La Guardia Civil llegó a barajar un homicidio en Celorio tras hallar indicios inquietantes en la vivienda, pero la autopsia y el testimonio familiar desmontaron la hipótesis criminal y apuntan a una muerte natural tras un episodio previo de indisposición
Hay escenas que engañan. Que parecen hablar por sí solas… y lo hacen mal.
Eso fue exactamente lo que ocurrió en la vivienda de Celorio, en el concejo de Llanes, donde apareció sin vida José María Úrculo, de 83 años, hermano del reconocido pintor Eduardo Úrculo. Lo que en un primer momento parecía el escenario de un posible robo con violencia terminó revelándose como una muerte sin intervención de terceros. Pero el camino hasta esa conclusión estuvo lleno de dudas, giros y detalles que confundieron incluso a los investigadores.
Una escena que apuntaba a algo más oscuro
Cuando los primeros agentes de la Guardia Civil accedieron a la vivienda, se encontraron con elementos que no encajaban con una muerte natural. Uno de ellos destacaba por encima del resto: una caja fuerte serrada.
Ese hallazgo activó inmediatamente las alarmas. En este tipo de investigaciones, una caja fuerte forzada suele ser indicio de robo, y en ocasiones, de un posible homicidio vinculado al mismo. Por ello, los agentes orientaron inicialmente la investigación hacia esa hipótesis.
El cuerpo de Úrculo fue localizado en el interior de la vivienda, en el baño y completamente vestido, una circunstancia que también generó incertidumbre en los primeros momentos. La escena, en conjunto, invitaba a pensar en una muerte no esclarecida.
El testimonio clave que cambió el rumbo
Sin embargo, el desarrollo de la investigación dio un giro radical gracias al testimonio de los familiares.
Fueron ellos quienes aclararon un detalle fundamental: la caja fuerte no había sido forzada recientemente. Según explicaron, había sido el propio José María Úrculo quien la había serrado tiempo atrás para poder acceder a su interior.
Este dato resultó determinante. Lo que en un primer momento parecía un indicio claro de robo, quedaba completamente desactivado. A partir de ese momento, la hipótesis del homicidio comenzó a perder fuerza de manera significativa.
La autopsia confirma la muerte natural
El informe forense terminó de despejar cualquier duda.
La autopsia practicada al cuerpo determinó que el fallecimiento se produjo por causas naturales, sin signos de violencia ni indicios de intervención de terceras personas. Según fuentes consultadas, todo apunta a un infarto como causa más probable de la muerte.
Aunque se han tomado muestras para completar los análisis, la Guardia Civil da por descartada cualquier implicación criminal en el suceso.
Las últimas horas: una señal que pasó desapercibida
La reconstrucción de las últimas horas de Úrculo ha aportado además un elemento revelador.
Vecinos de la zona aseguraron haberlo visto poco antes de su fallecimiento en una situación inusual: sentado en su furgoneta, recostado, como si estuviera tratando de recuperarse de una indisposición. En aquel momento, la escena llamó la atención, pero no se le dio mayor importancia.
Ahora, ese episodio cobra sentido dentro del contexto de una posible crisis cardíaca previa al fallecimiento.
De la sospecha de homicidio a la certeza de una muerte natural
El caso de José María Úrculo pone de manifiesto cómo un único detalle puede condicionar por completo una investigación.
La presencia de una caja fuerte serrada llevó a los investigadores a contemplar un escenario de robo con posible violencia. Sin embargo, el contexto aportado por la familia y las conclusiones de la autopsia desmontaron esa línea de investigación.
La escena inicial, cargada de elementos inquietantes, escondía en realidad una explicación mucho más sencilla y humana.
Una lección en la investigación
Más allá del desenlace, este caso deja una reflexión clara: en una investigación, no todo es lo que parece.
A veces, los indicios más evidentes son también los más engañosos. Y en situaciones como esta, el conocimiento del entorno personal de la víctima puede resultar tan determinante como cualquier prueba forense.
José María Úrculo falleció solo, en su casa, sin que nadie interviniera. Pero durante horas, su muerte estuvo rodeada de un misterio que finalmente se resolvió gracias a la combinación de ciencia, contexto y prudencia investigadora.
