Recogen en las Islas Cíes más de una tonelada de carpobroto

Recogen en las Islas Cíes más de una tonelada de carpobroto

RAG/DICYT El carpobroto (Carpobrotus edulis y Carpobrotus acinamiformises) es una planta que se utilizó durante un tiempo para la ornamentación por la belleza de sus llamativas flores. Su facilidad de reproducción hace, sin embargo, que avance muy rápido por las zonas en las que se planta y las colonice hasta tal punto que no permita en ellas el crecimiento de otras especies vegetales. Una cuadrilla de cinco miembros del Grupo Especialista en Invasiones Biológicas (GEIB), radicado en el municipio leonés de Navatejera, ha eliminado desde el pasado 12 de octubre hasta hoy más de mil kilos de esta planta situadas en acantilados y lugares de difícil acceso de las Islas Cíes, espacio especialmente sensible a estas especies invasoras.

 

Los trabajos han sido realizados por especialistas en esta labor durante estas jornadas, que han accedido a sitios de relieve complicado mediante técnicas de escalada para eliminar la planta de este ecosistema, incluido dentro del Parque Nacional de las Islas Atlánticas y "especialmente frágil" a estas especies invasoras, ha explicado a DiCYT Laura Capdevila-Argüelles, coordinadora de este proyecto de GEIB, quien ha incidido en que ésta es la segunda vez que el grupo hace una actividad similar en estas islas.

 

Anteriormente, se ha trabajado para la eliminación del carpobroto en otras ubicaciones de estas tres islas viguesas, tarea en la que "se ha gastado mucho dinero y mucho tiempo".Dada la facilidad reproductora de esta especie, las medidas sólo son del todo efectivas si se erradica por completo, pues a partir de cualquier resto se puede volver a expandir. Por ello, los miembros de esta agrupación han promovido esta campaña, centrándose en la cara oeste del archipiélago, donde aún se conservan más plantas.

 

Para evitar que se esparcieran restos o semillas por la zona, los cinco componentes del grupo han utilizado sacos de plástico "fuerte" y han procurado quitar toda la tierra situada debajo de la planta, pues en ella podría haber semillas que ayudaran a la regeneración. El material recogido será calcinado en un espacio de la isla en la que se han desarrollado las labores habilitado como quemadero, ha apuntado Capdevila-Argüelles.

 

Una planta peligrosa para el ecosistema

 

Según datos del GEIB, En España, el carpobroto se cita por primera vez en 1900 en Galicia. Sus características estéticas y fisiológicas han motivado su empleo generalizado como planta ornamental y para repoblaciones en zonas litorales en las décadas siguientes, sobre todo a partir de la década de 1950. El clima favorable y la ausencia de competidores han favorecido la naturalización de la especie. Actualmente, se encuentra a lo largo del litoral cantábrico, desde Galicia hasta el País Vasco, de la costa mediterránea (Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía) y de los archipiélagos Canarios y Baleares.

 

La experta ha asegurado que la planta forma unos tapices "muy densos", de tal manera que no deja que crezca ninguna otra especie vegetal donde brota. "Entonces, lo que se pierden son muchísimas especies vegetales. Incluso cuando llega a zonas de playa se pierden endemismos de especies que sólo hay aquí y esta planta las desplaza. Por tanto, se pierde el propio patrimonio natural", ha apuntado.

 

En los suelos en los que se extiende, el carpobroto produce además un efecto de concentración y acumulación de sales, lo que disminuye la disponibilidad de nutrientes y altera el PH del substrato. En Europa, se ha naturalizado, a veces con carácter invasor, en la costa mediterránea francesa y en la isla de Córcega, en el sur de Gran Bretaña, Portugal, Italia, Grecia y Montenegro, según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.

 

Capdevila-Arguelles ha precisado que un caso similar al del carpobroto fue el de la planta denominada hierba de las pampas o plumero (Cortaderia selloan), ornamental, muy vigorosa y ampliamente utilizada en las medianas de las carreteras, pero que se demostró que desplazaba a todas las especies que se encontraba a su paso. El poder de expansión de esta especie es tal que cada ejemplar femenino es capaz de producir hasta 100.000 semillas por cabezuela.

 

Desde el grupo han recalcado que este proyecto de eliminación del carpobroto de las Islas Cíes se ha financiado con sus propios recursos "con el fin de preserver este sistema de alto valor ecológico" y "de extrema fragilidad"

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