Animales enfermos, hacinados y rodeados de suciedad: la Guardia Civil actúa tras una denuncia interna que llegó hasta el Ministerio del Interior y desata una investigación que puede acabar en los tribunales
Gijón ha vivido uno de los episodios más estremecedores de los últimos años en materia de bienestar animal. 339 perros han sido rescatados de un criadero en Serín tras una operación del Seprona que ha dejado al descubierto una realidad brutal: animales viviendo entre excrementos, enfermos, sin atención adecuada y sometidos a prácticas que ahora están bajo la lupa judicial.
Pero esta historia no empieza con la intervención. Empieza con una decisión valiente.
Durante semanas, una trabajadora del propio criadero fue recopilando pruebas en silencio: fotografías, vídeos, testimonios. Sabía lo que estaba viendo. Sabía que aquello no era normal. Y decidió dar el paso. Contactó con una asociación animalista de Madrid y trasladó toda la información. El caso escaló hasta instancias de máxima relevancia y terminó activando una investigación que hoy sacude Asturias.
Lo que encontraron los agentes no era un criadero. Era un sistema de explotación.
Un escenario insoportable: suciedad, enfermedades y perros hacinados
El criadero, situado en el entorno del Monte Areo, estaba especializado en razas pequeñas —las más demandadas en el mercado—: bichones malteses, caniches, chihuahuas o yorkshires. Mascotas “perfectas” en apariencia. Pero lo que había detrás era otra historia.
Perros pisando sus propias heces. Cachorros con malformaciones. Animales con tumores, hernias, infecciones oculares y heridas abiertas. Muchos de ellos sin tratamiento.
El testimonio de una extrabajadora es demoledor:
“Había muchísima suciedad, frío y estaban hacinados. Muchos enfermaron. Avisábamos… pero nadie hacía caso.”
El relato no se queda ahí. Habla de escenas que hielan la sangre:
- Perros muertos tras peleas
- Mordeduras graves sin tratar
- Animales con los ojos en muy mal estado
- Cachorros nacidos en condiciones deficientes
Y una frase que resume el nivel de degradación:
“Se hacían auténticas locuras.”
Una operación contrarreloj: 17 viajes para sacar a los animales del infierno
El rescate no fue sencillo. Ni rápido. Ni pequeño.
Se necesitaron hasta 17 traslados para evacuar a todos los animales desde el criadero hasta distintos puntos de Asturias y Madrid. Un despliegue logístico urgente, coordinado entre administraciones y protectoras, que evitó que la situación fuera aún más dramática.
El grueso de los perros adultos ha sido distribuido entre protectoras, mientras que un número importante permanece en el Centro de Protección Animal de Gijón, donde veterinarios y cuidadores trabajan sin descanso.
Algunos de los animales presentaban parásitos, desnutrición y patologías graves. Otros simplemente no habían tenido nunca una vida digna.
Y aún hay más: la cifra podría aumentar, ya que varias perras estaban preñadas o han parido tras la intervención.
No están en adopción: la prioridad ahora es salvarlos
La reacción ciudadana ha sido inmediata. Llamadas, mensajes, ofrecimientos de ayuda desde toda España. Gente queriendo adoptar, colaborar, visitar.
Pero desde el centro lo han dejado claro:
No es el momento.
Ahora mismo, los perros no están en adopción. La prioridad es estabilizarlos, tratarlos, evaluar su estado real y garantizar su recuperación.
Lo que sí se necesita —y mucho— es ayuda material:
- Empapadores
- Pienso de tamaño pequeño
- Latas de alta calidad
Porque detrás del impacto mediático hay una realidad muy concreta: cientos de animales que necesitan cuidados intensivos durante semanas o meses.
Investigación abierta: posibles delitos y responsabilidades en el aire
La Guardia Civil mantiene la investigación en marcha. Y lo que se investiga no es menor.
Podrían derivarse responsabilidades administrativas… pero también penales.
El Ayuntamiento de Gijón estudia declarar a los perros en situación de desamparo, un paso clave que permitiría avanzar hacia su adopción futura. Pero también abre la puerta a un proceso más profundo: determinar quién permitió que esto ocurriera.
Porque la gran pregunta sigue flotando:
¿Cómo pudo funcionar un criadero así sin que saltaran antes todas las alarmas?
Un negocio bajo sospecha: cuando la demanda de mascotas tiene un precio oculto
Este caso no es solo un escándalo local. Es un espejo incómodo.
Detrás de muchos anuncios de cachorros perfectos, de fotos adorables y precios cerrados, puede haber estructuras como la que acaba de destaparse en Serín.
Producción masiva, condiciones límite y animales tratados como mercancía.
El rescate de estos 339 perros no es el final de la historia. Es el principio.
La imagen que lo resume todo
No es la del criadero cerrado.
No es la de los agentes entrando.
Es otra.
La de un perro saliendo por primera vez de ese lugar.
Sin entender muy bien qué está pasando.
Pero dejando atrás, por fin, el sitio donde nunca debió estar.
Y eso —aunque cueste decirlo— ya es una victoria.
