La FIDMA cierra con 751.412 visitantes tras más de dos semanas de actividad en Gijón

La FIDMA cierra con 751.412 visitantes tras más de dos semanas de actividad en Gijón

La Feria Internacional de Muestras de Asturias termina una nueva edición con una elevada asistencia y cientos de actividades desarrolladas en el recinto ferial Luis Adaro

Gijón, 17 de agosto de 2026. La 69.ª edición de la Feria Internacional de Muestras de Asturias ha cerrado sus puertas después de más de dos semanas de actividad y con una cifra de asistencia que confirma la importancia de esta cita para la economía y la vida social del Principado. En total, 751.412 personas han pasado por el recinto ferial Luis Adaro durante esta edición.

La FIDMA se ha consolidado durante décadas como uno de los grandes acontecimientos del calendario asturiano de agosto. La feria reúne empresas, instituciones, asociaciones y visitantes y ofrece un escaparate para diferentes sectores de la economía regional.

La edición de este año ha contado con cientos de actividades y numerosos actos institucionales.

La presencia de empresas procedentes de diferentes sectores permite conocer productos, servicios y proyectos que forman parte de la actividad económica de Asturias.

Para muchas compañías, especialmente pequeñas y medianas empresas, la feria constituye una oportunidad para establecer contactos y mostrar sus productos directamente al público.

El carácter comercial de la FIDMA se combina además con su dimensión social.

Para muchas familias asturianas, acudir a la feria durante el mes de agosto constituye una tradición.

El recinto ferial se convierte durante estos días en un punto de encuentro donde coinciden empresarios, trabajadores, familias, turistas y representantes de diferentes instituciones.

La elevada cifra de visitantes demuestra la capacidad de convocatoria que mantiene el certamen.

Más de 750.000 personas han pasado por las instalaciones durante la edición de este año.

La cifra adquiere todavía mayor relevancia si se tiene en cuenta que la feria se desarrolla durante un periodo de vacaciones y coincide con una de las semanas de mayor actividad turística del verano asturiano.

La FIDMA contribuye también a generar actividad económica indirecta.

Los visitantes que se desplazan hasta Gijón pueden utilizar servicios de transporte, consumir en establecimientos hosteleros y realizar otras actividades durante su estancia.

La repercusión no se limita, por tanto, al recinto ferial.

Gijón se beneficia durante estos días de una importante llegada de visitantes.

Hoteles, restaurantes, cafeterías y comercios reciben una mayor afluencia, especialmente durante las jornadas de mayor asistencia.

La feria funciona así como uno de los grandes motores económicos del verano gijonés.

Pero la FIDMA también permite analizar la evolución de la economía asturiana.

Las empresas utilizan sus espacios para presentar novedades y mostrar cómo están adaptándose a los cambios del mercado.

La digitalización, la sostenibilidad, la innovación y la transformación de los modelos de negocio tienen cada vez mayor presencia en este tipo de encuentros.

La economía asturiana se encuentra inmersa en un proceso de transformación.

Sectores tradicionales como la industria y la actividad agroganadera conviven con nuevas empresas vinculadas a la tecnología, los servicios y las energías.

La feria permite observar esa diversidad.

Otro de los elementos característicos de la FIDMA es la participación institucional.

Los organismos públicos disponen de espacios para explicar proyectos, servicios y políticas que afectan directamente a los ciudadanos.

Los actos desarrollados durante estas semanas sirven también para abordar asuntos relacionados con el futuro económico del Principado.

La feria se convierte así en un punto de encuentro entre el sector privado y las administraciones.

La actividad desarrollada durante esta edición ha demostrado además que el recinto Luis Adaro continúa teniendo un importante peso dentro del calendario ferial asturiano.

El complejo permite acoger una gran cantidad de expositores y visitantes y cuenta con espacios destinados a diferentes actividades.

Una de las características de la FIDMA es precisamente su capacidad para combinar diferentes formatos.

Los visitantes pueden acudir a los estands de empresas e instituciones, asistir a presentaciones, participar en actividades y conocer diferentes propuestas.

Esta variedad explica en parte su capacidad para atraer a públicos muy diferentes.

No todos los visitantes acuden con una finalidad comercial.

Para algunos, la feria constituye una oportunidad para conocer novedades.

Para otros, es simplemente una actividad de ocio.

Y para muchas empresas representa una ocasión para establecer relaciones profesionales.

Esa mezcla constituye una de las principales características de la FIDMA.

El cierre de la edición marca ahora el inicio de una nueva fase: el desmontaje del recinto.

Durante los próximos días, trabajadores y empresas especializadas comenzarán a retirar estructuras, materiales y equipamientos utilizados durante la feria.

El proceso requiere una importante coordinación.

El objetivo es devolver progresivamente el recinto a su funcionamiento habitual.

La celebración de la FIDMA supone además un esfuerzo considerable de organización.

La llegada de cientos de miles de visitantes obliga a reforzar servicios de limpieza, seguridad, transporte y atención.

La movilidad constituye uno de los aspectos fundamentales durante las jornadas de mayor afluencia.

Gijón debe gestionar durante esos días un incremento significativo de desplazamientos.

La existencia de transporte público y la organización de los accesos resultan fundamentales para evitar problemas de circulación.

El balance final de 751.412 visitantes convierte esta edición en una de las más destacadas de la historia reciente de la feria.

La cifra supone un respaldo a un modelo que lleva décadas formando parte de la identidad de Gijón.

La FIDMA no es solamente un acontecimiento comercial.

También forma parte de la memoria colectiva de generaciones de asturianos.

Muchas familias mantienen la tradición de visitar la feria año tras año.

Para los más jóvenes, la experiencia se convierte en una forma de descubrir empresas y actividades económicas que forman parte del territorio.

Para las generaciones mayores, representa también una continuidad con las ferias de décadas anteriores.

Esa combinación entre tradición y renovación es uno de los elementos que explican la longevidad del certamen.

El cierre de esta edición deja ahora paso al balance económico y organizativo.

Las empresas analizarán los contactos establecidos y los resultados obtenidos.

Las instituciones valorarán la repercusión de las actividades desarrolladas.

Y la organización comenzará a preparar una nueva edición.

La FIDMA volverá previsiblemente a convertirse el próximo verano en uno de los grandes puntos de encuentro de Asturias.

Por ahora, el dato de más de 751.000 visitantes confirma que la Feria Internacional de Muestras mantiene una enorme capacidad de convocatoria y continúa siendo una pieza importante dentro de la actividad económica y social de Gijón.

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