Por la soberanía

¿Es soberano “el pueblo soberano”?

Nunca como en estos últimos años habíamos visto tan claramente el poco amparo real que tenemos los pueblos con esta clase de democracias; agravado más aún por el poco poder real que tienen los propios gobiernos que fingen representarnos pero que en realidad solo representan a los ricos de todos los tamaños y de todas las naciones.

¿ Se puede cambiar esta situación? Recordemos cómo funciona esto.

En las llamadas democracias representativas, el pueblo oficialmente “soberano” legaliza con su voto el poder de los representantes parlamentarios, sí, pero por otra parte, y para contrarrestar cualquier “exceso de celo del pueblo soberano”, y evitar revueltas como ya sucediera en la historia de países como España, Francia, México China, Chile, Argentina, Argelia , Palestina, etc , etc, se establecen todo tipo de leyes y procedimientos legales y burocráticos, siempre autoritarios, para evitar al pueblo convertirse de verdad en soberano de las democracias, ejercer realmente su soberanía y tener el poder realmente de tal modo que lo pierdan aquellos que organizan el mundo desde el FMI, el Banco Mundial, El Departamento del Tesoro de EEUU , el BCE y “ONG de caridad” semejantes. Por supuesto, con la colaboración de la ONU y la OTAN, cada una de estas con sus respectivos papeles para servir a la misma Causa: la Causa de los ricos.

Con esta ” Democracia S.L” es posible como nunca tomar decisiones que afectan a millones de personas con abstenciones del 60 ó 70% de los teóricos votantes. Ejemplo: Estados Unidos, la democracia emblemática en todos los sentidos que aquí se mencionan. Y hasta es posible quitar de enmedio a un presidente de gobierno electo y colocar en su lugar a gobernantes elegidos a dedo por los poderes financieros, como ha sucedido en Italia y en Grecia. Y ya veremos si en España o Portugal no pasa lo mismo. Porque si algo desea con toda sus fuerzas el poder de los ricos es estar por encima del poder de los pueblos.

Todo está organizado de tal modo que si sucede que los ánimos soberanistas del pueblo son muy altos, se restringen las libertades y se activan todo tipo de mecanismos de control, y fin de la trama. Pero si los ánimos soberanistas son extremadamente altos y con los votos obtienen gobiernos que puedan contravenir intereses vitales de los que realmente controlan el mundo, (recuerden Argelia hace años cuando triunfaron islamistas no moderados, o el Chile de Allende) entonces se anulan las elecciones, o se arruina la economía del país que cruza la raya roja .

Y si el Poder Rico lo ve necesario, promueven atentados, revueltas militares o guerras civiles, como sucedió en Chile, como en Libia o ahora en Siria, pues los grandes depredadores mundiales siempre están a punto para intervenir en alguna parte del llamado cínicamente “eje del mal”. Pero ellos son la columna vertebral de lo peor de este mundo; los creadores de la injusticia, el desorden, la pobreza, la guerra, los asesinatos selectivos y los genocidios calculados, la explotación salvaje de personas y recursos del Planeta. Y muchas cosas más.

CONCIENCIA CONTRA CAÑONES

Contra ellos no es posible ni deseable utilizar la violencia, porque losa ricos y sus gobiernos tienen los medios de represión más sofisticados, y ejércitos de uniformados bien preparados que temen perder su plato de lentejas y matan por ello. Contra estas fuerzas negativas para la evolución de la humanidad y contrarias a la evolución del Planeta, sólo hay un arma: el desarrollo de la conciencia personal. El desarrollo de la conciencia personal se traduce en actividades de cooperación que busca la unidad y la igualdad con el semejante. Con el desarrollo de la conciencia se supera el miedo, se vive en paz y cada uno se convierte en un foco emisor de paz que alcanza a sus semejantes, lo que finalmente constituye un gran tejido mundial de fuerza transformadora. La paz es la energía de transformación de la humanidad, y no hay otra que la supere. Una masa suficiente de gente pacífica es nuestra esperanza, pues la fuerza de la paz, cuando se habla el lenguaje del corazón, es muy superior a la fuerza militar, al egocentrismo y a toda fuerza contraria a la vida.

Con la misma fuerza que se ablandan los corazones se silencian los cañones. Y esto es real: La fuerza de la paz dio origen al cristianismo que aún permanece en la conciencia colectiva – no tanto en las Iglesias- como ideal de vida; La fuerza de la paz expulsó a los ingleses de la India, consiguió los derechos civiles de los negros, aceleró el fin de la guerra del Vietnam, y muchas cosas más. Este es el camino del pueblo, a mi parecer, para conseguir su soberanía real, que empieza siempre por la soberanía sobre la conciencia de cada uno, superando el egoísmo y sustituyéndolo por conductas altruistas y pacíficas basadas en principios espirituales, que están escalones arriba de los principios sociales, y de los que estos últimos deberían ser la consecuencia necesaria. Lo mismo que no se puede edificar sobre arena no se puede construir civilización ni, por supuesto democracia real, sin principios nobles y desinteresados.



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