Los Premios Haz+ reconocen al Banco de Alimentos, Párkinson Asturias, Emburria, Asata, el Ayuntamiento de Fuenlabrada y, a título póstumo, a José Antonio García Santaclara
La tercera edición de estos galardones, impulsados por la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar y la Mesa del Tercer Sector, se entregará el 28 de septiembre en Oviedo/Uviéu y pone el foco en proyectos que hacen de Asturias una tierra más justa, solidaria e inclusiva
Asturias volverá a mirar el próximo 28 de septiembre hacia quienes casi nunca buscan focos, pero muchas veces son los que impiden que la vida se rompa del todo. La tercera edición de los Premios Haz+ distinguirá este año a la Fundación Banco de Alimentos de Asturias, la Asociación Párkinson Asturias, la Asociación Emburria, la Agrupación de Sociedades Asturianas de Trabajo Asociado y Economía Social —Asata—, el Ayuntamiento de Fuenlabrada y José Antonio García Santaclara, fundador de la Fundación Siloé, que recibirá el reconocimiento a título póstumo.
Los galardones, convocados por la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar en colaboración con la Mesa del Tercer Sector de Asturias, reconocen iniciativas, trayectorias y proyectos que contribuyen de manera real a construir una sociedad más justa, solidaria e inclusiva. No se trata solo de premiar buenas intenciones. Los Haz+ ponen nombre y rostro a quienes trabajan cada día en el terreno más difícil: la pobreza, la enfermedad, la discapacidad, la soledad, la exclusión, el mundo rural, la economía social y los servicios públicos.
La comisión evaluadora ha analizado las candidaturas presentadas tomando como referencia criterios como la relevancia social, el impacto, la sostenibilidad, la innovación, la capacidad de transferencia, la participación y el trabajo en red. El resultado deja una edición con fuerte acento asturiano y con una idea de fondo muy clara: Asturias cuenta con una red social viva, comprometida y capaz de ofrecer respuestas allí donde las administraciones, por sí solas, no siempre llegan.
Banco de Alimentos: más de dos décadas contra el hambre y el desperdicio
En la categoría de Trabajo en comunidad, el premio ha recaído en la Fundación Banco de Alimentos de Asturias, una entidad que se ha convertido en una pieza fundamental para miles de familias vulnerables del Principado.
Su labor va mucho más allá del reparto de alimentos. Durante más de dos décadas, el Banco de Alimentos ha tejido una red de solidaridad basada en el voluntariado, la colaboración con empresas, entidades sociales e instituciones, y la lucha contra el desperdicio alimentario. En tiempos de inflación, precariedad y dificultades crecientes para muchas familias, su trabajo representa una respuesta directa, concreta y profundamente humana.
El reconocimiento pone en valor esa Asturias silenciosa que no deja a nadie atrás cuando las cosas se tuercen.
Párkinson Asturias: una atención construida con pacientes, familias e investigación
El premio en la categoría de Participación social ha sido para la Asociación Párkinson Asturias, por impulsar un modelo de atención en el que las personas afectadas por la enfermedad, sus familias, profesionales e investigadores no son meros espectadores, sino parte activa de las decisiones, terapias y redes de apoyo.
La entidad ha sido reconocida por promover un enfoque participativo que fortalece el acompañamiento mutuo y sitúa a las personas en el centro. En enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, donde el impacto no es solo físico sino también emocional, familiar y social, esa forma de trabajar resulta decisiva.
Párkinson Asturias encarna una manera de entender los cuidados que Asturias necesita cada vez más: cercana, comunitaria, especializada y compartida.
Emburria: innovación rural para que la discapacidad no obligue a marcharse
La Asociación Emburria ha sido distinguida en la categoría de Innovación en el medio rural por acercar recursos esenciales a personas con diversidad funcional del oriente asturiano y por impulsar alternativas de vida autónoma que permiten seguir viviendo en el propio entorno.
Este premio tiene una lectura especialmente importante para Asturias. En un territorio marcado por la dispersión geográfica, el envejecimiento y el riesgo de despoblación, garantizar servicios a personas con discapacidad fuera de las grandes áreas urbanas no es solo una cuestión asistencial: es una cuestión de justicia territorial.
Emburria demuestra que innovar en el medio rural no siempre significa grandes discursos ni tecnologías espectaculares. A veces significa algo mucho más valioso: que una persona pueda seguir viviendo donde tiene sus raíces, su familia, sus vínculos y su vida.
Asata: economía social con alma asturiana
En la categoría de Sostenibilidad, el galardón ha recaído en Asata, la Agrupación de Sociedades Asturianas de Trabajo Asociado y Economía Social, por más de cuatro décadas impulsando un modelo económico centrado en las personas.
El jurado ha valorado su contribución a la economía circular, el empleo verde y la inclusión laboral de colectivos vulnerables. Asata representa una forma de hacer empresa que no mide el éxito únicamente en balances, sino también en empleo digno, arraigo territorial, cooperación y responsabilidad social.
En una Asturias que necesita actividad económica, empleo y futuro, la economía social no es un adorno amable. Es una herramienta real para sostener comunidades, fijar población y crear oportunidades con otro enfoque: menos especulación y más compromiso.
Fuenlabrada: tecnología para anticiparse en servicios sociales
El Ayuntamiento de Fuenlabrada ha sido distinguido en la categoría de Innovación pública por la transformación de la gestión de sus servicios sociales mediante el uso de datos y herramientas tecnológicas.
El reconocimiento premia un modelo de atención más anticipatorio, cercano y equitativo. La experiencia de Fuenlabrada mira hacia uno de los grandes retos de todas las administraciones: dejar de actuar solo cuando el problema ya ha estallado y avanzar hacia sistemas capaces de detectar antes las necesidades sociales.
Aunque se trata de una institución de fuera de Asturias, su inclusión en estos premios aporta una referencia interesante para el conjunto del país y también para los concejos asturianos: la innovación pública puede y debe estar al servicio de las personas más vulnerables.
José Antonio García Santaclara, “Santa”: una vida entera al lado de quienes más sufrían
El galardón a la Trayectoria en los servicios sociales será para José Antonio García Santaclara, a título póstumo. Fundador de la Fundación Siloé y conocido popularmente como Santa en los barrios de Gijón/Xixón, dedicó más de cuarenta años a acompañar a personas en situación de extrema vulnerabilidad.
Su figura está ligada a una de las redes de solidaridad más reconocidas de Asturias. Su trabajo dejó huella en quienes encontraron en él no solo ayuda, sino dignidad, escucha y presencia. En tiempos en los que muchas veces se habla de inclusión desde los despachos, Santa la practicó en la calle, en los barrios y junto a quienes más difícil lo tenían.
Este premio póstumo tiene algo de justicia emocional para Asturias: reconocer a quienes construyen comunidad sin esperar medallas, aunque las merezcan todas.
Una ceremonia para reconocer el músculo social de Asturias
La entrega de los Premios Haz+ se celebrará el 28 de septiembre en Oviedo/Uviéu. La ceremonia servirá para reconocer públicamente a entidades y personas que, desde distintos ámbitos, trabajan para hacer más fuerte la red social asturiana.
El jurado de esta edición ha estado formado por José Antonio Garmón, director general de Innovación y Cambio Social; Víctor García Ordás, presidente de la Mesa del Tercer Sector de Asturias; y Marta Malgor Vázquez y Manuel Ángel Riego González, secretaria y vocal, respectivamente, de la Mesa del Tercer Sector.
La anterior edición de los Premios Haz+ distinguió al Grupo Local de Inmigración de Avilés, la Asociación Fraternidad, la Asociación El Prial, Adeipa y la Comunidad Foral de Navarra.
Con esta tercera edición, los Haz+ consolidan un mensaje necesario: Asturias no se sostiene solo con instituciones, presupuestos y normas. También se sostiene gracias a quienes reparten alimentos, acompañan enfermedades, defienden el derecho a vivir en el medio rural, crean empleo con valores, modernizan los servicios sociales y dedican una vida entera a cuidar de quienes nadie quería mirar.
Y eso, en una tierra como Asturias, merece algo más que un premio. Merece memoria, reconocimiento y apoyo real.
