Borja Sánchez sitúa a la comarca en el centro de la transformación económica del Principado durante el pleno de la Cámara de Comercio, en el que Daniel González fue reelegido presidente de la corporación empresarial.
La comarca de Avilés quiere dejar de ser únicamente memoria industrial para convertirse en uno de los grandes laboratorios del futuro económico de Asturias. Ese fue el mensaje que el consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, trasladó este miércoles durante el pleno de la Cámara de Comercio de Avilés, en el que Daniel González fue reelegido presidente de la corporación empresarial para un nuevo mandato.
Sánchez reivindicó el papel de Avilés y su entorno como uno de los principales polos industriales del Principado y defendió que la comarca ocupa una posición estratégica en la nueva etapa económica de Asturias. No habló de una zona llamada a resistir, sino de una comarca llamada a liderar.
“La industria en Avilés es presente y es futuro: genera empleo, inversión y capacidad de innovación”, subrayó el consejero, que situó la identidad industrial avilesina como una de las grandes fortalezas del territorio.
El mensaje llega en un momento especialmente relevante. Asturias afronta una etapa marcada por la descarbonización, la necesidad de nuevo suelo productivo, la modernización de sus puertos, la captación de inversiones industriales, la digitalización de las empresas y la búsqueda de talento cualificado. En ese mapa, Avilés aparece como una pieza difícil de sustituir.
Una comarca con peso empresarial y músculo industrial
La comarca avilesina no es un territorio secundario dentro de la economía asturiana. Avilés, Castrillón, Corvera, Gozón, Illas y Soto del Barco concentran más del 10% de las empresas del Principado y mantienen un peso relevante en población, empleo, actividad portuaria e industria transformadora.
El consejero destacó además la evolución del mercado laboral en la zona, con un descenso del desempleo superior al 21% desde mayo de 2022 en los municipios de la comarca. Un dato que, según el Gobierno asturiano, confirma la capacidad del territorio para avanzar incluso en un escenario económico complejo.
La industria sigue siendo una de sus señas de identidad. Avilés cuenta con una de las tasas de empleo industrial más altas de Asturias y conserva una estructura productiva vinculada a sectores estratégicos como la siderurgia, la metalurgia, la química, la logística portuaria, los servicios avanzados a la industria y nuevas actividades ligadas a innovación, sostenibilidad y transformación energética.
Pero el reto ya no consiste únicamente en conservar lo que existe. El verdadero desafío está en actualizarlo.
Tradición industrial y nuevas oportunidades
Borja Sánchez defendió una visión integrada del desarrollo económico. A su juicio, Avilés no debe elegir entre tradición industrial o nuevas oportunidades, sino combinar ambas en una misma estrategia de futuro.
Ese planteamiento resume una de las grandes cuestiones económicas de Asturias: cómo aprovechar su base fabril histórica para construir una industria más competitiva, limpia, digitalizada y conectada con el conocimiento.
El consejero vinculó el futuro de la comarca a varios ejes: desarrollo de nuevos suelos productivos, impulso logístico y portuario, conexión con la innovación, generación de empleo cualificado y refuerzo del ecosistema empresarial.
No es una agenda menor. La comarca de Avilés reúne algunos de los elementos que más busca hoy la industria europea: puerto, tradición productiva, suelo con potencial de transformación, empresas tractoras, conocimiento técnico, cultura industrial y una posición estratégica dentro del área central asturiana.
La cuestión es si Asturias será capaz de convertir todos esos ingredientes en proyectos concretos, inversiones reales y empleo estable.
El puerto, pieza clave del tablero
El Puerto de Avilés aparece como uno de los grandes protagonistas de esta nueva etapa. Su Plan Estratégico 2030-2040 plantea un horizonte de crecimiento ligado a la ampliación de suelo, la mejora de accesos, la diversificación de tráficos, la digitalización, la innovación, la transición energética y una mayor conexión con el tejido productivo.
La posible incorporación de los terrenos de las antiguas baterías de coque de ArcelorMittal al desarrollo portuario es una de las decisiones que puede marcar el futuro industrial de la comarca durante décadas. No se trata solo de ganar espacio físico. Se trata de decidir qué papel quiere jugar Avilés en la economía asturiana del futuro.
El propio presidente del Principado, Adrián Barbón, defendió recientemente que ese suelo resulta necesario para la expansión del puerto y advirtió de que su destino condicionará no solo el porvenir portuario, sino también el de Avilés y la industria asturiana.
La ampliación portuaria, si se concreta, puede reforzar la capacidad logística de la comarca, atraer nuevos tráficos, mejorar la competitividad de las empresas ya instaladas y abrir la puerta a nuevos proyectos industriales vinculados a la transición energética y a la economía baja en carbono.
Daniel González, continuidad al frente de la Cámara
La reelección de Daniel González como presidente de la Cámara de Comercio de Avilés aporta continuidad institucional en un momento de transformación. La corporación cameral se mantiene como interlocutor directo del tejido empresarial y como una herramienta clave para acompañar a las empresas en procesos de modernización, internacionalización, digitalización y formación.
Borja Sánchez felicitó al presidente reelegido y al nuevo equipo de la Cámara, y destacó el papel de la institución como aliado estratégico para consolidar el liderazgo económico de la comarca.
La Cámara de Avilés tiene ante sí una etapa exigente. Deberá representar a un tejido empresarial diverso, desde grandes compañías industriales hasta pymes, autónomos y servicios vinculados a la actividad económica local. También tendrá que ayudar a conectar las demandas reales de las empresas con las políticas públicas de empleo, formación, innovación y desarrollo industrial.
En una economía que cambia deprisa, las cámaras de comercio ya no pueden limitarse a ser espacios de representación. Deben actuar como antenas del territorio, detectando necesidades, facilitando contactos, impulsando proyectos y ayudando a que las empresas no se queden atrás.
Formación, talento y empleo cualificado
Uno de los grandes retos de Avilés y del conjunto de Asturias será disponer de trabajadores formados para la nueva industria. La transformación energética, la automatización, la digitalización de procesos, la logística avanzada y la economía circular requieren perfiles profesionales cada vez más especializados.
Ahí la comarca tiene una oportunidad evidente, pero también una amenaza. Si no se alinean la formación profesional, la universidad, los centros tecnológicos y las necesidades de las empresas, los proyectos industriales pueden encontrarse con dificultades para cubrir puestos cualificados.
Borja Sánchez insistió en la necesidad de integrar industria, innovación, energía y formación en una misma estrategia. Esa idea será decisiva para que Avilés no solo atraiga inversiones, sino que logre convertirlas en empleo estable y de calidad.
La comarca cuenta con tradición industrial, pero el futuro no se gana solo con tradición. Se gana formando soldadores, técnicos, ingenieros, especialistas en mantenimiento, expertos en digitalización, profesionales de logística, perfiles energéticos y trabajadores capaces de adaptarse a una industria mucho más tecnológica que la de hace veinte años.
Un territorio que quiere liderar, no sobrevivir
Durante demasiado tiempo, parte del debate industrial asturiano ha estado marcado por el lenguaje de la resistencia: salvar plantas, evitar cierres, contener pérdidas, conservar actividad. Todo eso sigue siendo importante, pero el mensaje lanzado en Avilés mira hacia otro lugar.
La comarca quiere ocupar una posición de liderazgo en la nueva economía industrial del Principado. No desde la nostalgia, sino desde la capacidad de transformación.
Avilés conserva cicatrices de su historia industrial, pero también activos extraordinarios: puerto, empresas, suelo, conocimiento, cultura productiva y una ubicación estratégica. La combinación de todos esos factores puede convertir a la comarca en uno de los espacios donde Asturias se juegue buena parte de su futuro económico.
La clave estará en pasar de los discursos a los hechos. Nuevo suelo industrial. Mejores conexiones. Proyectos tractores. Formación adaptada. Innovación aplicada a empresas reales. Energía competitiva. Agilidad administrativa. Colaboración público-privada. Y una Cámara de Comercio capaz de empujar junto al tejido empresarial.
Asturias mira hacia Avilés
El pleno cameral celebrado este miércoles no fue solo un acto institucional de renovación interna. Fue también una fotografía de momento. Avilés vuelve a aparecer en el centro del debate sobre la Asturias que viene.
La reelección de Daniel González garantiza continuidad en la Cámara. La presencia de Borja Sánchez refuerza el mensaje político del Principado. Y el contexto económico sitúa a la comarca ante una oportunidad que no conviene desaprovechar.
Avilés ya fue una de las grandes puertas de entrada de la industrialización asturiana. Ahora aspira a ser también una de las puertas de entrada de su transformación.
La diferencia es que esta vez no bastará con chimeneas, muelles y acero. Harán falta innovación, talento, energía limpia, suelo disponible, logística moderna y empresas capaces de competir en un mundo que cambia a velocidad de vértigo.
La comarca tiene los mimbres. Ahora necesita convertirlos en futuro.
