Asturias se queda sola: baja el coste por trabajador mientras aumenta en toda España

Asturias se queda sola: baja el coste por trabajador mientras aumenta en toda España

El desembolso neto anual de las empresas asturianas se situó en 36.708,78 euros por empleado, casi 1.803 euros por debajo de la media nacional, aunque el Principado conserva el séptimo nivel más elevado del país

Asturias se desmarcó por completo del resto de España durante 2025. Mientras el coste laboral neto por trabajador aumentó en todas las demás comunidades autónomas, en el Principado descendió un 0,2%, hasta situarse en 36.708,78 euros anuales.

Fue la única variación negativa registrada en todo el país, según los datos definitivos de la Encuesta Anual de Coste Laboral publicados por el Instituto Nacional de Estadística.

En el conjunto de España, el coste neto creció un 3,2% y alcanzó los 38.511,76 euros por empleado. Esto significa que mantener a un trabajador costó de media a una empresa asturiana unos 1.803 euros menos al año que a una empresa española.

La diferencia resulta todavía más llamativa al comparar la evolución. Asturias perdió aproximadamente 74 euros por trabajador respecto a 2024, mientras que la media nacional aumentó en torno a 1.203 euros.

No significa que el trabajador cobrara 36.700 euros

El coste laboral no equivale al sueldo que llega a la cuenta bancaria del empleado.

La estadística suma los salarios brutos, las cotizaciones obligatorias abonadas por la empresa, las indemnizaciones, los beneficios sociales, la formación, los gastos derivados del trabajo y otras partidas. Después resta las subvenciones y deducciones públicas recibidas por el empleador.

En España, el salario bruto representó en 2025 el 73,3% del coste laboral total. El sueldo anual medio alcanzó los 28.410,78 euros, mientras que las cotizaciones empresariales obligatorias se situaron en 9.354,87 euros por trabajador. Ambas partidas concentraron conjuntamente el 97,4% del coste bruto.

Por tanto, la caída asturiana no permite concluir por sí sola que los trabajadores sufrieran una rebaja directa de sueldo. Puede responder a salarios, cotizaciones, indemnizaciones, composición sectorial del empleo, jornadas contratadas, subvenciones o a una combinación de varios elementos.

Asturias mantiene el séptimo coste más alto

Pese al descenso, Asturias no se encuentra entre las comunidades laborales más baratas.

El Principado conservó el séptimo coste neto más elevado, solo por detrás de Madrid, País Vasco, Navarra, Cataluña, Baleares y Aragón.

Madrid encabezó la clasificación con 45.983,31 euros por trabajador, seguida del País Vasco, con 44.034 euros, y Navarra, con 41.697,31. En el extremo contrario quedaron Extremadura, con 31.657,19 euros; Canarias, con 32.016,86, y Murcia, con 33.293,38.

Asturias se situó:

  • 204 euros por debajo de Aragón;
  • 1.680 euros por encima de Cantabria;
  • 2.232 euros por encima de Castilla y León;
  • y 5.052 euros por encima de Extremadura.

El dato dibuja una paradoja: Asturias sigue teniendo un coste empresarial relativamente alto, pero fue el único territorio donde ese coste retrocedió.

La industria dispara la media asturiana

Las diferencias entre sectores son enormes.

La industria asturiana registró un coste neto anual de 48.080,37 euros por trabajador, más de 13.700 euros por encima de los servicios. La cifra refleja el peso de actividades industriales con mayores salarios, cotizaciones y exigencias profesionales.

En la construcción, el coste alcanzó los 38.935,27 euros, mientras que en los servicios quedó en 34.331,92 euros.

La distancia entre industria y servicios supera así los 13.748 euros por empleado y año. Dicho de otra manera, sostener un puesto industrial costó de media un 40% más que uno del sector servicios.

SectorCoste neto anual por trabajador

Industria 48.080,37 €
Construcción 38.935,27 €
Servicios 34.331,92 €
Total Asturias 36.708,78 €

Esta estructura ayuda a explicar por qué Asturias continúa en la parte alta de la clasificación nacional. Sin embargo, el crecimiento del empleo en actividades de servicios con costes inferiores puede reducir el promedio autonómico aunque no se hayan recortado las condiciones de cada trabajador.

Una caída que exige mirar más allá del titular

El descenso del 0,2% es pequeño en términos absolutos, pero resulta significativo porque se produce en un contexto en el que todas las demás comunidades experimentaron aumentos.

Baleares encabezó las subidas, con un 6,1%; La Rioja registró un 5,3%; Castilla y León, Andalucía, un 4%; y el País Vasco, un 3,8%. Incluso Murcia, la comunidad con el segundo crecimiento más bajo, avanzó un 0,2%. Asturias fue la única que quedó en terreno negativo.

La pregunta relevante no es solo cuánto bajó, sino por qué.

Entre las posibles explicaciones que deberán analizarse figuran:

  • una mayor incorporación de trabajadores en ramas de salarios más bajos;
  • el aumento del empleo parcial o de contratos con menos horas;
  • una reducción de indemnizaciones u otros costes extraordinarios;
  • cambios en las bonificaciones y deducciones recibidas por las empresas;
  • o una evolución salarial más débil que la del resto del país.

La nota publicada por el INE ofrece el coste total por comunidad y su variación, pero no desglosa para Asturias qué partida concreta provocó el retroceso. Atribuirlo exclusivamente a una bajada salarial sería, por tanto, precipitado.

El dinero perdió valor durante 2025

La lectura resulta más delicada al introducir la inflación.

Los precios terminaron 2025 con una tasa anual del 2,9% en España. Aunque el IPC de diciembre no equivale exactamente a la inflación media del conjunto del año, sirve para mostrar que el coste de la vida continuó creciendo mientras el coste laboral asturiano retrocedía nominalmente.

Si los salarios asturianos hubieran evolucionado de manera similar al coste laboral total, los trabajadores habrían sufrido una pérdida clara de capacidad adquisitiva. Sin embargo, para demostrarlo es necesario conocer específicamente la evolución del componente salarial en Asturias, no solo la factura global de las empresas.

También debe evitarse otro salto apresurado: un coste laboral menor no implica automáticamente una mejora de la competitividad. Si la reducción se produce porque disminuyen las horas trabajadas, empeora la calidad del empleo o crecen sectores de menor valor añadido, el resultado económico puede ser justo el contrario.

España pagó más salarios y más cotizaciones

En el conjunto nacional, el coste laboral bruto subió un 3,3%, hasta 38.748,94 euros por trabajador. Una vez descontadas subvenciones y deducciones, el coste neto quedó en 38.511,76 euros.

Los sueldos y salarios crecieron un 3,1%, hasta 28.410,78 euros, mientras que los costes no salariales avanzaron un 3,6%, hasta 10.100,98 euros. Las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social fueron la principal partida no salarial y representaron el 24,1% del coste laboral.

Por actividades, los costes más elevados se registraron en el suministro de energía, con 86.047,88 euros brutos por trabajador, mientras que la hostelería quedó en 23.690,02 euros.

Transporte y almacenamiento protagonizó el mayor crecimiento, un 5,6%, seguido de Educación, con un 5,3%. En sentido contrario, las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento redujeron su coste un 3,2%.

El dato puede esconder un cambio en el modelo de empleo

Asturias presenta una economía en la que conviven una industria de costes laborales altos con un sector servicios mucho más numeroso y barato por trabajador.

Si durante 2025 aumentó el peso relativo de la hostelería, el comercio, los cuidados, las actividades administrativas u otros servicios con menores remuneraciones, el coste medio puede haber descendido simplemente por un efecto de composición.

Ejemplo sencillo: una empresa industrial puede mantener intactos salarios y cotizaciones, pero si al mismo tiempo se crean muchos más empleos de menor coste en los servicios, la media regional baja.

También puede influir el número de horas. La encuesta calcula el coste anual por trabajador, no únicamente por hora efectiva. Una mayor presencia de jornadas parciales o empleos que no cubren todo el año reduciría la cantidad media anual sin necesidad de que se rebajara el salario por hora.

Por eso será necesario cruzar estos resultados con los datos de:

  • coste por hora efectiva;
  • duración de la jornada;
  • contratación parcial;
  • empleo por sectores;
  • salarios brutos;
  • productividad;
  • y afiliación a la Seguridad Social.

¿Buena noticia para las empresas o mala señal para los trabajadores?

Desde el punto de vista empresarial, contener el coste laboral puede facilitar contrataciones, inversiones o competitividad. Pero esa lectura solo es positiva cuando se combina con estabilidad, productividad y salarios capaces de mantener el poder adquisitivo.

Desde la perspectiva del trabajador, el dato puede revelar una evolución salarial insuficiente o una expansión del empleo menos remunerado. Y para la economía asturiana puede constituir una advertencia sobre su estructura: los puestos industriales elevan la media, pero el crecimiento del empleo puede estar concentrándose en actividades con menor coste y menor valor añadido.

La estadística no permite dictar sentencia todavía. Sí deja una señal difícil de ignorar: cuando toda España encarecía el empleo, Asturias fue el único territorio donde la factura media por trabajador se redujo.

No es una caída espectacular. Son apenas 74 euros al año. Pero, en economía, ser la única comunidad que camina en dirección contraria suele merecer algo más que una nota a pie de página.

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