Las personas de fiar

Como presidente del partido, me corresponde hoy la honrosa tarea de presentar públicamente las listas al Congreso y al Senado, avaladas por 29.403 asturianos en 6.133 pliegos de firmas, que FORO ha elaborado para concurrir a las próximas elecciones generales del 20 de noviembre. Como hicimos en las pasadas elecciones autonómicas y municipales, el criterio que nos ha guiado no es otro que hacer presente a la sociedad misma en las listas que proponemos, para que los ciudadanos nos renueven su confianza. Entre nuestras candidatas y candidatos no encontrarán “mirlos blancos” ni “fichajes estrellas” ni hemos utilizado un “casting” de popularidad, sino que proponemos a hombres y mujeres que tienen ideas, iniciativas, proyectos, ilusiones, que son expertos en “remar contra corriente” –y si no que se lo pregunten a Manolo Busto, diez veces campeón del mundo de piragüismo- y que, sobre todo, son personas de fiar. Por eso aspiran legítimamente a recibir la confianza de sus conciudadanos.

Además, mientras otras fuerzas políticas tienen por inicial de sus siglas la P de Pasado, y hacen honor a ella con unas listas de personas agotadas y desgastadas por las nostalgias o los reciclajes, nosotros llevamos con orgullo la F de Futuro reflejada también en este gran equipo innovador compuesto por candidatos y candidatas pletóricos con el que vamos a promover la recuperación de nuestra querida tierra mediante una política nueva, protagonizada por ciudadanos comprometidos que acceden a la política con vocación de servicio, en contraposición a los que aspiran a convertir en oficio la vida pública. Son, a fin de cuentas, personas que quieren aportar a la defensa de los intereses colectivos sus conocimientos y su experiencia en diversos ámbitos de la actividad social. Sus trayectorias profesionales, funcionariales, laborales, empresariales o docentes reflejan fielmente nuestra vocación de representación de la sociedad, que es una garantía previa de buena salud democrática, y aportan ideas y energías renovadoras, que son el mejor revulsivo contra la tendencia al inmovilismo y al parasitismo que esterilizan a los partidos, y frenan el progreso de la sociedad.

Nuestro afán de regeneración de la política española pasa por la limpieza y la transparencia en la defensa de los intereses generales. Para llevar a buen puerto ese objetivo nuestras listas han abierto sus puertas a estos profesionales de distintas actividades y oficios, a personas que son pueblo llano y pueblo sabio y pueblo comprometido. Una mujer o un hombre que ejerce la docencia universitaria o el derecho o el deporte o cualquier oficio manual o una gerencia o la medicina tiene mucho más que aportar a los demás que quienes, sin más conocimientos que la “cocina” de su partido y sin más habilidades que la de mover los hilos en los sótanos de las siglas de su grupo, se intentan perpetuar en la vida pública convirtiéndola en el único “modus vivendi” que figura tercamente en sus biografías. Personas a las que se les podría aplicar un verso del poeta Ángel González: están “de vuelta de una gloria inexistente”.

La sociedad civil no es un conglomerado amorfo y anónimo sino que es el resultado de la suma de muchos individuos con distintas percepciones de la realidad pero unánimes en el convencimiento de que una Asturias mejor, una España mejor son posibles y que, para ponerse manos a la obra, siempre estamos a tiempo, aún en circunstancias tan difíciles y complicadas como las actuales. Y son precisamente esas dificultades las que nos impulsan a promover un modo nuevo de hacer política, lejos de rancias recetas arbitrarias o del enquistamiento hereditario y autocomplaciente de unas caras repetidas, unos mismos apellidos, una música trasnochada y una misma letra repetida hasta el aburrimiento.

Si en las elecciones autonómicas y municipales del pasado mayo pedíamos la confianza casi como un acto de fe, puesto que FORO aún no había salido a la palestra de la Junta General del Principado  o del Gobierno autonómico o de los ayuntamientos, ahora los asturianos, después de muy pocos meses, ya tienen elementos objetivos de juicio para constatar que estamos cumpliendo lo que prometimos. Y queremos continuar en esa misma línea, expandiendo la onda de nuestra acción, desde el Congreso y el Senado donde se diseñan las líneas maestras de la vida nacional. Porque amamos Asturias y España, no nos hemos resignado ante una apasionante oportunidad de participar en las grandes decisiones que marcarán en los próximos cuatro años el rumbo nuestra gran nación.

La política española necesita un cambio de rumbo radical, y la mayoría de los españoles estamos seguros de que el próximo 20 de noviembre se va a producir el necesario cambio de gobierno en España. Pero al mismo tiempo que no se duda de quien va a ganar, muchos españoles no nos fiamos de cómo se va a gobernar en los próximos cuatro años. Y este interrogante es el gran reto que tenemos ante nosotros los asturianos y los españoles en estas elecciones generales para asegurar nuestro futuro y no tener que arrepentirnos de otro gran fracaso como el que se derivó de las elecciones del año 2008.

En Asturias tenemos muchos motivos para estar seriamente preocupados por el presente y el futuro de nuestro país. Más de ochenta mil asturianos se encuentran en el paro. La región se encuentra económicamente en situación de estancamiento. El aislamiento con el resto de España sigue siendo un freno para nuestro desarrollo porque la Autovía del Cantábrico va muy retrasada por Oriente en Llanes y por Occidente en Artedo, Otur y Tapia. La Autovía del Suroccidente interior está detenida en Cornellana. La construcción de la colosal Variante ferroviaria de Pajares está totalmente paralizada, podría no contar con vías de ancho internacional para ser de Alta Velocidad europea y carece de proyectos desde León y hasta Oviedo-Gijón-Avilés, con los dos grandes túneles de 25 Km. perforados pero sin vías, sin señalización y sin catenaria. Muchas obras comprometidas en los Fondos Mineros están sin realizar y los convenios caducados corren el riesgo de perderse para siempre, mientras se mantiene la amenaza de cierre de nuestros pozos en 2018. Nuestra ganadería está seriamente amenazada por la Política Agraria Común (PAC) con el recorte de cuotas lácteas y de las ayudas a zonas de montaña. Nuestra flota pesquera se reduce de manera imparable. No se cumplen los compromisos de aportación estatal para financiar las atenciones de las dependencias. Nuestros archivos históricos se desgajan del Archivo Nacional en Salamanca y se trasladan a Cataluña.

En la campaña electoral los partidos de la P de Pasado apenas discutirán sobre alternativas de crecimiento y de creación de empleo porque el posibilismo europeo se ha impuesto a las viejas utopías de los partidos liberales y socialdemócratas, y la llamada “gobernanza” no es otra ideología nueva sino que representa la tercera vía que reclamaba nuestro Permio Príncipe de Asturias, Anthony Giddens, sustentada en un programa de reformas para impedir los desequilibrios financieros, para corregir los déficits incontrolados como los provocados por el gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero y del Sr. Rubalcaba en los últimos 4 años, y para proteger las políticas sociales básicas en la transición del Estado del  Bienestar hacia el Estado Emprendedor. FORO nació hace diez meses con las señas de identidad de la tercera vía reformista y europeísta  escritas en sus Estatutos, y no tenemos que violentar la Constitución española para aplicarlos en nuestros programas. 

Eliminada del debate la política económica, la izquierda centrará su campaña en los supuestos recortes del llamado gasto social y en las subidas de impuestos que tienen dos curiosas particularidades. La primera es que la principal causa del desbordamiento del gasto social es la cobertura del desempleo que su política irresponsable ha provocado, y a la que solo se podrá poner freno mediante la creación de empleo. La segunda es que la sanidad, la educación y el bienestar social son competencias de las comunidades autónomas que acaban de superar el examen en recientes procesos electorales que han dado y retirado la confianza a unos programas de gobierno que la izquierda derrotada en las urnas quiere imponer en la calle. Los ciudadanos tienen que tomar buena nota de estas maniobras de distracción tan reprobables como oportunistas.

En cambio, los partidos de la P del pasado no hablarán del gran problema que ocasiona graves perjuicios a la confianza de España en el exterior y a la cohesión de España en el interior. Me refiero al problema del Estado de los Nacionalismos en que ha derivado nuestro Estado de las Autonomías, con las secuelas de unas dificultades insólitas en Europa para que España pueda contar con una política nacional solvente y firme, y para que se puedan corregir las discriminaciones favoreciendo la convergencia entre todas las Comunidades Autónomas. Los españoles tenemos a la vista todos los días la escena en las Cortes Generales resumida en unos debates asimétricos sobre el  discurso del gobierno y de su partido, enfrentado sistemáticamente a cuatro discursos nacionalistas –gallego, vasco, catalán y canario- que le reclaman menos España, y ante cuya presión, tarde o temprano, termina haciendo concesiones, si no las ha hecho previamente,  como acaba de ocurrir con la inmersión lingüística catalana que ahora el PP considera un éxito y que no va a ser una prioridad en su programa.

FORO tiene como lemas en esta campaña “Más Asturias, mejor España”, “Más Madrid, mejor España”, que se resumen en “Más FORO mejor España” porque creemos en la suma y no en la resta. Pensamos que España se construye sumando compromisos comunes y esfuerzos compartidos, y no restando fortaleza al Estado o exigiendo ventajas de unos territorios a costa de otros. En FORO no queremos que una Comunidad sea más que otra, y tampoco que una sea menos que las demás, como ha ocurrido en Asturias demasiadas veces en los últimos  siete años. También figura como principio básico de nuestra acción política en nuestros estatutos.

El próximo 20 de noviembre, en las elecciones generales, podemos decidir que España y Asturias cambien de rumbo, y que nuestros problemas comiencen a solucionarse si, además de seguir trabajando a tres turnos, en el Congreso de los Diputados y en el Senado de España los asturianos tenemos voz y votos de parlamentarios que exijan al Gobierno de España la atención que merecemos. Repito: no queremos ser más que nadie, pero tampoco podemos permitir ser menos que los demás, como está ocurriendo actualmente. La magnitud de las dificultades que tenemos que superar para que España y Asturias cambien su rumbo y recuperen la senda del crecimiento, del empleo y del bienestar exige personas de fiar que sean capaces de cumplir lo que prometen y de garantizar los buenos resultados de sus propuestas.

Quienes representamos a FORO ya hemos demostrado con los hechos que jalonan nuestra trayectoria pública que somos personas de fiar y que cumplimos lo que prometemos, cuando recibimos la confianza de los ciudadanos para gobernar. Los asturianos necesitamos un Grupo Parlamentario propio en las Cortes Generales de España que nos represente y que defienda las decisiones adecuadas, sin ataduras partidistas, un compromiso que solo FORO puede ofrecer en el momento de pedir la confianza. España también necesita el Grupo Parlamentario de FORO para que actúe de contrapeso de las presiones nacionalistas y asegure la fortaleza del Estado, premisa básica de la política nacional que necesitamos para garantizar la cohesión territorial, sin  discriminaciones.

Aquí están las personas de fiar que encarnan este proyecto escrito con F de Futuro y F de FORO, y que harán posible la constitución de un grupo parlamentario  propio al servicio de Asturias y de España para defender, como rezan nuestros Estatutos, “el progreso político, económico y social de España, de sus Municipios y de sus Comunidades Autónomas, sin privilegios ni discriminaciones por razones de historia, población o riqueza”.

 

*Presidente de FORO Asturias



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