Vuelta a Casa Faustino

Hartos de escuchar en los medios de comunicación a nuestros dirigentes decir un día sí y otro también los mismos argumentos y sus buenas intenciones, salvo para el contario, mis colegas el profesor Chema Feito y el periodista Ignacio Baragaño, en busca de nuevas oportunidades profesionales en Madrid donde reside, nos vamos a Carbayín bajo, localidad de Siero venida a menos por el cierre de la minería pero en donde aún se puede encontrar lugares donde comer y beber bien y barato.


Tal es el caso del remodelado bar Faustino donde se ubica una de las boleras de más tradición de la Asturias profunda. Hace 58 años lo fundó el peluquero de la zona y ahora su nieto, mi admirado colega José Ramón Rodríguez, a quien todos conocemos como J.R., presidente de la Asociación de Periodistas Deportivos de Asturias, lo acaba de relanzar lo que no quiere decir que deje, ni mucho menos, su profesión de comunicador deportivo.


Hacía más de 30 años que no visitaba este establecimiento a la sombra del castillete del pozo Pumarabule, hoy abandonado, y en donde cada año, en tiempos de la dictadura, se celebraba la fiesta de los jubilados donde conocí, ejerciendo de plumilla en "Región", a personajes de gran influencia entonces en la Asturias laboral, cuando nuestra región tenía a más de 50.000 mineros en activo, como José Antonio Galan, Miguel Serrano, Vicente Toro Ortí, Carlos Hidalgo Schuman o Noel Zapico, por citar. Incluso en la actualidad hay en Casa Faustino un panel de fotos en las que aparezco tan joven que casi ni me reconozco.

Obviamente Carbayín bajo, con su barriada en el alto, es zona de jubilados. Cerca del antiguo castillete de Pumarabule el Principado prepara un museo de la madera. Uno más en esta Asturias que para algunos ya se parece a un cementerio llena de mausoleos dedicados a su pasado esplendor industrial. Bueno, no es para tanto. Asturias, curiosamente, atrae más a los foráneos que a los propios. Precisamente en Casa Faustino me encuentro con un riojano, Ramón, otrara destacado chef de un restaurante importante de Madrid que en un momento dado de su vida descubrió el encanto de nuestra tierra y se asentó en Carbayín dedicándose al cultivo y a la explotación de productos ecológicos que cultiva con mimo en su huerto y luego los vende por los distintos mercadillos del concejo.

Recuerdo de Carbayín bajo en mis tiempos de reportero a Antonio Rodríguez "el minero", cuya familia tenía el cine de la localidad, y que fue en mis tiempos de "La Voz de Asturias" uno de corresponsales más prolíficos que tuve junto con Alvarez Bouza de Mieres y Paulino de Tudela Veguín. También recuerdo asistir a la toma de posesión como párroco de José Emilio, hoy en Oviedo como párroco de San Pedro de los Arcos y durante años director de comunicación del arzobispado. Este cura es periodista pero quería una parroquia para estar en contacto directo con el pueblo y que mejor que Carbayín bajo.

En una comida entre periodistas nada mejor que hablar de la profesión que no está, lo que se dice, pasando por sus mejores momentos. Mi espía preferida, la XP XIII, que en la mesa de al lado no pierde comba, toma nota de que los rumores son insistentes sobre el inminente cambio en la dirección de un importante medio de comunicación regional así como el también inminente desembarco del radiofonista Angel Fernández, otrora la mano izquierda en el ayuntamiento de Oviedo de Agustín Caunedo cuando era alcalde, en la Federación Asturiana de Triatlón como presidente de la misma mientras también hay movida en los informativos de la TPA que por lo visto en breve pasará a dirigirlos la periodista Mili Cimadevilla, excelente reportera y que en mis tiempos en la empresa pública HUNOSA conocí como responsable de comunicación del entonces poderoso sindicato SOMA UGT.

Llegan los postres y en la tele los dirigentes políticos de esta España en funciones siguen dando la cháchara. Ni que no tuvieran otra cosa que hacer.



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