Tres días para desaparecer en Asturias: spa, naturaleza y cinco estrellas a un paso de Gijón

Tres días para desaparecer en Asturias: spa, naturaleza y cinco estrellas a un paso de Gijón
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Del 30 de octubre al 2 de noviembre, la propuesta es sencilla: apagar el móvil, olvidarse del reloj y refugiarse entre el verde asturiano, el Cantábrico y 500 metros cuadrados de spa. El escenario es ARTIEM Asturias, un cinco estrellas escondido en Quintueles que permite estar en pleno entorno rural y, al mismo tiempo, llegar a Gijón en apenas unos minutos.

Hay hoteles para dormir.

Y hay hoteles que justifican el viaje.

Este pertenece claramente al segundo grupo.

Entre Gijón y Villaviciosa, rodeado del paisaje verde de Quintueles y muy cerca de algunas de las playas más atractivas de la costa central asturiana, ARTIEM Asturias propone una de esas escapadas en las que el auténtico lujo consiste en no tener absolutamente ninguna prisa.

La estancia planteada es del 30 de octubre al 2 de noviembre: tres noches para convertir un fin de semana largo de otoño en una pequeña retirada asturiana.

Consultar disponibilidad y reservar la escapada en ARTIEM Asturias

La sensación de estar lejos sin estar lejos de nada

Esa es probablemente una de las mejores bazas del hotel.

El paisaje es rural.

El ambiente invita a desconectar.

Pero Gijón está a menos de diez minutos y las playas quedan también muy cerca. No hace falta elegir entre una escapada urbana y un retiro en plena naturaleza: aquí pueden hacerse las dos cosas en el mismo viaje.

Por la mañana, paseo junto al Cantábrico.

Después, una comida en Gijón.

Y cuando empieza a caer la tarde, regreso al hotel, al albornoz y al agua caliente.

Que tampoco parece un mal plan.

500 metros cuadrados dedicados a hacer muy poco

Y aquí llega uno de los motivos principales para elegirlo.

El spa de ARTIEM Asturias dispone de 500 metros cuadrados dedicados al bienestar, con un circuito hidrotermal pensado para permanecer dentro durante 75 minutos y olvidarse de lo que ocurre fuera. 

La piscina se mantiene a 36 grados y cuenta con salida al exterior.

Hay piscina dinámica con chorros subacuáticos y cromoterapia, cuellos de cisne, cama de agua, cañones, géiser, banco de burbujas y pediluvio.

Para quien prefiera los contrastes, también dispone de una poza de agua fría a 14 grados.

Y después quedan la sauna seca, el baño de vapor con cielo estrellado y las duchas de contrastes, nebulizadas y aromáticas.

Traducido al idioma de las vacaciones:

entras pensando en el lunes y sales sin recordar muy bien qué día es.

Una habitación para no tener ganas de salir

ARTIEM Asturias fue el primer establecimiento de cinco estrellas de la cadena y está concebido como un hotel de descanso y bienestar.

Sus habitaciones Astur llegan hasta los 25 metros cuadrados, con grandes ventanales, baños de piedra natural, ducha de lluvia, carta de almohadas, insonorización y servicios pensados precisamente para descansar.

Para quien quiera más espacio existen las Gran Astur, de 45 metros cuadrados, con zona de estar integrada en la propia habitación. 

Aquí el detalle importante no está solo en tener una cama cómoda.

Está en cerrar la puerta y notar que, durante unas horas, no necesitas estar en ningún otro sitio.

Y después del spa, Asturias en el plato

El otro gran argumento del hotel es gastronómico.

Su restaurante y lounge The Green apuesta por una cocina definida por cinco conceptos: local, natural, auténtica, saludable y moderna.

La propuesta combina cocina asturiana con una visión contemporánea y utiliza producto local, incluyendo ingredientes procedentes de su propio huerto ecológico. 

También está concebido como un espacio para alargar la sobremesa: café por la mañana, aperitivo, comida, té de tarde o una copa cuando termina el día.

En otras palabras, esa clase de hotel en el que uno sale por la mañana dispuesto a recorrer Asturias y termina preguntándose:

«¿Y si hoy no salimos?»

Mira antes cómo es la experiencia

Antes de decidirse, merece la pena verlo en movimiento.

Porque fotografías aparte, en este caso es especialmente importante entender el entorno, las zonas comunes y esa mezcla entre hotel de lujo y refugio rural que constituye buena parte de su atractivo.

¿Qué haríamos durante tres días?

El primer día puede dedicarse simplemente a llegar sin prisas, instalarse, recorrer el hotel y estrenarlo como se debe: spa, cena y cama.

El segundo permite aprovechar su situación para acercarse a Gijón, recorrer el paseo marítimo, Cimavilla o la playa de San Lorenzo y regresar después al silencio de Quintueles.

Y el tercero admite exactamente el plan contrario: conducir hacia Villaviciosa, acercarse a la costa, buscar alguna playa o simplemente quedarse en el hotel, prolongar el desayuno y reservar otra sesión de relax.

Porque esta es probablemente la gracia de la escapada:

no hace falta llenar cada hora para sentir que se está aprovechando el viaje.

El otoño asturiano juega a favor

Finales de octubre tienen además algo especialmente atractivo para este tipo de alojamiento.

El verde continúa siendo intenso, los paisajes empiezan a adquirir colores otoñales y Asturias recupera un ritmo mucho más tranquilo que durante los meses centrales del verano.

Y si fuera llueve —estamos en Asturias, tampoco vamos a engañar a nadie— aquí la lluvia puede convertirse casi en una ventaja.

Fuera hace fresco.

Dentro hay una piscina a 36 grados.

Partido resuelto.

Una escapada para dos velocidades

ARTIEM Asturias permite hacer algo que no siempre resulta sencillo en un viaje corto.

Moverse mucho cuando apetece.

Y no hacer absolutamente nada cuando deja de apetecer.

Gijón, Villaviciosa, las playas y el paisaje asturiano están al otro lado de la puerta.

Dentro esperan el spa, una buena habitación, el restaurante y el silencio.

Tres noches quizá no permitan descubrir toda Asturias.

Pero pueden ser más que suficientes para recordar algo que olvidamos con demasiada facilidad:

descansar también puede ser el objetivo de un viaje.

Ver precios y reservar del 30 de octubre al 2 de noviembre

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