El conductor se salió de la vía en Linares y el vehículo terminó volcado. La llamada de emergencia indicó que el hombre había sufrido previamente la picadura de una avispa, aunque todavía no se ha determinado si provocó directamente el accidente
Un hombre resultó herido grave este domingo después de salirse de la carretera y volcar con el turismo que conducía en la localidad de Linares, en el concejo de Lena. La información transmitida inicialmente al Centro de Coordinación de Emergencias señalaba que el conductor había sufrido la picadura de una avispa momentos antes del siniestro.
El aviso llegó al 112 Asturias a las 9.55 horas. Debido a la gravedad de la situación y a las dificultades que podía presentar la asistencia en el lugar, Emergencias movilizó a Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias con base en el parque de Mieres y al Grupo de Rescate, a bordo del helicóptero medicalizado del SEPA.
El hombre fue atendido y estabilizado en la zona antes de ser evacuado por vía aérea al Hospital Universitario Central de Asturias, en Oviedo. Su pronóstico fue calificado como grave, a expensas de las pruebas médicas y de una nueva valoración hospitalaria.
Hasta Linares se desplazaron cinco bomberos del parque de Mieres con un vehículo de primera salida, un furgón multisocorro y un vehículo ligero.
Una picadura instantes antes del vuelco
El elemento más llamativo del accidente aparece en la información facilitada durante la llamada de emergencia: el conductor habría sufrido la picadura de una avispa antes de perder el control del vehículo.
Ese dato no permite concluir, sin embargo, que la picadura causara necesariamente la salida de la carretera. La investigación deberá aclarar si el hombre sufrió una reacción alérgica, si realizó una maniobra brusca al intentar apartar al insecto o si el accidente obedeció a otra circunstancia independiente.
La secuencia exacta de los acontecimientos puede resultar especialmente difícil de reconstruir cuando no existen testigos directos. Será necesario comprobar el estado del conductor, la trayectoria del turismo, las condiciones de la vía y cualquier otra información disponible.
Por ello, la formulación más precisa es que la picadura fue comunicada como un hecho anterior al accidente, no como su causa definitivamente acreditada.
Una reacción repentina puede incapacitar al conductor
La mayoría de las picaduras de avispa provocan dolor, enrojecimiento, inflamación y picor alrededor de la zona afectada. En determinadas personas, sin embargo, el veneno puede desencadenar una reacción alérgica generalizada o anafilaxia.
Entre las señales de alarma se encuentran la dificultad para respirar, la hinchazón de labios, lengua o garganta, el mareo, la sensación de desvanecimiento, la urticaria extendida, las náuseas, los vómitos o una caída brusca de la tensión arterial. Estas reacciones pueden evolucionar rápidamente y requieren asistencia médica urgente.
Incluso sin que exista una alergia grave, el dolor inesperado y la presencia de una avispa dentro del habitáculo pueden provocar una reacción instintiva. Sacudir los brazos, intentar golpear al insecto o desviar la mirada de la carretera durante unos segundos puede ser suficiente para perder el control del vehículo.
A velocidad de carretera, cualquier maniobra brusca adquiere consecuencias importantes. Por eso, el peligro no depende únicamente del efecto médico de la picadura, sino también de la reacción del conductor.
Qué hacer si entra una avispa mientras se conduce
La primera recomendación es evitar movimientos bruscos. Aunque resulte difícil mantener la calma, intentar golpear al insecto o atraparlo mientras se conduce aumenta considerablemente el riesgo de accidente.
El conductor debe reducir progresivamente la velocidad, mantener firmemente el volante, activar los intermitentes de emergencia cuando sea necesario y buscar un lugar seguro para detenerse. Solo después de inmovilizar el vehículo debería intentar abrir las puertas o las ventanillas para que salga el insecto.
Si ya se ha producido la picadura, conviene valorar de inmediato el estado general. Una reacción limitada a dolor e hinchazón local no suele impedir necesariamente la conducción, pero la aparición de mareo, dificultad respiratoria, debilidad, visión borrosa o inflamación de la cara obliga a detenerse y llamar al 112.
No es prudente continuar el viaje para intentar llegar por cuenta propia a un centro sanitario cuando empiezan síntomas compatibles con una reacción grave. La anafilaxia puede progresar con rapidez y llegar a comprometer la respiración y la circulación.
La adrenalina, decisiva para personas con alergia conocida
Las personas que ya hayan sufrido una reacción alérgica grave por picaduras pueden tener indicado un autoinyector de adrenalina. Deben llevarlo consigo, conocer su utilización y administrarlo de acuerdo con las instrucciones médicas cuando aparezcan síntomas de anafilaxia.
La administración de adrenalina no sustituye la llamada a Emergencias. Incluso cuando los síntomas mejoran tras utilizar el dispositivo, sigue siendo necesaria una valoración hospitalaria porque la reacción puede reaparecer o continuar evolucionando. Las autoridades sanitarias consideran la adrenalina el tratamiento de emergencia fundamental ante una anafilaxia.
Los antihistamínicos pueden aliviar síntomas leves como el picor o la urticaria, pero no deben utilizarse como sustitutos de la adrenalina en una reacción grave ni retrasar la petición de ayuda.
Un operativo terrestre y aéreo
La intervención movilizó recursos especializados tanto por tierra como por aire. Los cinco efectivos desplazados desde Mieres acudieron con material para asegurar el vehículo, facilitar el acceso y realizar una posible excarcelación si el ocupante se encontraba atrapado.
El furgón multisocorro transporta herramientas específicas para intervenciones en accidentes de tráfico, mientras que el vehículo de primera salida permite abordar las primeras tareas de seguridad y rescate.
La presencia del helicóptero medicalizado permitió que el conductor recibiera atención sanitaria especializada en el lugar y fuera trasladado directamente al HUCA. Este tipo de evacuación reduce el tiempo hasta el hospital cuando el estado del paciente es grave o cuando la localización del accidente dificulta el transporte por carretera.
La investigación deberá establecer la causa
Por el momento, la información disponible permite confirmar el vuelco, la gravedad del herido, el traslado al HUCA y la referencia a una picadura realizada durante la llamada al 112.
No permite asegurar que el hombre sufriera una anafilaxia ni que perdiera el conocimiento. Tampoco que la avispa provocara directamente el accidente. Es posible que la picadura desencadenara una reacción médica, que el conductor se distrajera al intentar apartar al insecto o que ambos hechos coincidieran sin una relación causal clara.
La diferencia es importante. Una hipótesis comunicada en los primeros minutos de una emergencia no equivale a la conclusión de una investigación médica o de tráfico.
El accidente ocurrido en Linares deja, en cualquier caso, una advertencia práctica: ante un insecto dentro del vehículo, el impulso de quitárselo de encima puede resultar tan peligroso como la propia picadura. La prioridad debe ser mantener el control, reducir la velocidad y detenerse en condiciones seguras.
