Barbón convierte la tasa turística y la financiación autonómica en dos batallas clave para la Asturias que “crece”

Barbón convierte la tasa turística y la financiación autonómica en dos batallas clave para la Asturias que “crece”

El presidente defiende ante FADE una tasa “prudente” para reforzar el modelo turístico de calidad, advierte de que Hacienda tendrá que “sudar” para conseguir el sí de Asturias al nuevo sistema de financiación y reivindica una economía regional que baja de los 50.000 parados y roza los 400.000 ocupados

El presidente del Principado, Adrián Barbón, eligió ayer la asamblea general de la Federación Asturiana de Empresarios, FADE, para lanzar un mensaje político y económico con varias capas: Asturias crece, pero no puede dormirse; la tasa turística saldrá adelante como herramienta voluntaria y prudente; el nuevo modelo de financiación autonómica no tendrá el apoyo del Principado si no respeta sus intereses; y la relación entre Gobierno, empresas y sindicatos debe funcionar como una hoja de ruta común en el último tramo de la legislatura.

No fue una intervención de trámite. Barbón habló ante el empresariado asturiano con la vista puesta en un escenario delicado: queda menos de un año para las elecciones autonómicas, el debate fiscal vuelve a tensar la relación entre el Ejecutivo y las empresas, la tasa turística divide al sector y la reforma de la financiación autonómica amenaza con convertirse en una de las grandes batallas territoriales de los próximos meses.

El presidente arrancó con una idea fuerza: “Asturias crece”. La frase, repetida como eje de su discurso, sirvió para reivindicar una evolución económica que el Gobierno considera sólida. Según los datos expuestos por Barbón, la comunidad camina hacia el sexto año consecutivo de aumento del PIB, gana población y está a punto de superar las 400.000 personas ocupadas, una cifra que Asturias no recuperaba desde la Gran Recesión.

El jefe del Ejecutivo quiso poner números a ese relato. Desde mayo de 2019, año en el que comenzó a gobernar, Asturias suma 20.877 personas menos en paro y 32.500 más con trabajo. El Principado ya ha bajado de la barrera psicológica de los 50.000 desempleados y cerró mayo con 49.320 parados registrados, el mejor dato para ese mes desde 2007. Para Barbón, esa evolución permite hablar de una Asturias que mejora, aunque no de una Asturias satisfecha.

“Rechazar las dificultades equivaldría a faltarles al respeto a ustedes y a mí mismo”, vino a decir ante los empresarios. Esa fue una de las claves de su intervención: combinar el balance positivo con el reconocimiento de que Asturias aún tiene por delante problemas de fondo. Entre ellos, la financiación autonómica, la captación de grandes inversiones industriales, el coste de la vida, el suministro energético, la vivienda, la siderurgia, la internacionalización empresarial y el futuro del turismo.

La tasa turística: “prudente”, voluntaria y pensada para no perder calidad

Uno de los puntos más sensibles llegó con la tasa turística. Barbón admitió la discrepancia con buena parte del sector empresarial, pero defendió que la medida contribuirá a consolidar el modelo asturiano de calidad. Su planteamiento fue claro: no se trata de castigar al turismo, sino de ordenar su crecimiento, proteger los servicios públicos y evitar que Asturias acabe repitiendo errores de destinos que reaccionaron tarde ante la presión turística.

El Gobierno autonómico plantea una tasa voluntaria para los ayuntamientos, de aplicación limitada a los periodos de mayor afluencia: Semana Santa y del 1 de junio al 30 de septiembre. Las cuantías previstas irían desde los 50 céntimos por noche en alojamientos rurales y albergues hasta los 3 euros diarios en hoteles de cinco estrellas superior, con un máximo de cinco noches por persona. También se incluirían acampadas en festivales, cruceros y áreas privadas de autocaravanas.

El mensaje de Barbón ante FADE fue político y preventivo. Asturias no se presenta como un destino masificado, pero el Ejecutivo sostiene que precisamente por eso debe anticiparse. La región ha construido una marca turística basada en paisaje, tranquilidad, gastronomía, autenticidad, naturaleza y calidad. El presidente cree que una tasa moderada, aplicada de forma voluntaria por los municipios, puede ayudar a sostener servicios, reforzar infraestructuras locales y preservar el atractivo del destino.

El choque con el sector, sin embargo, sigue abierto. Para parte de la hostelería y de las empresas turísticas, el impuesto llega en un momento de costes elevados y puede interpretarse como una carga más sobre visitantes y alojamientos. Para el Gobierno, en cambio, la tasa es un instrumento de gestión y no una amenaza para la demanda. Barbón resumió esa posición con una frase de confianza política: “Estoy convencido de que el tiempo nos dará la razón”.

Financiación autonómica: Asturias irá a negociar, pero no a firmar cualquier cosa

El otro gran bloque de la intervención fue la financiación autonómica. Barbón endureció el tono y dejó una de las frases más rotundas del día: “Hacienda tendrá que sudar para ganar el sí de Asturias”.

El contexto no es menor. El Ministerio de Hacienda ha iniciado una ronda de reuniones bilaterales para abordar la reforma de un sistema de financiación vigente desde 2009 y considerado obsoleto por prácticamente todos los territorios. Asturias acudirá a esa negociación, pero lo hará con reservas claras. El Principado defiende que el nuevo modelo debe tener en cuenta factores esenciales para la comunidad: envejecimiento, dispersión territorial, coste real de los servicios públicos, orografía, población y necesidades sanitarias y sociales.

Barbón quiso dejar claro que acudir a una reunión no equivale a aceptar el modelo. Asturias irá, escuchará, negociará y defenderá su posición. “Lo que hay no nos vale”, subrayó. El presidente vinculó esa postura a la Declaración de Santiago y al acuerdo alcanzado por los grupos parlamentarios asturianos para fijar una posición común en defensa de los intereses del Principado.

La frase dirigida a Hacienda tiene una lectura doble. Por un lado, marca distancia con el Gobierno central, pese a estar ambos presididos por el PSOE. Por otro, intenta blindar el discurso asturiano ante un debate nacional condicionado por Cataluña y por la negativa de las comunidades gobernadas por el PP a participar en reuniones bilaterales. Barbón se coloca así en una posición de negociación dura: Asturias no se levanta de la mesa, pero tampoco regala su voto.

Una economía con mejores datos, pero todavía con demasiadas asignaturas pendientes

El presidente quiso sostener su discurso económico en datos. Además de la bajada del paro y del avance de la ocupación, destacó la ganancia de población. Solo en el primer trimestre del año, Asturias habría sumado 2.511 habitantes, alejándose de la barrera psicológica del millón, que durante años funcionó casi como una amenaza demográfica permanente.

También citó la creación de empresas: 1.527 nuevas compañías en el último ejercicio y una tendencia que, según aseguró, continúa en 2026. Para Barbón, estos indicadores demuestran que Asturias se mueve en una dirección positiva. Pero el propio presidente reconoció que la autocomplacencia sería una mala compañera. Dicho en plata: los datos alivian, pero no resuelven por sí solos los viejos problemas asturianos.

Asturias sigue teniendo que pelear por atraer población joven, mejorar salarios, ampliar su base industrial, diversificar la economía, reducir burocracia, consolidar empleo cualificado, resolver cuellos de botella energéticos y evitar que el crecimiento turístico se traduzca en tensiones territoriales. Esa fue la parte menos triunfalista del discurso: crecer no basta si ese crecimiento no se convierte en oportunidades estables.

Gondán, Sunwafe, Indra y el anillo eléctrico: los proyectos que pueden cambiar el tablero

Barbón dedicó una parte importante de su intervención a los proyectos estratégicos. Mencionó la solicitud de Gondán para que la ampliación de sus instalaciones sea considerada proyecto estratégico y destacó la importancia de Sunwafe para la ZALIA, para Gijón y para Asturias. El proyecto de Sunwafe puede convertirse en una de las grandes operaciones industriales de la década: una fábrica de lingotes y obleas de silicio para placas fotovoltaicas, con una inversión cercana a los 700 millones de euros y una previsión de unos 2.600 empleos directos e indirectos.

La ZALIA, durante años símbolo de promesas aplazadas, podría encontrar en Sunwafe el inquilino capaz de desbloquear su papel como gran área logística e industrial del Principado. Si el proyecto se confirma en los términos anunciados, Asturias no solo sumaría una inversión tractor, sino que entraría en una cadena estratégica para la autonomía energética europea: la fabricación de componentes clave para la industria solar.

Barbón también habló de Indra, aunque lo hizo con cautela. “El elefante en la habitación se llama Indra”, señaló, antes de asegurar que su Ejecutivo está trabajando a todos los niveles para que la fábrica de Langreo se confirme. En este punto reivindicó la discreción como método. Según dijo, esa forma de trabajar facilitó la llegada de inversiones como Amazon, Centervol, Northern Waves o Airbus Helicopters. Su fórmula fue clara: “Poco ruido y muchas nueces”.

La garantía de suministro energético fue otro de los asuntos centrales. Para un territorio con fuerte peso industrial, el anillo eléctrico no es un debate técnico más, sino una condición de competitividad. Sin capacidad energética suficiente, muchas inversiones pueden quedarse en el aire. Por eso el Principado mantiene una vigilancia constante sobre plazos e inversiones. La transición industrial asturiana necesita suelo, talento, financiación y proyectos, pero también electricidad. Sin red, no hay reindustrialización que aguante.

Fiscalidad y clases medias: Barbón promete reforzar la “vía fiscal asturiana”

Ante un auditorio empresarial, Barbón asumió también que existen diferencias en materia fiscal. FADE suele reclamar alivio tributario, menor presión y un entorno más competitivo para empresas y autónomos. El presidente respondió desde una perspectiva social: el Gobierno, dijo, debe mirar no solo a la empresa, sino al conjunto de la ciudadanía.

En ese marco anunció su intención de fortalecer la vía fiscal asturiana para beneficiar más a las clases medias. Según su planteamiento, las medidas fiscales aprobadas hasta ahora han atendido de forma preferente a las clases trabajadoras, y el siguiente paso será ampliar el alcance de esos beneficios. No concretó las medidas, pero adelantó que el próximo presupuesto incluirá nuevas mejoras tributarias.

Ese punto será uno de los campos de batalla del próximo ciclo político. La pregunta es evidente: hasta dónde puede bajar impuestos Asturias sin comprometer ingresos públicos, y hasta dónde puede mantener presión fiscal sin perder atractivo económico. Barbón intenta colocarse en un punto intermedio: aliviar a rentas medias y trabajadoras, pero sin asumir el marco fiscal que reclaman las organizaciones empresariales más críticas.

Diálogo social, FADE y sindicatos: una agenda común para el último año de legislatura

El presidente cerró su intervención con una apelación al diálogo social. Planteó la necesidad de una hoja de ruta compartida entre Gobierno de Asturias, empresariado y organizaciones sindicales. No como gesto retórico, sino como instrumento para aprovechar el tiempo que queda antes de las elecciones.

Barbón vinculó esa estrategia a la concertación, a la futura Ley de Participación Institucional y a la nueva Estrategia Industrial de Asturias, consensuada con FADE, Comisiones Obreras y UGT. El mensaje a los empresarios fue de alianza: el Gobierno se presenta como socio de la iniciativa empresarial, de la creación de empleo y de la generación de riqueza.

También puso como ejemplo reciente la reclamación conjunta de Asturias, Galicia y Castilla y León, junto con sus patronales, ante la Unión Europea para acabar con los peajes del Huerna y de la AP-9. En el caso asturiano, el peaje del Huerna sigue siendo una de las reivindicaciones más transversales: una barrera económica y simbólica que el Principado considera injusta para su competitividad y movilidad.

Barbón mencionó además la misión comercial a México, criticada por la oposición, y defendió que ningún gobierno serio renuncia a apoyar la internacionalización de sus empresas. A su juicio, las oportunidades empresariales no esperan ni “guardan cola”: hay que salir a buscarlas.

Una intervención de precampaña económica

La intervención de Barbón ante FADE fue, en el fondo, un discurso de precampaña económica. No en el sentido partidista más estrecho, sino como intento de fijar el marco del último año de legislatura: Asturias crece, el empleo mejora, la población aumenta, hay inversiones relevantes en marcha y el Gobierno se presenta como garante de estabilidad, diálogo y defensa de los intereses regionales.

Pero también fue un discurso de riesgo. La tasa turística puede abrir una brecha con el sector turístico y con los ayuntamientos que no quieran cargar con el coste político de aplicarla. La financiación autonómica puede convertirse en un pulso difícil con Hacienda, sobre todo si el modelo se percibe condicionado por Cataluña. Los proyectos industriales necesitan concreción, plazos y ejecución. Y la promesa de rebajas fiscales para clases medias tendrá que traducirse en medidas claras si no quiere quedarse en titular.

Barbón pidió confianza en la Asturias que crece. Los empresarios, previsiblemente, pedirán hechos. Esa será la verdadera prueba en los próximos meses: convertir los buenos datos en estructura, las inversiones anunciadas en fábricas abiertas, la financiación en recursos suficientes, el turismo en calidad sostenible y el diálogo social en decisiones útiles.

Asturias, vino a decir el presidente, tiene oportunidades. La cuestión es si será capaz de aprovecharlas a tiempo.

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