Gritar sin parar la palabra "Zorra" sobre el escenario de Eurovisión nos va a salir bastante caro

Gritar sin parar la palabra "Zorra" sobre el escenario de Eurovisión nos va a salir bastante caro

Mientras la melodía pegadiza de "Zorra" invade las ondas y las redes sociales, una pregunta resuena en los rincones más críticos del país: ¿cuánto nos cuesta este viaje eurovisivo?

 

Desenterrar la cifra exacta es una tarea digna de Indiana Jones. RTVE, cual esfinge celosa de sus secretos, guarda bajo llave el presupuesto total destinado a Eurovisión. Un velo de misterio que solo se rasga ligeramente con datos fragmentados e informes a cuentagotas.

 

A falta de transparencia oficial, hagamos un ejercicio de arqueología financiera. El año pasado, la participación española en Eurovisión rozó los 3 millones de euros. Un desembolso considerable que se desglosa en una serie de partidas:

  • Preparación de la canción y puesta en escena: Un capítulo opaco que puede engullir desde miles de euros hasta un dineral, dependiendo de la ambición del proyecto.
  • Caché del artista: Nebulossa, como grupo novel, probablemente no cobrará una fortuna. Sin embargo, artistas de renombre han llegado a embolsarse hasta 150.000 euros por representar a España.
  • Equipo desplazado: Un séquito de técnicos, estilistas, maquilladores, y demás personal viaja a Eurovisión, con sus correspondientes gastos en alojamiento, manutención y transporte.
  • Derechos de emisión: La participación en Eurovisión conlleva el pago de una cuota a la Unión Europea de Radiodifusión, que puede ascender a varios cientos de miles de euros.
  • Dietas, viajes, etc.: Un sinfín de gastos menores que, sumados, engordan considerablemente la factura final.

¿Y qué obtenemos a cambio de este desembolso? La respuesta no es sencilla. La audiencia de Eurovisión en España ha ido menguando en los últimos años, y el éxito en el festival no siempre se traduce en un impacto positivo para la carrera del artista.

 

Sin duda, "Zorra" ha generado expectación y debate. Algunos la consideran un canto empoderador a la libertad sexual femenina, mientras que otros la critican por vulgar y oportunista.

 

Independientemente de la opinión que nos merezca la canción, lo que no podemos negar es que Eurovisión es un negocio. Un negocio millonario que, en el caso de España, parece financiarse en gran parte con dinero público.

 

¿Es este un precio justo por una noche de espectáculo y la posibilidad de un triunfo efímero? La respuesta, como la canción, queda abierta a la interpretación.

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