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Sunwafe pone a prueba el futuro industrial de Zalia: 670 millones, 250 empleos y una decisión clave en 2027

Sunwafe pone a prueba el futuro industrial de Zalia: 670 millones, 250 empleos y una decisión clave en 2027I+D+i
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Asturias declara estratégico el proyecto de la primera gran fábrica europea de obleas de silicio para energía solar. La compañía tiene reservados 300.000 metros cuadrados en Gijón y cuenta con casi 200 millones de ayudas públicas concedidas, pero todavía debe cerrar la inversión definitiva. El objetivo es comenzar a producir en 2029 y convertir un polígono marcado por dos décadas de dificultades en una pieza importante de la industria fotovoltaica europea.

Durante más de veinte años, la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (Zalia) ha representado una de las grandes promesas pendientes de la economía asturiana. Concebida para atraer inversiones, aprovechar la proximidad de los puertos y convertirse en un motor de actividad industrial, su desarrollo ha atravesado retrasos, problemas financieros y dificultades de comercialización.

Ahora, una empresa dedicada a fabricar uno de los componentes esenciales de los paneles solares podría cambiar esa historia.

Sunwafe proyecta instalar en Zalia una fábrica de lingotes y obleas de silicio con una inversión inicial mínima de 670 millones de euros y el compromiso de crear 250 empleos directos, indefinidos y a jornada completa.

El Consejo de Gobierno del Principado ha aprobado este lunes, 19 de octubre, su declaración como Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER), una figura jurídica que permitirá tramitar de forma prioritaria las autorizaciones necesarias para poner en marcha la instalación.

La decisión representa un avance administrativo importante, pero conviene distinguir entre las expectativas y la realidad: la inversión todavía no está ejecutada, la construcción no ha comenzado y la empresa mantiene pendiente su decisión final de inversión, prevista para febrero de 2027.

Esa será una de las fechas decisivas para conocer si el proyecto que aspira a transformar Zalia entra definitivamente en su fase de construcción.

Una fábrica en Asturias para fabricar lo que Europa necesita importar

Para comprender la importancia de Sunwafe hay que mirar más allá de las fronteras asturianas.

Europa ha desarrollado una considerable capacidad para instalar parques solares, pero continúa dependiendo del exterior para abastecerse de componentes fundamentales de los paneles fotovoltaicos.

Uno de esos componentes es la oblea de silicio: una lámina extremadamente fina, obtenida a partir de silicio de alta pureza, sobre la que posteriormente se fabrican las células capaces de transformar la luz solar en electricidad.

Su fabricación requiere procesos industriales de elevada precisión, importantes inversiones tecnológicas y un suministro energético fiable.

Según los datos manejados por Sunwafe, más del 90% de la producción mundial de obleas se concentra actualmente en Asia.

La compañía aspira a recuperar para Europa parte de esa capacidad industrial y reducir su dependencia de proveedores exteriores en un sector considerado estratégico para la transición energética.

La instalación de Gijón no se dedicaría principalmente a ensamblar paneles solares terminados. Fabricaría componentes esenciales que posteriormente utilizarían otras industrias para producir las células y los módulos fotovoltaicos.

La diferencia es importante: el proyecto pretende ocupar un eslabón de la cadena industrial europea que actualmente tiene una capacidad de fabricación muy limitada.

Si alcanza sus objetivos, la planta de Zalia podría convertirse en una de las grandes instalaciones europeas de producción de obleas de silicio para energía solar.

De 5 gigavatios iniciales a una capacidad de 20 GW en 2030

El proyecto presentado por Sunwafe contempla un desarrollo por etapas.

La declaración de interés estratégico aprobada este lunes corresponde a una primera fase, con una capacidad productiva prevista de 5 gigavatios anuales de componentes fotovoltaicos.

Sin embargo, la ambición industrial de la compañía va más allá.

Sus previsiones contemplan alcanzar en el horizonte de 2030 una fabricación anual de hasta 2.500 millones de obleas de silicio, equivalentes a unos 20 gigavatios de capacidad fotovoltaica.

De cumplirse esa previsión, la fábrica asturiana tendría una dimensión muy superior a la de su fase inicial y podría abastecer una parte significativa de la demanda europea de estos componentes.

Esas cifras, no obstante, corresponden al desarrollo completo proyectado por Sunwafe y no a una capacidad industrial ya instalada o garantizada.

También se han manejado estimaciones de empleo mucho más elevadas para el conjunto del complejo. La empresa ha llegado a proyectar hasta 2.600 puestos de trabajo asociados a su etapa de plena capacidad, una previsión que no debe confundirse con los 250 empleos directos y estables comprometidos formalmente para la primera fase.

Casi 200 millones de ayudas públicas: un respaldo importante, pero no suficiente

El proyecto cuenta con un elemento financiero relevante que va más allá del respaldo administrativo del Principado.

En junio de 2025, el Ministerio para la Transición Ecológica resolvió definitivamente una convocatoria de ayudas destinada a reforzar la fabricación española de componentes para energías renovables.

Entre las empresas seleccionadas figuraba Sunwafe, beneficiaria de una subvención de casi 200 millones de euros, financiada con fondos europeos Next Generation EU y gestionada a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

La cifra sitúa el proyecto asturiano entre los principales beneficiarios de aquella convocatoria.

Pero hay una diferencia fundamental entre recibir una concesión de ayuda y tener financiada por completo una inversión industrial.

Los fondos públicos concedidos representan una parte relevante de los 670 millones previstos para la primera fase. El resto de la financiación deberá completarse mediante los instrumentos y acuerdos que consiga articular la compañía.

De hecho, Sunwafe reconoció en abril que entre las prioridades de su nueva dirección figuraban la captación de capital, la consolidación de alianzas industriales y la organización de su estructura operativa.

La compañía fue impulsada en 2024 por InnoEnergy, organización europea especializada en promover empresas vinculadas a la innovación energética.

Además, ha incorporado a la ingeniería española Tresca como socio técnico para desarrollar y coordinar el diseño de la instalación.

Al frente de Sunwafe se encuentra Michael Pinto, nombrado consejero delegado en marzo de este año, con experiencia previa en grandes compañías industriales y empresas de tecnologías limpias.

La cuestión esencial ya no es únicamente si el proyecto resulta atractivo desde el punto de vista tecnológico, sino si consigue reunir la financiación, los acuerdos industriales y las autorizaciones necesarias para cumplir su calendario.

Zalia: veinte años esperando una inversión de esta dimensión

La elección de Zalia también tiene una importancia que trasciende la propia fábrica.

La sociedad pública responsable del complejo se constituyó en 2005 con la intención de desarrollar una gran plataforma industrial y logística en San Andrés de los Tacones, en Gijón.

Su ubicación, próxima a las principales conexiones viarias y portuarias del área central de Asturias, debía favorecer la implantación de empresas y actividades logísticas de gran dimensión.

Sin embargo, el proyecto quedó condicionado durante años por las dificultades de financiación, los accesos y la escasa comercialización de suelo.

La reorganización societaria culminada en 2024 permitió aliviar su situación financiera y dar un nuevo impulso a la venta de parcelas.

En enero de este año, Zalia acordó adjudicar al proyecto de Sunwafe alrededor de 300.000 metros cuadrados de terreno. Posteriormente se formalizó la reserva y la garantía económica correspondiente.

La superficie equivale a 30 hectáreas, una extensión considerable dentro de la primera fase del parque empresarial.

La llegada de una instalación industrial de estas características supondría un cambio sustancial para Zalia, que podría pasar de ser un proyecto pendiente de consolidación a albergar una actividad productiva de alcance internacional.

Pero el tamaño de la inversión obliga también a resolver cuestiones materiales.

Una fábrica de estas características necesita disponibilidad de energía, conexiones industriales adecuadas, suministros, infraestructuras y condiciones operativas capaces de sostener una producción continuada.

En marzo, Zalia informó de que había iniciado la tramitación de la subestación eléctrica Entrevías, de 132/22 kilovoltios, concebida para reforzar el suministro del polígono.

Este lunes, el propio Gobierno asturiano ha recordado que Sunwafe deberá acreditar la viabilidad de las soluciones energéticas necesarias para su actividad.

La disponibilidad efectiva de electricidad y la adecuación de las infraestructuras serán, por tanto, aspectos decisivos en la evolución del proyecto.

Qué significa realmente la declaración de proyecto estratégico

La decisión adoptada por el Consejo de Gobierno no equivale a una autorización definitiva para construir o producir.

La Ley de Proyectos de Interés Estratégico de Asturias, aprobada en 2024, establece un sistema de tramitación preferente para inversiones relevantes por su capacidad de generar actividad económica, innovación y empleo.

En el caso de Sunwafe, la empresa asume dos compromisos principales para la primera fase:

  • Ejecutar una inversión mínima de 670 millones de euros en un plazo inferior a dos años desde la obtención de las autorizaciones necesarias para iniciar la actividad.

  • Crear 250 empleos directos, indefinidos y a jornada completa en un plazo máximo de tres años desde la obtención de dichas autorizaciones.

La declaración facilitará la coordinación administrativa y la tramitación de los procedimientos, pero no elimina las exigencias ambientales, urbanísticas, industriales o energéticas.

La compañía tendrá que superar los trámites correspondientes y obtener los permisos necesarios.

Sunwafe se convierte en el segundo proyecto declarado de interés estratégico en Asturias, después del promovido por Costco en Siero.

El Principado mantiene, además, en tramitación otras solicitudes empresariales, entre ellas las de Indra, Digital Valley y Astilleros Gondán.

Febrero de 2027, la primera gran prueba

El calendario anunciado por Sunwafe permite identificar varias etapas esenciales.

La primera será febrero de 2027, cuando la compañía tiene previsto adoptar su decisión definitiva de inversión.

Si el proceso avanza conforme a sus planes, la construcción comenzaría durante 2027 y la actividad comercial se iniciaría a principios de 2029.

El horizonte de 2030 queda reservado para alcanzar la capacidad de producción de 20 gigavatios anuales que contempla el desarrollo completo del proyecto.

Este calendario permite situar correctamente el alcance del anuncio realizado hoy: Asturias ha dado un paso para facilitar la implantación industrial, pero todavía faltan etapas determinantes antes de poder hablar de una fábrica construida y operativa.

Y quedan preguntas que deben obtener respuesta: qué inversores participarán en la financiación definitiva, cuándo estarán resueltas las necesidades energéticas, qué autorizaciones faltan y cómo se concretará la incorporación de trabajadores.

Una oportunidad industrial que ahora necesita convertirse en realidad

Asturias posee una larga tradición industrial, con grandes empresas vinculadas a la siderurgia, la metalurgia, la energía y la actividad portuaria.

La llegada de una instalación de fabricación avanzada de componentes fotovoltaicos permitiría diversificar esa base productiva e incorporar una actividad conectada directamente con uno de los grandes mercados tecnológicos de las próximas décadas.

También podría abrir oportunidades para proveedores industriales, empresas de ingeniería, mantenimiento, logística y servicios especializados.

Pero esas posibilidades dependerán de cómo se materialice la inversión y de la capacidad de la futura planta para integrarse en el tejido productivo regional.

El proyecto de Sunwafe reúne ingredientes poco frecuentes: una inversión inicial de gran dimensión, respaldo público europeo, una ubicación industrial disponible y una actividad vinculada a una necesidad estratégica del mercado comunitario.

Lo que todavía no tiene es la garantía de convertirse en una realidad.

La declaración aprobada este 19 de octubre acerca esa posibilidad, pero no resuelve por sí sola las incertidumbres financieras, técnicas y administrativas.

Después de dos décadas de expectativas, Zalia tiene ante sí una oportunidad industrial de una dimensión difícil de ignorar.

El siguiente gran titular, sin embargo, no llegará cuando se anuncie otra declaración administrativa.

Llegará cuando Sunwafe confirme definitivamente los 670 millones, comiencen las obras y los primeros trabajadores entren en la fábrica.

Ese será el momento en que la gran promesa industrial de Zalia empiece a convertirse en empleo y actividad económica tangible.

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