La Policía sostiene que la víctima habría sido apuñalada antes de que se prendiera fuego al piso de Eugenio Tamayo para intentar destruir pruebas y ocultar el cadáver. El hombre y la mujer que convivían con ella huyeron después hasta Gijón. La jueza los ha enviado a prisión provisional por un presunto homicidio.
Lo que el domingo comenzó como un incendio en una vivienda de Oviedo se ha convertido, apenas tres días después, en una investigación por un presunto homicidio con dos personas ya en prisión.
La titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Oviedo ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza del hombre y la mujer detenidos por su posible implicación en la muerte de la mujer cuyo cuerpo fue encontrado parcialmente calcinado dentro del piso incendiado del número 4 de la calle Eugenio Tamayo, en Pumarín.
La decisión judicial coincide con la petición de la Fiscalía, que atribuye provisionalmente a ambos investigados un delito de homicidio. El Ministerio Público justificó la prisión por la gravedad de los hechos, la elevada pena que podría corresponderles en caso de condena y, especialmente, por la existencia de riesgo de fuga.
La principal hipótesis: primero la muerte y después el fuego
El elemento que modifica por completo la primera imagen del suceso es la reconstrucción con la que trabaja ahora la Policía Nacional.
La investigación apunta a que la mujer habría muerto antes de que comenzara el incendio. Informaciones conocidas durante las últimas horas señalan que la víctima habría sido apuñalada y que posteriormente se habría provocado el fuego en la vivienda.
La Policía sostiene que el incendio habría tenido una finalidad muy concreta: intentar destruir pruebas y ocultar el cadáver.
Eso convierte el fuego, que inicialmente parecía poder explicar la muerte, en una pieza fundamental de la investigación del presunto crimen. Los investigadores deberán determinar ahora cómo se inició exactamente, qué sustancias o medios pudieron emplearse y qué rastros sobrevivieron a las llamas.
De un cadáver sin identificar a una investigación por homicidio
La secuencia del caso ha cambiado vertiginosamente desde la mañana del domingo 27 de septiembre.
Poco después de las siete de la mañana se declaró un incendio en el primer piso de un inmueble de la calle Eugenio Tamayo. Los bomberos acudieron para sofocar las llamas y, dentro de la vivienda, localizaron un cuerpo con importantes quemaduras.
En las primeras horas incluso se informó de que podía tratarse de un hombre. El estado en el que había quedado el cadáver dificultaba la identificación.
Un día después llegó el primer gran giro: la Policía confirmó que el cuerpo correspondía realmente a una mujer. Los investigadores comenzaron entonces a cruzar la información obtenida en la vivienda con el entorno de las personas que residían allí.
Una mujer que acababa de comenzar una nueva etapa
La víctima era una mujer de origen ecuatoriano que trabajaba en el servicio de limpieza de un hotel del concejo de Oviedo.
Llevaba poco tiempo instalada en aquella vivienda y, según las informaciones conocidas durante la investigación, estaba acondicionándola poco a poco. Había subarrendado habitaciones y compartía el piso con otras personas.
Amigos y familiares comenzaron a alarmarse cuando dejaron de tener noticias suyas. Su teléfono permanecía apagado. Una amiga conservaba incluso una llamada realizada durante la madrugada, pocas horas antes de que se diese la voz de alarma por el incendio.
La desaparición de la mujer y la imposibilidad de contactar con ella hicieron que las sospechas sobre la identidad del cadáver fueran creciendo mientras Policía Científica y los médicos forenses trabajaban sobre unos restos seriamente afectados por el fuego.
Las miradas se dirigieron hacia quienes vivían con ella
Una vez identificada la víctima, la investigación empezó a concentrarse en el entorno más próximo de la vivienda.
El hombre y la mujer ahora encarcelados convivían con la fallecida y tenían subarrendada una habitación. La Policía comenzó a reconstruir sus movimientos durante las horas inmediatamente anteriores y posteriores al incendio.
Las pesquisas terminaron conduciendo a Gijón.
Según la reconstrucción policial difundida hasta ahora, después de los hechos los dos investigados abandonaron Oviedo en taxi y se desplazaron hasta Gijón, donde se alojaron en un hotel.
La huida hasta Gijón
Este desplazamiento se ha convertido en otro de los elementos clave de la causa.
Los investigadores siguieron el rastro de ambos hasta localizarlos en un establecimiento hotelero gijonés. Allí fueron detenidos por agentes de la Policía Nacional.
La investigación no terminó con el arresto. La Policía Científica ha realizado diligencias tanto en la vivienda de Eugenio Tamayo como en el hotel de Gijón en el que se habían alojado.
Una de las últimas actuaciones conocidas ha sido precisamente el registro de ese hotel, efectuado en presencia de los investigados y de sus letradas, en busca de posibles pruebas relacionadas con el presunto crimen.
¿Qué buscaban borrar las llamas?
Es una de las preguntas decisivas que deberá responder la instrucción.
El fuego dañó severamente el cadáver y alteró la escena encontrada por los bomberos. Sin embargo, Policía Científica logró desarrollar una inspección del inmueble y obtener vestigios que forman parte de una investigación que continúa abierta.
La hipótesis policial sostiene que el incendio fue provocado deliberadamente después de la muerte con el propósito de dificultar la investigación.
Determinar quién inició el fuego, quién participó en la muerte, cuál fue la intervención concreta de cada investigado y qué sucedió exactamente dentro del piso serán algunas de las cuestiones centrales de las próximas diligencias.
Un detalle que llamó la atención desde el principio
El incendio había dejado una escena extraña.
Cuando los bomberos llegaron a la vivienda encontraron una intensa humareda, pero algunos de los elementos observados durante la intervención hicieron que desde las primeras horas resultara imposible dar por hecho que la víctima simplemente hubiese fallecido a consecuencia del fuego.
También trascendió que la puerta del inmueble no estaba cerrada con llave y que los bomberos pudieron acceder sin necesidad de forzarla.
La posibilidad de que la muerte se hubiera producido antes del incendio comenzó así a adquirir fuerza hasta que el caso pasó definitivamente de la investigación de un siniestro doméstico a la de una muerte violenta.
Dos investigados y una causa todavía abierta
El paso por el juzgado marca ahora un antes y un después.
Los dos detenidos permanecen en prisión provisional, pero la investigación está lejos de concluir. La atribución de un delito de homicidio tiene carácter inicial y podrá modificarse a medida que avancen las diligencias.
Será necesario determinar también la participación individual de cada uno de los investigados. La prisión preventiva acordada por la jueza no supone una condena ni prejuzga su culpabilidad, que solo podría establecerse mediante sentencia firme.
Pero el escenario judicial ya es radicalmente distinto al del domingo.
Entonces había un incendio, un cadáver difícil de identificar y multitud de incógnitas.
Hoy hay una mujer fallecida en circunstancias violentas, una investigación que apunta a un apuñalamiento previo al fuego, una supuesta huida hasta Gijón y dos personas encarceladas provisionalmente por un presunto homicidio.
El incendio de Eugenio Tamayo ya no se investiga únicamente como el lugar donde apareció un cadáver.
La Policía trabaja para reconstruir lo que considera la escena de un posible crimen y los movimientos realizados después para tratar de ocultarlo.
