El cometa Halley sigue vivo

El cometa Halley sigue vivo

¿Buscando aventuras? Levántese muy temprano por la mañana de este 6 de mayo y diríjase al campo, lejos de las luces de la ciudad. No estará solo. Los pajarillos estarán ya despiertos y cantando algunas coplas sobre el amanecer que llega y, desde luego, sobre la lluvia de meteoros eta Acuáridas.

Las eta Acuáridas se ven mejor desde el hemisferio sur del planeta, pero siempre tienen algo especial para ofrecer sin importar dónde usted viva: "Cada meteoro eta Acuárida es un trocito del Cometa Halley que hace una caída en picada suicida en nuestra atmósfera", explica Bill Cooke, un astrónomo de la NASA. "Muchas personas nunca han visto este famoso cometa pero, en la mañana del 6 de mayo, podrán observar cómo algunos de sus remanentes dibujan trazas encendidas en el cielo".

 

Mensajero de épocas tempranas del universo, el Cometa Halley completa una órbita alrededor del Sol cada 76 años. Cada vez que pasa cerca del Sol, el intenso calor solar evapora aproximadamente 6 metros de hielo y rocas del núcleo del cometa. Las partículas residuales de este proceso, cada una del tamaño aproximado de un grano de arena, se esparcen a lo largo de la órbita del cometa, llenándola así de minúsculos meteoroides.

 

"Aunque el Cometa Halley se encuentra por el momento en las profundidades del sistema solar exterior, y no regresará a la Tierra hasta el año 2061, nos deleita con una lluvia de meteoros dos veces por año, cuando nuestro planeta pasa por la nube de residuos", dice Cooke. "En mayo tendremos la lluvia de meteoros eta Acuáridas, y en octubre tendremos la lluvia de meteoros Oriónidas".

 

Y además hay algo especialmente significativo acerca de la lluvia de meteoros eta Acuáridas de 2011.

"Esta es su oportunidad del año para ver a los meteoros cruzar el cielo sin que el molesto brillo de la Luna los atenúe".

Una delgada luna creciente se ocultará tras el horizonte en las primeras horas de la noche anterior, dejando de este modo un lienzo oscuro para cuando ocurra el despliegue. Los madrugadores están de suerte, ya que la mejor vista se dará una o dos horas antes del amanecer. Recuéstese donde pueda ver la mayor expansión de cielo posible para poder captar más meteoros con su visión periférica. Mire hacia arriba, en la oscuridad,

 

El radiante de la lluvia de meteoros eta Acuáridas está en la constelación de Acuario: ver un diagrama. Pero usted no necesita mirar hacia el radiante para ver los meteoros.

"Los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo", dice Cooke. "De hecho, las colas de sus trazas tienden a apuntar hacia el radiante. De modo que si se mira en esa dirección, las trazas de los meteoros pueden parecer algo gruesas y cortas. Se verán mucho más largas aquellas trazas de los meteoros que se alejen de nuestra vista que las de aquellos que vengan hacia nosotros".

 

Usted no necesitará usar binoculares o un telescopio para observar los meteoros eta Acuáridas. El campo de visión del ojo desnudo es usualmente ideal para ver meteoros, los cuales de vez en cuando dejan trazas que abarcan más de 45 grados a través del firmamento.

"Los meteoros eta Acuáridas son rápidos, con velocidades de 66 km/s (¡238.200 km/h o 148.000 millas/hora!) y, a menudo, dibujan largas trazas en el cielo, que en ocasiones dejan residuos brillantes y persistentes. En el hemisferio norte, dependiendo de la latitud en que usted se encuentre (cuanto más cerca del ecuador, mejor), podrá ver entre 10 y 40 meteoros antes del amanecer.

 

Recuerde llevar una silla reclinable, o una manta para recostarse, y tal vez sea bueno llevar también un termo con café caliente. Despues de todo, ¡usted estará despierto muy temprano! El aire nocturno de la primavera (que se vive ahora en el hemisferio boreal) puede ser húmedo y frío, así que traiga otra manta (o mejor aún, un enorme y lanudo perro) tanto para cobijarse como para estar acompañado. Los Golden Retriever resultan ideales para la ocasión.

 

Le aseguramos que será una experiencia memorable. La brisa nocturna acariciando sus mejillas, el aroma del café caliente en el aire de la madrugada, un coro cada vez más intenso de cantos de aves que acompañan su espectáculo de luz personal —y su más grande admirador a su lado. El evento no puede ser mejor.


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