánto cuesta realmente prestar estos servicios y qué papel deberían desempeñar las administraciones públicas en uno de los momentos más delicados de la vida.
Todo eso estará sobre la mesa los próximos 22 y 23 de septiembre en el Ateneo de Madrid, donde se celebrará la quinta edición del Encuentro Anual del Observatorio de los Servicios Funerarios bajo un lema que resume bien el cambio de enfoque: «Cuidar y acompañar: el impacto real de los servicios funerarios en el siglo XXI».
Y detrás de un título aparentemente sectorial se esconde un debate bastante más cercano a cualquier ciudadano de lo que podría parecer.
Porque todos, antes o después, terminamos relacionándonos con este sector.
¿Qué queremos realmente cuando muere alguien?
Una de las principales novedades del encuentro será la presentación del III Estudio Sigma Dos sobre las expectativas y deseos de las familias respecto a los servicios funerarios en España.
El estudio será uno de los primeros asuntos que se aborden durante la jornada inaugural del día 22 y contará con representantes del Observatorio y de Sigma Dos.
Por ahora, la organización no ha adelantado en la documentación facilitada los resultados concretos.
Precisamente por eso será interesante conocer qué está pidiendo hoy una familia española cuando atraviesa un fallecimiento.
¿Más acompañamiento?
¿Más claridad en los precios?
¿Ceremonias diferentes?
¿Mayor personalización?
¿Más apoyo emocional?
¿Servicios digitales?
Son preguntas que el estudio deberá responder y que pueden mostrar hasta qué punto está cambiando una actividad que durante décadas mantuvo estructuras bastante tradicionales.
La muerte entra también en la economía de los cuidados
Uno de los cambios más llamativos del programa es que los servicios funerarios aparecen tratados como parte de algo mucho más amplio: el ecosistema de los cuidados.
El encuentro dedicará una mesa central precisamente a preguntar «Quién cuida, quién acompaña: qué podemos aprender los unos de los otros», reuniendo perfiles procedentes de la sociología, las fundaciones y la atención a mayores.
La idea resulta significativa.
Durante años se ha hablado muchísimo del cuidado antes de la muerte —hospitales, residencias, dependencia, atención domiciliaria— pero bastante menos de lo que sucede inmediatamente después.
El sector quiere situar ahora ese momento final dentro de la misma cadena: cuidar cuando alguien vive, acompañar cuando alguien enferma y continuar acompañando cuando alguien muere.
También las mascotas entran en la conversación
Quizá el asunto más curioso del programa sea una mesa titulada «Mascotas, nuevas formas de vínculo».
No aparece como un añadido anecdótico.
Participarán profesionales vinculados a la veterinaria, servicios especializados en mascotas y compañías aseguradoras, además de representantes institucionales.
La inclusión dice mucho de cómo están cambiando las familias.
Perros, gatos y otros animales ocupan para muchas personas un espacio emocional que hace unas décadas apenas tenía reconocimiento público.
Y esa transformación está empezando a generar nuevos servicios relacionados con el final de la vida animal, el duelo de sus propietarios y la forma en la que queremos despedir también a esos miembros de la familia.
¿Cuánto aporta realmente el sector funerario a España?
La segunda jornada arrancará con otra novedad importante: la presentación del primer Informe de Impacto Social y Económico del Sector Funerario en España.
Será la primera vez que el encuentro presente un estudio específico destinado a medir qué representa esta actividad más allá de los servicios que presta inmediatamente después de un fallecimiento.
La documentación remitida no adelanta todavía cifras de empleo, facturación o aportación económica.
Pero la inclusión del informe revela otra intención del Observatorio: intentar cuantificar un sector que habitualmente aparece ante la sociedad únicamente cuando alguien necesita contratarlo.
El «ticket funerario» y las recogidas judiciales
El programa entra también en cuestiones mucho menos conocidas por el público.
Una de las mesas lleva por título «Sostener y comprender un servicio esencial: a propósito de las recogidas judiciales y el ticket funerario».
Es uno de esos asuntos que rara vez llegan a la conversación pública salvo cuando aparece un problema concreto.
Las recogidas judiciales implican la intervención funeraria en fallecimientos sujetos a procedimientos judiciales, mientras que el propio concepto de «ticket funerario» abre el debate sobre cómo se financian determinados servicios esenciales y qué responsabilidad corresponde a las administraciones.
El programa no concreta en la convocatoria las propuestas que se plantearán, por lo que habrá que esperar al encuentro para conocer qué cambios reclama el sector.
La gran pregunta del precio y la fiscalidad
La economía tendrá un bloque completo durante el segundo día.
Bajo el epígrafe de «Economía, fiscalidad y sostenibilidad», el Observatorio quiere llevar la discusión más allá del funcionamiento cotidiano de las funerarias.
El debate enlaza con una cuestión especialmente sensible.
Un funeral no es una compra que normalmente se planifique con tranquilidad.
Se contrata en un momento emocionalmente complicado, muchas veces con rapidez y con escaso margen para comparar servicios.
Eso convierte la información, la transparencia y la estructura de costes en cuestiones particularmente relevantes.
El seguro de decesos, otra singularidad española
El encuentro dedicará además una mesa específica al seguro de decesos, con representantes de Generali, ICEA, Preventiva y Santalucía.
El título elegido resulta significativo: «Seguros de decesos: arquitectura técnica, retos y futuro».
Es otro de los grandes asuntos que atraviesan la relación de millones de familias españolas con los servicios funerarios.
La cuestión no será simplemente cuánto cuesta una póliza, sino cómo debe evolucionar un producto profundamente arraigado en España ante nuevos modelos familiares, nuevas formas de despedida y una sociedad diferente de aquella en la que estos seguros comenzaron a extenderse.
Cómo contar la muerte sin hacer daño
Los medios de comunicación tampoco quedan fuera.
Una mesa específica abordará «Comunicar en ámbitos sensibles» y contará con periodistas especializados en salud.
La cuestión es especialmente delicada.
¿Cómo se informa de una muerte?
¿Cuánto debe protegerse a las familias?
¿Dónde termina el interés informativo y empieza la intimidad?
¿Debe cambiar el lenguaje utilizado ante suicidios, accidentes, grandes tragedias o fallecimientos especialmente traumáticos?
El programa no anticipa las respuestas, pero la inclusión del debate refleja que el sector funerario también está intentando intervenir en la manera en que socialmente hablamos de la muerte.
Del Ateneo al Palacio Real
El encuentro tendrá además una puesta en escena bastante alejada de la imagen sombría que tradicionalmente acompaña al sector.
Las sesiones de trabajo se desarrollarán en el Ateneo de Madrid, mientras que la primera jornada terminará con una recepción, una visita privada al Palacio Real, un cóctel de gala y la entrega de los Premios OSF y los Premios de Comunicación en la Galería de las Colecciones Reales.
La gala estará presentada por Marta Robles y los premios serán entregados por Miguel Garrido de la Cierva, presidente de CEIM-CEOE.
Un sector que intenta cambiar hasta su propio lenguaje
Quizá lo más interesante del encuentro no sea una mesa concreta.
Es el lenguaje utilizado en prácticamente todo el programa.
Aparecen constantemente palabras como:
cuidar, acompañar, familia, territorio, vínculo, sostenibilidad, impacto social y valor.
Muy poco del vocabulario tradicionalmente asociado a funerales.
Y eso probablemente no sea casual.
El sector parece estar intentando transformar su propia identidad: dejar de presentarse únicamente como el servicio que aparece después de una muerte para reivindicarse como el último eslabón de los cuidados.
El Observatorio reunirá durante dos días a empresas funerarias, especialistas en salud pública, aseguradoras, investigadores, sociólogos, periodistas, veterinarios y responsables institucionales.
Y de todos los debates previstos quizá salga una conclusión especialmente interesante.
La sociedad española ha cambiado enormemente su manera de vivir.
Ahora el sector funerario quiere saber si también está cambiando nuestra manera de morir, despedirnos y acompañar a quienes se quedan.
