El Principado acelera el pago de casi 400.000 euros a productores de miel, refuerza la vigilancia sanitaria de 44 explotaciones y abre una vía de ayudas para los colmenares castigados por los incendios de 2025. El sector, esencial para la biodiversidad y la economía rural, recibe un impulso en un momento decisivo.
Oviedo, 28 de octubre de 2026.
En una colmena se produce mucho más que miel. Miles de abejas trabajan cada día en una labor silenciosa que sostiene buena parte del equilibrio de nuestros ecosistemas. Su actividad permite la polinización de plantas silvestres y cultivos, contribuye a conservar la biodiversidad y ayuda a mantener vivo un medio rural que necesita nuevas oportunidades económicas.
Proteger las abejas es, por tanto, proteger también una parte del futuro de Asturias.
Con esa filosofía, la Consejería de Medio Rural y Política Agraria ha movilizado 1.105.424 euros en ayudas al sector apícola, combinando pagos de la Política Agraria Común correspondientes a 2025 con nuevas subvenciones abonadas durante este mes de octubre.
El objetivo es doble: proporcionar liquidez a las explotaciones y reforzar una actividad que resulta fundamental tanto para la producción agroalimentaria como para la conservación de los ecosistemas.
Casi 400.000 euros llegan este octubre a los apicultores
La partida más inmediata asciende a 399.189 euros, distribuidos entre dos líneas de ayudas abonadas en octubre.
El pasado 22 de octubre, el Principado hizo efectivos 319.189 euros de la Intervención Sectorial Apícola, destinados a mejorar la producción y comercialización de la miel. Son 33 los beneficiarios de esta convocatoria: 31 profesionales y dos asociaciones.
La financiación procede del Fondo Europeo Agrícola de Garantía (Feaga), que aporta el 50%, junto con las contribuciones del Gobierno de Asturias y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
A esta cantidad se suman otros 80.000 euros abonados el 27 de octubre mediante las ayudas de minimis. De las 70 solicitudes presentadas, 67 obtuvieron una resolución favorable.
La anticipación de estos pagos permite a los profesionales disponer antes de recursos económicos para afrontar las necesidades de sus explotaciones.
Las cifras de un respaldo millonario
APOYO TOTAL ANUNCIADO
1.105.424 €AYUDAS ABONADAS EN OCTUBRE
399.189 €PAGOS PAC 2025
706.235 €EXPLOTACIONES EN PROMIEL
44Más de 700.000 euros para proteger la biodiversidad y la miel ecológica
Una parte fundamental de la financiación procede de los pagos de la PAC de 2025, que suman 706.235 euros.
De esa cantidad, 633.535 euros corresponden a las ayudas que fomentan la biodiversidad mediante la actividad apícola. Otros 72.700 euros se destinan al apoyo a la producción ecológica, una línea de la que se han beneficiado diez profesionales.
Estas ayudas buscan respaldar una actividad que no solamente genera alimentos. La polinización realizada por las abejas es esencial para numerosas especies vegetales, por lo que mantener explotaciones apícolas viables tiene repercusiones que van más allá de la rentabilidad de cada colmenar.
Veterinarios para proteger la salud de 44 explotaciones
La sanidad animal constituye otra de las prioridades.
La Consejería de Medio Rural ha concedido 13.631 euros a la Agrupación de Defensa Sanitaria Ganadera Promiel, que integra 44 explotaciones apícolas.
Esta subvención permitirá financiar actuaciones sanitarias y contribuirá a sufragar la contratación de dos veterinarios encargados de asesorar a los profesionales asociados.
La vigilancia sanitaria resulta especialmente importante en una actividad donde las enfermedades y los parásitos pueden comprometer la supervivencia de las colonias y ocasionar pérdidas productivas.
Los incendios de 2025 también dejaron heridas en los colmenares
Los incendios forestales del verano pasado no solamente afectaron a montes y superficies agrícolas. También golpearon a explotaciones apícolas, destruyendo o dañando instalaciones y alterando espacios de los que dependen las abejas para alimentarse.
Ahora, estos profesionales dispondrán de una vía específica para solicitar compensaciones.
El Boletín Oficial del Principado de Asturias ha publicado este miércoles, 28 de octubre, la convocatoria de ayudas destinada a paliar los daños ocasionados por los incendios forestales de agosto de 2025.
La orden, fechada el 21 de octubre, incluye expresamente a las explotaciones apícolas afectadas.
No existe una cantidad fija anunciada para cada apicultor: las compensaciones dependerán de los daños acreditados y de la correspondiente resolución administrativa.
La inclusión de los colmenares responde a una demanda del sector, que reclamaba medidas para afrontar las consecuencias económicas de los fuegos.
Mucho más que miel: el valor de mantener vivas las colmenas
El Gobierno asturiano enmarca estas actuaciones en el Pacto por el Medio Rural, que contempla medidas para apoyar la apicultura profesional, estabilizar las ayudas y facilitar la instalación de colmenas en terrenos agrícolas y forestales.
Pero el alcance de estas iniciativas trasciende las subvenciones.
En una comunidad con amplias zonas rurales, pequeñas explotaciones y una importante riqueza natural, la apicultura puede ayudar a diversificar las rentas agrarias y mantener actividad económica en territorios afectados por la despoblación.
Cada colmena representa una inversión productiva, pero también una contribución al funcionamiento de los ecosistemas.
Porque el auténtico valor de las abejas asturianas no está únicamente en los tarros de miel que llegan a nuestras mesas. Está también en las flores que polinizan, en los cultivos que ayudan a mantener y en los paisajes que contribuyen a conservar.
Y proteger ese patrimonio natural es una responsabilidad que va mucho más allá de los propios apicultores.
Asturias tiene casi 63.000 colmenas: una actividad rural que sigue creciendo
Hay un dato que da todavía más relevancia a esta noticia: según el censo oficial del 1 de enero de 2026, Asturias contaba con 2.489 explotaciones apícolas y 62.967 colmenas.
El Principado señalaba en abril que la actividad continuaba creciendo en la comunidad, frente a la tendencia nacional de descenso en el número de colmenas.
Este contexto refuerza el interés de las ayudas: no se trata únicamente de sostener una actividad tradicional, sino de acompañar a un sector que mantiene capacidad de desarrollo y que se enfrenta a amenazas como las enfermedades, las especies invasoras y los fenómenos meteorológicos adversos.

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