Un verano perdido en el andén: Cercanías acumula 1.097 incidencias y la línea Gijón-Avilés-Cudillero concentra la mitad

Un verano perdido en el andén: Cercanías acumula 1.097 incidencias y la línea Gijón-Avilés-Cudillero concentra la mitad

Un verano perdido en el andén: Cercanías acumula 1.097 incidencias y la línea Gijón-Avilés-Cudillero concentra la mitad

Entre el 21 de junio y el 21 de agosto, la red asturiana registró 1.097 incidencias y más de 1.300 servicios afectados, según datos de Renfe difundidos por el PP. El 85% de los trenes perjudicados corresponden al ancho métrico y la línea Gijón-Avilés-Cudillero suma por sí sola 549 servicios afectados.

El verano ferroviario en Asturias deja una cifra difícil de ignorar: 1.097 incidencias en apenas dos meses y más de 1.300 servicios afectados entre cancelaciones, supresiones, transbordos por carretera y retrasos superiores a veinte minutos.

Los datos fueron difundidos este lunes por el diputado regional del PP Pedro de Rueda, que asegura que proceden de Renfe y abarcan el periodo comprendido entre el 21 de junio y el 21 de agosto.

Traducido al día a día de los viajeros, el balance equivale, según el partido, a una media de 17 trenes afectados cada jornada.

La cifra supone además un empeoramiento respecto al mismo periodo del verano anterior: las incidencias habrían pasado de 803 en 2025 a 1.097 en 2026, un incremento del 36,6%.

Gijón-Avilés-Cudillero concentra la mitad del problema

La situación es especialmente llamativa en la red de ancho métrico, la antigua Feve.

Según los datos expuestos por De Rueda, el 85% de los trenes afectados pertenecen a esta red, que continúa siendo uno de los principales puntos débiles del transporte ferroviario asturiano.

Dentro de ella hay una línea que sobresale claramente sobre las demás: Gijón-Avilés-Cudillero, que habría acumulado 549 trenes afectados durante estos dos meses.

Es prácticamente la mitad del total contabilizado en Asturias.

La cifra tiene una dimensión especialmente relevante porque este corredor conecta algunas de las áreas más pobladas y turísticas del Principado y es utilizado a diario para desplazamientos laborales, sanitarios, educativos y de ocio.

Para cientos de usuarios, un retraso o una cancelación no supone únicamente llegar más tarde a destino: puede significar perder una conexión, una consulta médica, una jornada laboral o tener que buscar a última hora una alternativa por carretera.

Cancelaciones, retrasos y viajeros trasladados en autobús

El concepto de «servicio afectado» incluye situaciones diferentes.

Según la información difundida por el PP, se han contabilizado trenes cancelados o suprimidos, servicios sustituidos por transporte por carretera y circulaciones con retrasos superiores a veinte minutos.

Parte de esas alteraciones tienen además una explicación previamente programada.

Durante julio, Renfe estableció planes alternativos de transporte en las líneas C-4 y C-5 debido a las obras de renovación de la señalización ejecutadas por Adif.

Entre el 18 y el 26 de julio se realizaron transbordos parciales por carretera en distintos tramos de las conexiones entre Gijón, Candás y Pinzales. Para afrontar esas obras, Renfe llegó a programar cerca de mil servicios de autobús.

Ese dato resulta importante a la hora de interpretar las cifras globales: no todas las alteraciones responden necesariamente a averías o fallos inesperados.

Una parte corresponde a modificaciones programadas por obras en la infraestructura.

Más de 1.300 servicios afectados en dos meses

La magnitud del dato está en la combinación de ambas cifras.

Las 1.097 incidencias no equivalen exactamente a 1.097 trenes, ya que una misma incidencia puede alterar más de un servicio.

De ahí que el número total de trenes afectados supere los 1.300.

El PP ha resumido la situación asegurando que durante estos dos meses prácticamente se ha producido «una incidencia por cada hora de servicio», aunque esta interpretación política necesita ser contrastada con la metodología concreta utilizada por Renfe para registrar los episodios.

La diferencia entre incidencia, tren afectado y servicio alternativo programado es esencial para conocer la dimensión real del problema.

Las 17 nuevas unidades todavía no están circulando

El debate vuelve inevitablemente a uno de los asuntos que ha acompañado a la red ferroviaria asturiana durante los últimos años: la renovación de los trenes de ancho métrico.

Según denunció De Rueda, ninguna de las 17 nuevas unidades comprometidas con Asturias está todavía prestando servicio.

El parlamentario recordó que el nuevo material había sido adjudicado en 2020 y que las entregas debían comenzar durante 2026.

La llegada de nuevos trenes es especialmente importante en una red que continúa utilizando material veterano y en la que la disponibilidad de unidades condiciona la capacidad para responder rápidamente cuando se produce una avería.

Mientras llegan los trenes, Renfe invierte en las estaciones

La situación de la flota coincide, sin embargo, con inversiones relevantes en las infraestructuras destinadas a los viajeros.

Renfe anunció este año una inversión de más de 23 millones de euros para mejorar la accesibilidad y la digitalización de las estaciones de Cercanías de Asturias.

Entre las actuaciones previstas figuran mejoras en accesos, sistemas de información, cartelería digital, seguridad y adecuación de estaciones.

Además, ya han comenzado en Asturias las primeras actuaciones del programa A Punto, destinado a modernizar estaciones de Cercanías y ancho métrico.

Las primeras obras se han iniciado en Avilés y el programa prevé intervenciones en un total de 18 estaciones del Principado, entre ellas Avilés Apeadero, Nubledo, La Argañosa-Lavapiés y Vallobín.

Dos meses especialmente complicados para el viajero

Las cifras difundidas describen, en cualquier caso, un verano con una elevada acumulación de alteraciones ferroviarias.

Y detrás de los números hay una característica que convierte el problema en especialmente sensible: la Cercanías asturiana no es únicamente un servicio utilizado para viajar entre grandes ciudades.

También conecta pequeñas localidades y concejos en los que las alternativas de transporte público son mucho más limitadas.

Cuando falla un tren en un corredor como Gijón-Avilés-Cudillero, una parte de los viajeros dispone de autobuses o vehículo privado.

Otros, sencillamente, tienen muchas menos opciones.

Falta conocer la fotografía completa

La cifra de 1.097 incidencias procede de datos que el PP atribuye a Renfe, pero ha sido presentada públicamente por una formación política.

Por eso, para conocer con precisión el estado real del servicio es necesario que Renfe detalle el registro completo y explique cómo se han contabilizado los episodios.

La clave estará en saber cuántas incidencias fueron averías, cuántas obedecieron a obras programadas, cuántas provocaron cancelaciones completas y cuánto retraso acumuló cada línea.

También permitirá determinar si existen dobles contabilizaciones cuando una misma incidencia afecta a varios trenes.

Hasta entonces, el dato más contundente es el impacto que reflejan las propias cifras difundidas: más de 1.300 servicios afectados en dos meses y 549 solo en el corredor Gijón-Avilés-Cudillero.

Un verano en el que demasiados viajeros asturianos han terminado mirando el reloj desde el andén.

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