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Le pidió que bajara la voz y volvió para romperle la nariz: brutal agresión por la espalda a un camarero en pleno centro de Avilés

Le pidió que bajara la voz y volvió para romperle la nariz: brutal agresión por la espalda a un camarero en pleno centro de AvilésSociedad
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Una simple petición para que un grupo de clientes moderase el ruido terminó, dos horas después, con un trabajador de hostelería en el suelo y la nariz fracturada. La Policía Nacional investiga la agresión ocurrida en el barrio avilesino de Sabugo, mientras las cámaras del establecimiento se han convertido en una pieza fundamental para identificar al presunto responsable.

De una discusión por el ruido a una agresión por sorpresa

Era viernes, 6 de noviembre. La tarde transcurría con normalidad en un establecimiento hostelero del céntrico barrio de Sabugo, en Avilés, hasta que, alrededor de las ocho, el comportamiento de un grupo de clientes comenzó a molestar al resto de consumidores.

Los hombres hablaban en voz alta y generaban un ruido que llevó a uno de los camareros a intervenir. Su petición fue sencilla: que moderasen el volumen para no incomodar a quienes compartían el local.

La respuesta de uno de los integrantes del grupo, según el testimonio de un testigo recogido por La Nueva España, fue contundente:

«Estamos en España y aquí se habla así».

Después de aquel intercambio de palabras, los hombres abandonaron el establecimiento.

Lo que parecía una discusión desagradable, pero terminada, tendría dos horas después consecuencias mucho más graves.

Una patada por la espalda y un golpe contra el suelo

Alrededor de las diez de la noche, el camarero continuaba trabajando.

Acababa de atender la terraza y regresaba al interior del establecimiento cuando un hombre lo atacó por detrás.

El trabajador recibió una fuerte patada en la espalda que lo derribó violentamente. Al caer, se golpeó la cara contra el suelo y sufrió una fractura nasal.

El ataque fue repentino. La víctima no tuvo oportunidad de anticiparse al golpe ni de protegerse de la caída.

El detalle más inquietante es la secuencia temporal: el hombre señalado como presunto autor de la agresión había estado en el establecimiento aproximadamente dos horas antes y, según los testimonios recogidos, era precisamente uno de los clientes a los que el camarero había pedido que bajasen la voz.

La investigación deberá determinar las circunstancias exactas de lo sucedido y esclarecer si existió una relación directa entre la discusión inicial y el ataque posterior.

Las cámaras de seguridad, fundamentales para identificar al agresor

La investigación cuenta con dos elementos importantes: los testimonios de quienes presenciaron lo ocurrido y las imágenes captadas por el sistema de videovigilancia del negocio.

Según la información publicada, ambos permitieron identificar al presunto agresor como uno de los integrantes del grupo que había mantenido el enfrentamiento verbal con el trabajador.

La Policía Nacional se ha hecho cargo de la investigación.

Hasta la mañana de este domingo, 8 de noviembre, no ha trascendido una confirmación pública sobre una posible detención ni sobre las actuaciones policiales posteriores a la identificación.

Tampoco se han comunicado nuevos detalles médicos sobre la evolución del camarero, más allá de la fractura de nariz inicialmente conocida.

Otra agresión conocida esta semana en Avilés

El episodio se conoce apenas un día después de que saliera a la luz otra denuncia por violencia en la ciudad.

El viernes 6 de noviembre, La Nueva España informó de la paliza sufrida por un joven de 19 años durante la noche de Halloween, cuando, según la denuncia difundida, fue atacado por un grupo numeroso de personas.

El joven sufrió diversas contusiones.

Se trata de hechos distintos, ocurridos en circunstancias diferentes y sin relación conocida entre sí. Sin embargo, ambos episodios han situado la violencia física en los espacios públicos y de ocio de Avilés entre los asuntos de actualidad de estos últimos días.

Trabajar de cara al público no debería implicar exponerse a una agresión

El caso de Sabugo plantea una cuestión que va más allá de una discusión entre un cliente y un camarero.

Los trabajadores de hostelería deben afrontar diariamente situaciones incómodas: clientes que alteran la convivencia, discusiones, comportamientos ofensivos o personas que se niegan a respetar las normas del establecimiento.

En este caso, según los testimonios publicados, el trabajador se limitó inicialmente a pedir que un grupo moderase el ruido.

Dos horas después, sufrió una agresión que terminó con una lesión facial.

Lo que debía ser una jornada laboral ordinaria acabó convertido en una investigación policial.

La identificación del sospechoso representa un avance en el esclarecimiento de los hechos, pero todavía quedan preguntas importantes: si ha prestado declaración, si se ha formalizado una denuncia y qué consecuencias judiciales puede tener el ataque.

Por ahora, el dato esencial es tan sencillo como estremecedor: un camarero terminó con la nariz rota después de pedir a unos clientes que bajasen la voz.

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