León XIV toma Madrid: del mensaje contra la polarización al baño de masas en Cibeles

León XIV toma Madrid: del mensaje contra la polarización al baño de masas en Cibeles

El Papa preside a esta hora la misa del Corpus Christi en la plaza de Cibeles ante una multitud desbordada, tras una primera jornada marcada por su llegada a Barajas, el recibimiento de los Reyes, su discurso en el Palacio Real, la visita a Cáritas y una vigilia multitudinaria con jóvenes en la plaza de Lima

Madrid vive este domingo una de esas mañanas que desbordan cualquier previsión. El papa León XIV preside ya en la plaza de Cibeles la misa del Corpus Christi, el gran acto central de su visita a España, después de recorrer en papamóvil varias calles de la capital entre gritos de “¡Viva el Papa!” y una presencia masiva de fieles en el corazón de la ciudad. Según la organización citada por medios nacionales, la asistencia habría superado los 1,2 millones de personas entre la plaza y las calles aledañas, hasta el punto de que se han cerrado accesos por máxima ocupación.

La imagen de esta mañana resume la dimensión del viaje: Cibeles convertida en un enorme templo al aire libre, miles de personas ocupando Recoletos, Colón y las vías cercanas, pantallas gigantes, sacerdotes, voluntarios, familias enteras y peregrinos llegados desde distintos puntos de España. La misa, prevista oficialmente a las 10:00 horas, forma parte de la agenda vaticana del segundo día de la visita apostólica y está seguida por la procesión del Corpus Christi.

Antes de la celebración, León XIV realizó un recorrido en papamóvil desde el Instituto Ramiro de Maeztu, en la calle Serrano, pasando por Goya, Colón y Recoletos hasta llegar a Cibeles. En el Ayuntamiento de Madrid fue recibido por los Reyes Felipe VI y Letizia y por el alcalde José Luis Martínez-Almeida, que le entregó la llave de oro de la ciudad. El Papa firmó además en el libro de honor con un mensaje en favor de una ciudad acogedora e integradora.

El acto de Cibeles no es solo una ceremonia religiosa. Es, en términos de calle, de seguridad y de presencia institucional, el mayor momento público de la visita del Papa a Madrid. La organización había previsto un dispositivo enorme, con unos 500 sacerdotes concelebrando, miles de ministros y voluntarios para la comunión y decenas de pantallas para que los asistentes pudieran seguir la celebración en una zona absolutamente abarrotada.

La llegada: Barajas, Palacio Real y primer mensaje político y moral

La visita comenzó ayer sábado con la llegada del pontífice a Madrid. La agenda oficial del Vaticano fijaba la salida desde Roma/Fiumicino a las 08:00 y la llegada al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas a las 10:30, donde tuvo lugar la acogida oficial. Después, el Papa se desplazó al Palacio Real para la ceremonia de bienvenida, la visita de cortesía a los Reyes y el encuentro con autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático.

El primer discurso de León XIV en España no fue protocolario sin más. El Papa entró de lleno en el clima social y político de nuestro tiempo. Ante las autoridades, advirtió contra quienes alimentan la polarización y alertó de que la dignidad humana sigue siendo violada. También llamó a huir de los enfoques identitarios que convierten al otro en enemigo y subrayó que el mundo necesita paz en medio de conflictos y desequilibrios cada vez más graves.

Fue una primera intervención con peso, de esas que no se quedan en la postal institucional. León XIV quiso marcar tono desde el minuto uno: menos trincheras, menos propaganda emocional y más humanidad concreta. En tiempos de ruido, el Papa no llegó a Madrid con una frase amable para cumplir expediente, sino con un mensaje dirigido a una sociedad fatigada por la crispación.

Cáritas: el Papa baja de la ceremonia a la calle

Tras el recibimiento oficial y el primer recorrido en papamóvil, la tarde llevó al Papa a uno de los momentos más significativos de la jornada: la visita al proyecto social CEDIA 24 Horas de Cáritas Madrid, un centro de información y acogida en el que escuchó testimonios de personas en situación vulnerable. Entre quienes hablaron ante él estuvieron personas llegadas de Cuba y Senegal, además de una voluntaria vinculada al proyecto Esperanza de las Adoratrices.

Ese paso por Cáritas sirvió para equilibrar la visita: de la solemnidad del Palacio Real a la realidad de quienes viven en los márgenes. No era un gesto menor. En una agenda tan milimetrada, cada parada cuenta. Y León XIV quiso que su primera jornada en España incluyera el contacto con personas atendidas por una red social de la Iglesia que trabaja con pobreza, exclusión y vulnerabilidad.

La plaza de Lima: medio millón de jóvenes y una consigna sencilla

La noche terminó con el gran baño de masas juvenil en la plaza de Lima. Según los datos recogidos por la Cadena SER a partir de la Delegación del Gobierno, unas 500.000 personas participaron en la vigilia de oración con jóvenes. Allí, León XIV habló en español y dejó una de las frases centrales de la jornada: pidió a los jóvenes ser “hombres y mujeres de carne y hueso”, no apariencias, sino rostros fiables, personas que buscan la justicia y una vida honesta.

La escena fue poderosa: miles de jóvenes esperando durante horas, banderas, cánticos, móviles en alto y una mezcla de fervor religioso, curiosidad histórica y ambiente de gran concentración popular. El Papa les pidió humanidad en una época de máscaras, compromiso en un mundo de escaparates y justicia en una sociedad donde demasiadas veces lo urgente tapa lo importante.

Cibeles, ahora: la visita entra en su momento más multitudinario

La misa de esta mañana en Cibeles eleva la visita a otra escala. Si ayer fue el día de los símbolos —Barajas, Palacio Real, Cáritas, plaza de Lima—, hoy es el día de la gran imagen colectiva: Madrid tomada por una multitud que ha querido ver al Papa, escucharle y participar en la celebración del Corpus Christi.

El Vaticano había previsto para este domingo, además de la misa y la procesión en Cibeles, un encuentro privado del Papa con miembros de la Orden de San Agustín en la Nunciatura Apostólica a las 16:30, el acto “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte” en el Movistar Arena a las 18:00 y una cena en la residencia del cardenal arzobispo de Madrid a las 19:30.

La visita seguirá mañana lunes en Madrid con una agenda institucional y eclesial de alto contenido: encuentro con el presidente del Gobierno, reunión con miembros del Parlamento, encuentro con los obispos españoles, oración ante la Virgen de la Almudena y un acto con la comunidad diocesana en el estadio Santiago Bernabéu. El martes, el Papa partirá hacia Barcelona, antes de continuar viaje hacia Canarias.

Una visita que ya ha dejado relato

En apenas veinticuatro horas, León XIV ha construido una secuencia muy clara: llegada institucional, discurso contra la polarización, abrazo a los vulnerables, encuentro con jóvenes y misa multitudinaria en el centro de Madrid. Es decir, poder simbólico, calle, mensaje social y liturgia pública. Todo en un fin de semana que ha convertido a la capital en el gran escenario religioso, político y mediático de España.

Y ahí está la clave de la crónica: el Papa no solo ha llegado a España. Ha entrado de lleno en la conversación pública del país. Lo ha hecho hablando de paz, de dignidad humana, de justicia y de una humanidad que no se esconda detrás de apariencias. Y lo hace ahora, en Cibeles, ante una multitud que ha transformado el centro de Madrid en una fotografía histórica.

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