España gana también cuando no enamora: 0-1 a Uruguay y primera de grupo

España gana también cuando no enamora: 0-1 a Uruguay y primera de grupo

La Roja supera una noche áspera en Guadalajara con un gol de Álex Baena, elimina a una Uruguay desquiciada y ya espera rival en dieciseisavos: Austria o Argelia.

España no necesitó vestirse de gala para salir viva, primera y reforzada de Guadalajara. Le bastó con algo menos vistoso, pero quizá más importante en un Mundial: competir. La selección de Luis de la Fuente derrotó por 0-1 a Uruguay en la madrugada española, selló el liderato del Grupo H con siete puntos y mandó a casa a una Celeste que llegó obligada a ganar y terminó consumida por la impotencia. El gol lo hizo Álex Baena en el minuto 42, en una acción marcada por el error de Fernando Muslera, incapaz de sujetar un disparo que acabó dentro de la portería uruguaya.

Uruguay empezó como suele empezar un equipo de Marcelo Bielsa cuando sabe que no tiene red: con presión, pierna fuerte y el cuchillo entre los dientes. Cerró espacios a Lamine Yamal, buscó incomodar a Rodri y tuvo una ocasión clara cuando Valverde robó arriba y Darwin Núñez eligió el taconazo donde quizá pedía el cuerpo un disparo sin florituras. Ya se sabe: en el Mundial, una mala decisión en el área vale más que tres discursos tácticos.

España, sin estar fina, fue creciendo desde el balón parado y desde la paciencia. Cubarsí avisó en dos remates de cabeza y Baena acabó encontrando el premio antes del descanso. No fue un gol de museo, pero sí de Mundial: de esos que nacen en la tensión, en una pelota que parece menor y en un portero veterano al que la noche se le hace larguísima. Muslera, señalado por el fallo, fue sustituido en el descanso.

La segunda parte confirmó que España había entendido el partido mejor que Uruguay. No lo adornó, no lo rompió, no lo convirtió en festival. Lo administró. Dani Olmo tuvo una ocasión clara, Ferran Torres estrelló un disparo en el larguero y Unai Simón respondió cuando Uruguay apretó tarde, con paradas ante Mathías Olivera y Nicolás de la Cruz. A la Celeste le sobró ansiedad y le faltó fútbol. Y cuando se le fue el partido, se le fue también la cabeza: Canobbio acabó expulsado por una entrada durísima a Cubarsí en un tramo final lleno de protestas, tanganas y frustración.

Para España, la lectura es doble. Por un lado, aún queda margen de mejora: la circulación fue lenta durante demasiados minutos y el equipo no tuvo la claridad ofensiva de sus mejores días. Por otro, el mensaje competitivo es potente: esta selección también sabe ganar partidos feos. Y en un Mundial, los partidos feos pesan oro. La Roja jugará los dieciseisavos el 2 de julio en Los Ángeles contra el segundo del Grupo J, que saldrá del pulso entre Austria y Argelia.

Uruguay, fracaso sin anestesia

La eliminación de Uruguay es una de las noticias grandes de esta fase de grupos. No solo por caer, sino por cómo cae: sin ganar un partido, con dos empates previos ante Arabia Saudí y Cabo Verde, y fuera incluso en un Mundial ampliado a 48 selecciones, donde 32 pasan a la siguiente ronda. Reuters subraya que Uruguay es la única selección de la Conmebol que no alcanza las eliminatorias, un golpe durísimo para una plantilla con Valverde, Bentancur, Ugarte y Darwin Núñez.

Bielsa se va —o queda tocadísimo— con la sensación de no haber logrado convertir talento en equipo. Uruguay tuvo energía, sí; tuvo carácter, también; pero no tuvo una idea limpia en los metros decisivos. La Celeste terminó el torneo como terminó el partido: protestando, llegando tarde y mirando una clasificación que ya no le pertenecía.

Cabo Verde, la historia que el Mundial necesitaba

Mientras España celebraba el primer puesto, Cabo Verde completaba una de esas historias que explican por qué el fútbol sigue siendo capaz de desordenar cualquier jerarquía. Su 0-0 ante Arabia Saudí le bastó para acabar segunda del Grupo H con tres empates y convertirse en la nación más pequeña que alcanza las eliminatorias de un Mundial. Su premio será enorme: se medirá a Argentina en Miami.

La imagen de los jugadores caboverdianos pendientes de los teléfonos, esperando el final del España-Uruguay para confirmar la gesta, resume mejor que cualquier estadística lo que significa este Mundial de 48 equipos: más partidos, sí; más ruido, también; pero de vez en cuando, una historia preciosa entre tanto cálculo.

El Mundial en las últimas 24 horas

La jornada dejó seis partidos y varios titulares de peso. Francia pasó por encima de Noruega por 4-1 con un hat-trick de Ousmane Dembélé en 25 minutos, aseguró el liderato del Grupo I y lanzó un aviso serio al torneo. Noruega, ya clasificada, rotó a buena parte de sus titulares, incluidos Erling Haaland y Martin Odegaard, una decisión que salió carísima en imagen aunque no en clasificación. Francia jugará contra Suecia y Noruega contra Costa de Marfil.

Senegal también se apuntó a la jornada grande con un 5-0 ante Irak. El triunfo mantiene viva —y, según Sky Sports, ya encarrilada— su presencia en dieciseisavos como tercera del Grupo I. Pape Gueye marcó dos goles, Ismaïla Sarr también vio puerta y los africanos firmaron una goleada de autoridad ante una Irak que se marcha sin puntos.

En el Grupo G, Bélgica despertó a lo grande: 5-1 a Nueva Zelanda, liderato por diferencia de goles y una actuación estelar de Leandro Trossard, autor de dos tantos. Kevin De Bruyne y Romelu Lukaku también marcaron; Lukaku, además, se convirtió en el máximo goleador belga en la historia de los Mundiales con seis dianas. Egipto empató 1-1 con Irán, acabó segundo del grupo y dejó a los iraníes pendientes de la repesca de mejores terceros.

Así queda el retrato de la noche: España avanza sin fuegos artificiales, Uruguay se hunde con estrépito, Cabo Verde firma una página histórica, Francia mete miedo, Bélgica se enchufa e Irán se queda mirando la calculadora. El Mundial entra ya en territorio serio: se acabaron las excusas, empiezan las noches de verdad.

Dejar un comentario

captcha