La unidad de los cristianos

Cuando cumplí los veinticinco años de sacerdote, el obispo nos regaló un pasaje para que visitásemos los santos lugares de Jerusalén, y una de las cosas que me dejaron impresionado fue el hecho de que en los lugares donde vivió y murió Jesús se hiciera tan visible, el escándalo de la división entre los cristianos.

¿Cómo es posible que sigamos divididos los cristianos? Si para todos Cristo es verdadero Dios. Si la Virgen es madre de todos los cristianos. Si  todos leemos la Biblia como palabra de Dios. Si, aunque con alguna diferencia, recibimos el cuerpo de Cristo en la eucaristía. Pues así son las cosas entre los cristianos.

Mi querido amigo Rafael Saráchaga, tantos años misionero en Suecia, que de ecumenismo sabe un rato, me contó algo que me hizo pensar: “La unidad de los cristianos no se hará el día que los protestantes y ortodoxos se hagan católicos, sino el día en que todos seamos total y plenamente fieles a Cristo”.

Por eso no basta apreciarse durante estos ocho días que dura la semana de la unidad de los cristianos. Y es que si reconocemos a Cristo como el centro de nuestro amor, tenemos que querernos todas las semanas del año.

 



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