El joven, vecino de Oviedo, se desplomó a escasos metros de la meta, frente al Ayuntamiento de Cangas de Onís. Los sanitarios intentaron reanimarlo durante más de media hora y fue trasladado en UVI móvil al Hospital de Arriondas, donde se comunicó su fallecimiento
La 38.ª Media Maratón EDP Ruta de la Reconquista, una de las pruebas más emblemáticas del atletismo popular asturiano, terminó este sábado teñida de luto. Un corredor de 28 años, vecino de Oviedo y cuyas iniciales son G.D.R., falleció tras desplomarse a muy pocos metros de la línea de meta, situada frente al Ayuntamiento de Cangas de Onís, en la avenida de Covadonga.
El joven participaba en la tradicional carrera que une Cangas de Onís con el Santuario de Covadonga y regresa de nuevo al centro de la localidad canguesa, un recorrido de 21,097 kilómetros especialmente exigente por su perfil, con la subida hacia Covadonga como gran seña de identidad. La tragedia se produjo en los instantes finales de la prueba, cuando el corredor ya estaba prácticamente a punto de completar el recorrido.
Según las informaciones actualizadas este domingo, los servicios sanitarios actuaron de inmediato y estuvieron más de media hora practicándole maniobras de reanimación cardiorrespiratoria. Posteriormente, el joven fue trasladado en una UVI móvil al Hospital Francisco Grande Covián, de Arriondas, donde se comunicó su fallecimiento.
La noticia provocó una profunda conmoción entre los participantes, el público, los voluntarios y la organización. La entrega de premios, prevista para celebrarse al término de la prueba, fue suspendida como señal de duelo.
Más de 1.500 participantes y una llegada marcada por el dolor
La carrera había reunido este año a más de 1.500 participantes, una cifra que confirmaba el excelente momento de una prueba considerada ya una cita obligada para muchos corredores asturianos. La línea de meta fue cruzada por 1.258 atletas, pero el resultado deportivo quedó completamente eclipsado por el fallecimiento del joven ovetense.
La Federación de Atletismo del Principado de Asturias y la organización de la Media Maratón emitieron un comunicado en el que expresaron su “más profundo pesar” por lo ocurrido y trasladaron sus condolencias a la familia, amistades y compañeros del corredor.
Ambas entidades subrayaron que “desde el primer instante” se activaron los protocolos de asistencia previstos para este tipo de situaciones, con intervención inmediata de los servicios sanitarios presentes en el evento y de los equipos de emergencia movilizados. Pese a los esfuerzos de los profesionales que lo atendieron, no fue posible evitar el fatal desenlace.
“La pérdida de un deportista en el transcurso de una competición constituye una noticia profundamente dolorosa que conmueve a toda la comunidad atlética asturiana”, señaló la Federación en su mensaje de duelo.
Una prueba histórica, con salida y meta en Cangas de Onís
La Media Maratón Ruta de la Reconquista no es una carrera cualquiera dentro del calendario asturiano. Su recorrido, su historia y su dimensión simbólica la han convertido en una de las pruebas más queridas por los corredores populares. La salida y la meta se sitúan en Cangas de Onís, y el trazado lleva a los participantes hasta el entorno de Covadonga antes de emprender el camino de vuelta.
La prueba se disputó este sábado 30 de mayo a partir de las 17:30 horas. El reglamento establece una distancia de 21,097 metros, sobre asfalto, con un recorrido urbano e interurbano y un tiempo máximo de 2 horas y 30 minutos para completarla. La organización corresponde al Club Cangas de Onís Atletismo, con la colaboración del Patronato Deportivo Municipal y del Ayuntamiento de Cangas de Onís.
El propio reglamento contempla la presencia de personal de organización, Protección Civil, Policía Local y Guardia Civil a lo largo del trazado, así como la capacidad del servicio médico de retirar de la prueba a cualquier atleta que manifieste mal estado físico.
Una victoria histórica que quedó en segundo plano
En lo estrictamente deportivo, la edición de este año dejó una marca de enorme valor. Alejandro Onís, del Club Oriente Atletismo, ganó la prueba con un tiempo de 1 hora, 5 minutos y 24 segundos, pulverizando el récord de la carrera, que desde 2021 estaba en manos del portugués Nuno Costa con 1:06:05.
Onís alcanzó el Santuario de Covadonga en 34 minutos y 6 segundos, acompañado por Zakariya Elboubekraoui, del Club Zoiti Huesca, que finalmente fue segundo con 1:06:05. El tercer puesto masculino fue para Xavi Tomasa Serrano, con 1:06:52.
En categoría femenina, Irene Pelayo volvió a imponerse con autoridad y cruzó la meta en 1:20:03. La segunda posición fue para Dolores Marco Oyarzabal, con 1:21:21, y la tercera para la asturiana María Suárez García, del Club Oriente Atletismo, con 1:22:40.
Pero ninguna marca, ningún récord y ningún podio pudieron competir con la magnitud humana de lo ocurrido. La carrera terminó convertida en una jornada de silencio, tristeza y respeto.
El impacto de una muerte en plena competición
La muerte de un deportista joven en una prueba popular provoca siempre una conmoción especial. El atletismo de fondo suele asociarse a esfuerzo, salud, superación y disciplina. Por eso, cuando un corredor de 28 años fallece a escasos metros de una meta, el impacto emocional es enorme.
No se trata solo de una tragedia deportiva. Es una escena que golpea a todos: a quienes estaban corriendo, a quienes esperaban en la meta, a los voluntarios que ayudaban en la organización, a los sanitarios que intentaron salvarlo y a la familia que recibe una noticia imposible de asimilar.
En este tipo de sucesos conviene ser prudentes. Las causas exactas del fallecimiento deberán quedar determinadas por los procedimientos médicos correspondientes. Lo que sí se sabe hasta ahora es que el corredor sufrió un colapso grave en los metros finales, que se le practicaron maniobras de reanimación durante más de treinta minutos y que fue trasladado en UVI móvil al hospital de Arriondas.
El atletismo asturiano, de luto
La comunidad atlética asturiana ha recibido la noticia con enorme consternación. La Ruta de la Reconquista es una carrera de fuerte arraigo, una prueba que cada año reúne a corredores populares, clubes, familias y aficionados en un entorno cargado de belleza y simbolismo. Precisamente por eso, el golpe ha sido tan profundo.
La Federación y la organización quisieron recordar que esta media maratón reúne cada año a personas unidas por “los valores del deporte, el compañerismo, la superación y el respeto”. Este sábado, esos mismos valores quedaron concentrados en el homenaje silencioso a un joven que perdió la vida mientras participaba en una actividad que amaba.
La imagen final de la jornada no fue la del récord, ni la del ganador, ni la del podio. Fue la de una meta suspendida en la tristeza. Una avenida de Covadonga donde la alegría habitual de los últimos metros se convirtió de pronto en angustia. Una prueba histórica que este año será recordada, por encima de todo, por el fallecimiento de un corredor ovetense de solo 28 años.
Asturias despide hoy a un joven deportista en una de esas noticias que cuesta escribir y todavía más leer. Porque detrás de cada dorsal hay una vida. Y esta vez, a unos metros de la meta, esa vida se apagó demasiado pronto.
