«Nuestros pueblos, nuestra historia» llega hoy a su gran final: así nació Asturias y así aprendió a no rendirse

«Nuestros pueblos, nuestra historia» llega hoy a su gran final: así nació Asturias y así aprendió a no rendirse

«Nuestros pueblos, nuestra historia» llega hoy a su gran final: así nació Asturias y así aprendió a no rendirse

Asturias Mundial estrena el sexto y último capítulo de una serie documental que ha recorrido miles de años de historia, desde los neandertales de El Sidrón hasta la consolidación del Reino de Asturias y el nacimiento de una identidad que todavía perdura

Hay historias que se cuentan con fechas, nombres y batallas. Y hay otras que necesitan entrar en una cueva, subir hasta un castro, cruzar una montaña bajo la lluvia, seguir el avance de una legión romana o detenerse ante Covadonga para comprender por qué un territorio pequeño puede guardar una memoria tan inmensa.

Durante las últimas semanas, «Nuestros pueblos, nuestra historia» ha propuesto precisamente ese viaje.

La serie documental de Asturias Mundial ha recorrido miles de años de pasado asturiano a través de cinco capítulos que han combinado divulgación, narración histórica y una poderosa reconstrucción visual. Hoy, ese recorrido llega a su culminación con la publicación del sexto y último episodio:

«El Reino de Asturias y el orgullo eterno de ser asturiano»

No se trata únicamente del final de una serie. Es la conclusión de una historia que comenzó mucho antes de que Asturias tuviera nombre y que termina preguntándose qué queda hoy de todos aquellos pueblos, resistencias, conquistas y sacrificios.

La respuesta está en el paisaje, en la memoria y, sobre todo, en el carácter de los asturianos.

MIRA AQUÍ EL SEXTO CAPÍTULO:

Un viaje desde las profundidades de El Sidrón

El primer capítulo llevó a los espectadores hasta uno de los lugares más extraordinarios de la prehistoria europea: la cueva de El Sidrón.

Allí vivieron, hace decenas de miles de años, grupos de neandertales que aprendieron a sobrevivir en un territorio húmedo, frío y montañoso. El documental se adentró en su vida cotidiana, en sus vínculos familiares, en la fabricación de herramientas, en el uso del fuego y en la capacidad de adaptación de unas comunidades humanas mucho más complejas de lo que durante años se creyó.

Desde aquellas cuevas, la narración avanzó hacia el Neolítico, las primeras comunidades estables y la construcción de monumentos megalíticos.

Era el comienzo de todo: la primera huella de una presencia humana que nunca dejaría de transformar Asturias.

Los castros y el nacimiento de una sociedad organizada

El segundo capítulo abandonó las cuevas y ascendió hacia las colinas donde se levantaron los castros.

Aquellos poblados fortificados no eran simples refugios defensivos. En su interior se cultivaba, se criaba ganado, se trabajaban los metales y se organizaba la vida de comunidades profundamente vinculadas al territorio.

Sus murallas, fosos y emplazamientos estratégicos muestran que, mucho antes de la llegada de Roma, los pueblos astures habían desarrollado sus propias formas de organización, defensa y convivencia.

La Campa Torres, los castros de Somiedo y otros enclaves permitieron reconstruir un mundo en el que comenzaba a surgir una identidad territorial reconocible.

Asturias todavía no era un reino, pero ya era una tierra habitada por comunidades conscientes de sí mismas y dispuestas a defender su espacio.

Roma contra los astures

El tercer episodio narró el gran choque entre aquellas comunidades y el mayor poder militar del mundo antiguo.

Entre los años 29 y 19 antes de Cristo, Roma emprendió una gigantesca campaña para someter a los pueblos astures y cántabros. El propio emperador Augusto participó en una guerra que obligó a las legiones a internarse en un territorio de montañas, bosques y desfiladeros.

Los astures conocían el terreno. Sabían moverse por él y convertirlo en una forma de defensa.

La serie mostró aquella lucha desigual entre un imperio organizado y unas comunidades que se resistían a desaparecer. Roma acabaría imponiéndose, pero la conquista no borró por completo las raíces anteriores.

La romanización transformó Asturias, introdujo nuevas vías de comunicación, estructuras administrativas y formas de vida, pero también tuvo que adaptarse a un territorio que nunca resultó fácil de dominar.

El oro que cambió las montañas

El cuarto capítulo explicó una de las principales razones de aquel enorme esfuerzo militar: el oro.

Roma encontró en el occidente asturiano una riqueza extraordinaria. Para extraerla, construyó canales, desvió cursos de agua y modificó montañas enteras.

Zonas como Cangas del Narcea, Navelgas o Salave conservan todavía las huellas de aquellas explotaciones. El paisaje se convirtió en una gigantesca infraestructura minera al servicio del Imperio.

Pero aquel oro tuvo un enorme coste humano y ambiental.

La población fue sometida a nuevas obligaciones, las montañas fueron alteradas y se abrieron caminos destinados a transportar fuera del territorio la riqueza extraída.

El episodio concluía con la caída de Roma, la limitada implantación visigoda y el derrumbe que siguió a la invasión musulmana del año 711.

Mientras gran parte de la antigua Hispania desaparecía bajo un nuevo poder, las montañas asturianas volvían a convertirse en refugio.

Pelayo, Covadonga y el nacimiento de un reino

El quinto capítulo llegó hasta uno de los grandes momentos fundacionales de la historia de Asturias.

Tras la caída del reino visigodo, el avance musulmán se extendió con enorme rapidez por la península. Sin embargo, en las montañas del norte, un grupo de astures se reunió alrededor de Pelayo.

Covadonga se convirtió en el escenario de una victoria pequeña si se mide únicamente por el número de combatientes, pero inmensa por sus consecuencias.

La cueva, los pasos estrechos y la propia montaña permitieron resistir frente a una fuerza superior. La tradición sitúa aquel enfrentamiento en torno al año 722.

A partir de entonces, Pelayo dejó de ser solamente el líder de una resistencia local. Se convirtió en el primer rey de una nueva monarquía.

Nacía el Reino de Asturias.

El episodio recordó también la dimensión religiosa de Covadonga, la Santina y la Santa Cueva, convertidas con el paso de los siglos en símbolos inseparables de la historia y la identidad asturianas.

Hoy llega el desenlace

El sexto capítulo comienza exactamente donde terminó el anterior.

Desde Pelayo hasta Alfonso III el Magno, casi dos siglos de monarcas asturianos convirtieron aquella resistencia nacida entre montañas en un reino organizado, capaz de consolidarse, extenderse y proyectarse más allá de sus fronteras iniciales.

El gran protagonista de esta entrega final es Alfonso II el Casto.

Durante su reinado, Oviedo se convirtió en capital y sede regia. El reino desarrolló instituciones, organización política, estructura religiosa y una identidad propia.

El capítulo recorre el nacimiento del núcleo político y espiritual ovetense, la Cámara Santa y el extraordinario legado del prerrománico asturiano, representado por monumentos como San Julián de los Prados, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.

También aborda el descubrimiento tradicional del sepulcro del apóstol Santiago, la construcción de la primera basílica de Compostela y el origen de una ruta que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes caminos de peregrinación de Europa.

Pero el capítulo no se limita a hablar de reyes, iglesias o territorios.

¿Qué significa ser asturiano?

La última parte del documental conecta todo ese pasado con el presente.

Desde El Sidrón hasta nuestros días, Asturias ha sido tierra de campesinos, marineros, mineros, emigrantes, escritores, trabajadores, empresarios y familias que aprendieron a vivir entre la montaña y el mar.

La lluvia fina, los prados, la piedra, la sidra compartida y los caminos que se abren entre los valles no son simples elementos del paisaje. Forman parte de una manera de entender la vida.

El capítulo final habla de resistencia, pero también de alegría. De orgullo, pero sin soberbia. De personas que viajaron lejos sin olvidar de dónde venían.

Habla del valor de la comunidad, de la familia y de la necesidad de conservar el cariño y el respeto de los tuyos.

Porque una historia no permanece viva únicamente en los libros. Permanece viva cuando sigue formando parte de quienes la heredaron.

Una serie completa para descubrir Asturias desde sus orígenes

Con la publicación de este sexto episodio, «Nuestros pueblos, nuestra historia» completa un recorrido que atraviesa decenas de miles de años.

Seis capítulos unidos por una misma pregunta: cómo se construyó Asturias y qué queda hoy de quienes la habitaron antes que nosotros.

Quienes no hayan visto todavía alguno de los episodios pueden recuperar la serie completa en la portada de Asturias Mundial.

Todos los capítulos se encuentran reunidos en la caja de «Nuestros pueblos, nuestra historia», dentro del carrusel situado justo debajo de las noticias destacadas. El contenido puede consultarse en cualquier momento para comenzar el recorrido desde El Sidrón o regresar a cualquiera de sus episodios.

Hoy se publica el capítulo final.

Una última entrega para cerrar el viaje, mirar hacia atrás y comprender que la historia de Asturias no es solamente lo que ocurrió aquí.

Es también todo lo que todavía permanece.

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