Abismo social, pocos a costa de muchos

Los ingresos del 10% más rico multiplica por seis los que obtiene la mitad de la humanidad. Y esta escandalosa cifra se multiplica hasta 38 veces cuando miramos la propiedad sobre la riqueza mundial. Mientras el selecto club del 10% más rico acumula el 76% de la riqueza global, casi toda, la mitad de la humanidad solo posee el 2%, es decir, casi nada.

Marx ya estableció como bajo el capitalismo la tendencia inevitable es a que la propiedad sobre la riqueza que el conjunto de la sociedad produce se concentre en cada vez menos manos. Y los hechos no hacen más que corroborarlo. Lo que los números nos muestran es que el corazón del capitalismo es la acumulación, por desposesión de la mayoría, de la riqueza en manos de una ínfima minoría.

 

Fuente: La distribución de la renta y el patrimonio en el mundo. World Inequality Report

El macro estudio World Inequality Lab -Laboratorio de las Desigualdades Mundiales- ha dictado sentencia: “la crisis de la covid ha exacerbado las desigualdades entre los muy ricos y el resto de la población”. Pero no es un fenómeno biológico, ni es culpa de una nueva variante del coronavirus. No es que se reparta mal la riqueza. Es que, para que un hiperselecto club de grandes emporios financieros o milmillonarios acumule una proporción cada vez mayor de la riqueza mundial, se debe desposeer al resto, a la gran mayoría de la humanidad. Según el World Inequality Lab, mientras “el 10% más poderoso posee ya tres cuartas partes de todo el patrimonio mundial, la mitad de la población mundial apenas posee riqueza”.

La pandemia también es de clase

¿La pandemia ha sido una tragedia niveladora, donde todos han perdido por igual? No. Según el Banco Mundial, los efectos de la covid-19 han sumado 100 millones más a las personas que en el mundo viven en la extrema pobreza. Mientras que el puñado de milmillonarios, el 0,001% de la población mundial, incrementaba su riqueza un 14%. El resultado es que ha aumentado el control de una ínfima minoría sobre la riqueza mundial. Si en 2018 el 10% más rico acaparaba el 70% de la riqueza global, ahora esa cifra ha escalado hasta el 76%.

Y en España también

¿Y qué ha sucedido en España? El 10% más rico copa el 34,5% de los ingresos, más que la mitad de la población, que solo tiene el 21%. Y la concentración de la riqueza es todavía mayor: el 10% que está en la cúspide de la pirámide concentra el 57,6% de todo el patrimonio del país, y un 25% está en manos de una hiperélite, el 1% más rico. En los efectos de la pandemia hay un filtro de clase.

Lo reconoce el propio Banco de España, que revela como en los momentos más duros del confinamiento los ingresos del 10% más rico pasaron de ser cinco veces mayores que los 10% más pobre a ser 15 veces superiores. El resultado es que, mientras los grandes bancos y los monopolios del Ibex-35 van a ganar en 2021 mucho más que en 2019, antes de la pandemia, más de un cuarto de la población, en concreto un 27%, está en riesgo de pobreza o exclusión.

Más millonarios, más riqueza en menos manos

Cada vez hay más millonarios en el mundo. Ni siquiera la pandemia ha detenido esta tendencia. Según el informe Global Wealth Report, elaborado por Credit Suisse Institute, en 2020 el número de millonarios en el mundo aumento en 5,2 millones, alcanzando la cifra de 56,1 millones. Y lo mismo ha sucedido en España, a pesar de ser el país europeo que mayor descenso del PIB sufrió el pasado año. Quienes en nuestro país tienen un patrimonio mayor de un millón de euros se acrecentó, hasta alcanzar los 1,14 millones. Y las previsiones son que sigan aumentando, anticipando que en 2025 habrá 1,8 millones de millonarios en España.

¿Qué significa esto? Expresa una doble tendencia. Por un lado, la concentración de capital, en manos de bancos y oligopolios cada vez más gigantescos, da nuevos saltos adelante. Y por otro, al calor del desarrollo de los grandes centros del capital financiero y monopolista -un club cada vez más selecto y reducido- crece también la fortuna de quienes “trabajan para ellos”, que reciben una pequeña parte de sus enormes beneficios. Ésta es la razón por la que el número de millonarios -en el mundo y en España- aumente.

No es desigualdad, es abismo social

Es aquí, en el capital que controlan los nódulos de las mayores oligarquías financieras del planeta, donde aparece la auténtica dimensión del insoportable abismo social a que conduce el capitalismo. Los 100 mayores bancos del planeta acumulan activos por valor de 90,29 billones de dólares. Multiplica por 3,34 veces el PIB de todo el Tercer Mundo, donde viven más de dos tercios de toda la población mundial. Y solo los 28 bancos privados más poderosos y los 10 bancos primeros bancos centrales en manos de las grandes potencias imperialistas acumulan unos activos valorados en 71,7 billones de euros. Y quiere decir que 2,65 veces el montante total de los salarios que en un año percibe toda la población activa mundial -cifrada en 3.134 millones de personas- está en manos de únicamente 38 gigantes financieros.

Ésta es también la realidad que sufrimos en España. Los activos de un solo banco, el Santander, valorados en 1,51 billones, triplican los salarios que recibieron el año pasado los 19,34 millones de trabajadores españoles. Una encuesta publicada por El País hace tres años abordaba esta cuestión clave, con una posición tajante por parte de la sociedad española: el 42,4% -porcentaje que se elevaba al 66,8% en las mujeres- consideran que el capitalismo, con su hiperconcentración de la riqueza, es incompatible con la democracia.

Eduardo Madroñal Pedraza



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