El misterio del barco fantasma de Porcía: 530 kilómetros a la deriva, sin señal y con un tripulante desaparecido

El misterio del barco fantasma de Porcía: 530 kilómetros a la deriva, sin señal y con un tripulante desaparecido

La desaparición del pescador francés Erwan Gléveau abre una investigación internacional en la costa occidental de Asturias

El hallazgo de un pequeño pesquero francés destrozado contra los acantilados de Porcía, en el concejo de El Franco, ha desatado una de las investigaciones marítimas más desconcertantes de los últimos años en el Cantábrico. Lo que en un primer momento parecía un naufragio más, se ha convertido en un caso lleno de incógnitas: un barco que apareció a más de 500 kilómetros de su ruta prevista, con el sistema de localización desactivado y su único tripulante desaparecido sin rastro.

Un viaje que nunca debió terminar en Asturias

El protagonista de esta historia es Erwan Gléveau, un pescador francés de 43 años que zarpó desde el puerto de Audierne, en la Bretaña francesa, con un objetivo aparentemente rutinario: faenar en las proximidades de la isla de Sein, a escasa distancia de la costa.

Sin embargo, algo ocurrió en ese trayecto.

Durante días, la embarcación navegó —o quedó a la deriva— sin emitir señal alguna. El sistema AIS, clave para la localización de barcos en mar abierto, permaneció apagado durante al menos tres días, un detalle que ha encendido todas las alarmas entre los investigadores.

No fue hasta la madrugada del sábado cuando la radiobaliza de emergencia se activó, señalando una ubicación completamente inesperada: la costa occidental de Asturias, a más de 530 kilómetros del punto de partida.

El hallazgo: un barco destrozado contra los acantilados

A primera hora del día, el helicóptero de Salvamento Marítimo localizó la embarcación completamente destruida, con la quilla al sol y empotrada en los acantilados de la zona de La Atalaya, muy cerca de la playa de Porcía.

El impacto contra las rocas y la fuerza del oleaje dispersaron rápidamente restos del barco: combustible, enseres personales y material de pesca.

Desde ese momento, se activó un amplio dispositivo de búsqueda por tierra, mar y aire, en el que participaron:

  • El Helimer Cantábrico, con base en El Musel
  • El helicóptero Pesca II, desplazado desde A Coruña
  • El Servicio Aéreo de la Guardia Civil
  • Embarcaciones de Salvamento Marítimo
  • Equipos de la Guardia Civil y Bomberos desde tierra

Un rescate imposible: el interior del barco sigue siendo una incógnita

Uno de los momentos clave de la investigación llegó cuando los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) intentaron acceder al interior de la embarcación.

No pudieron.

El barco se encontraba boca abajo, parcialmente destruido y golpeado sin descanso por el mar. Las condiciones hacían imposible cualquier inspección segura. Ese detalle mantiene abierta una de las grandes dudas:
¿estaba el tripulante dentro en el momento del impacto o había desaparecido antes?

La pista más inquietante: el silencio del sistema AIS

El hecho de que el barco navegara con el sistema AIS apagado durante varios días es uno de los elementos más desconcertantes del caso.

Este sistema es obligatorio en muchas embarcaciones porque permite conocer en tiempo real la posición, rumbo y velocidad del barco. Su desconexión puede deberse a fallos técnicos, pero también a decisiones deliberadas.

Expertos en vigilancia marítima advierten de que los apagones del AIS pueden estar relacionados con actividades irregulares o situaciones anómalas, aunque también pueden producirse por problemas técnicos o condiciones meteorológicas adversas.

En este caso, la ausencia de señal durante tanto tiempo complica enormemente la reconstrucción de lo sucedido.

La hipótesis más probable… y otras que inquietan

Los investigadores manejan varias líneas de trabajo:

1. Caída accidental al mar

La hipótesis más extendida es que el pescador pudo caer al agua en algún momento, quedando la embarcación a la deriva durante días hasta impactar en Asturias.

Esta teoría encaja con otros casos documentados en el Cantábrico, donde las corrientes pueden arrastrar objetos y embarcaciones cientos de kilómetros.

2. Navegación descontrolada o avería

Otra posibilidad es un fallo mecánico o una situación de emergencia a bordo que dejara el barco sin control, sin capacidad de comunicación y sin rumbo fijo.

3. Trayecto voluntario y accidente final

La hipótesis más desconcertante es que el propio tripulante realizara ese desplazamiento de forma voluntaria, aunque no hay indicios claros que lo respalden.

Una investigación internacional en marcha

El caso ha activado la colaboración entre la Guardia Civil española y la Gendarmería francesa, que ya investigaban la desaparición tras no regresar el pescador a puerto en la fecha prevista.

En Francia, se desplegó previamente un dispositivo de búsqueda sin éxito. No fue hasta la activación de la baliza en Asturias cuando se localizó la embarcación.

El mar como incógnita: corrientes, distancia y tiempo

Uno de los elementos más analizados ahora mismo es el comportamiento de las corrientes en el Golfo de Vizcaya y el Cantábrico.

Aunque pueda parecer improbable, los expertos señalan que una embarcación a la deriva puede recorrer cientos de kilómetros en pocos días, impulsada por viento y corrientes dominantes.

Esto explicaría cómo un barco que salió de la Bretaña francesa terminó en la costa asturiana sin emitir señales.

Un caso abierto que deja más preguntas que respuestas

A día de hoy, el paradero de Erwan Gléveau sigue siendo desconocido.

No hay cuerpo.
No hay confirmación de lo ocurrido a bordo.
No hay una explicación definitiva.

Solo hay certezas parciales:

  • Un barco que apareció donde no debía
  • Un sistema de localización apagado
  • Una deriva de más de 500 kilómetros
  • Y un tripulante desaparecido sin rastro

El Cantábrico, una vez más, se convierte en escenario de un enigma que mezcla mar, tecnología y destino.

Y que, de momento, sigue sin respuesta.

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