De la sidra que ya es patrimonio de la Humanidad a los osos que vuelven: cinco verdades recientes, con fecha y con nombre, para sentir orgullo de la tierra, la mires desde donde la mires.
Oviedo, 7 de noviembre de 2026 - Especial para Asturias Mundial
Hay quien presume de Asturias con la bandera en el balcón y quien lo hace en voz baja, muy lejos, cuando alguien pronuncia mal la palabra Cabrales. Este artículo es para los dos. No es un folleto ni un pregón: es una lista corta de cosas que han pasado de verdad, recientes y comprobables. Cinco razones de peso para responder con orgullo, y con datos, cuando alguien te pregunte de dónde eres.
Una forma de beber que ya es de toda la Humanidad

Escanciado de sidra en Oviedo
En diciembre de 2024, el Comité Intergubernamental de la Unesco inscribió la cultura de la sidra asturiana en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. No es un premio a una bebida: es el reconocimiento a una manera entera de vivir, la del llagar, la espicha, el escanciado en alto y la barra compartida con quien llega. Lo que cualquier asturiano ha hecho mil veces sin pensarlo, ese gesto de levantar la botella por encima de la cabeza, figura ahora en la misma lista que protege los grandes saberes del mundo. Dondequiera que haya un asturiano con una botella, hay un pedazo de patrimonio universal funcionando.
El oso vuelve, y el bosque aguanta

Oso pardo cantábrico
En los años ochenta quedaban unos 80 osos pardos en la Cordillera Cantábrica y la especie se daba por condenada. El último censo oficial, presentado este año, cifra la población en 370 ejemplares, y la Fundación Oso de Asturias estima que la cifra real ya supera los 400. Los propios conservacionistas piden un nuevo censo para afinar el recuento, pero la dirección no la discute nadie: es uno de los grandes casos de éxito de la conservación en Europa, y buena parte de esa recuperación ocurre en bosques asturianos. El marco ayuda: Asturias atesora siete reservas de la biosfera, la comunidad uniprovincial con más de toda España, y una joya como Santa María del Naranco, patrimonio mundial desde 1985, sigue mirando a Oviedo desde el monte como el primer día.
Queso y mantel: lo nuestro gana fuera

Queso de Cabrales
En noviembre de 2025, en la final de los World Cheese Awards celebrada en Berna, los queseros artesanos asturianos volvieron a casa cargados de medallas. Entre ellas, un superoro para el Gamonéu DOP del Maestro Quesero y oro y plata para el Cabrales, elaborado como siempre en cuevas de los Picos de Europa. No fue una excepción: año tras año, los quesos de Asturias se codean con los mejores del planeta. Y en la alta cocina pasa otro tanto: la región suma 13 estrellas Michelin repartidas en 11 restaurantes, con Casa Marcial a la cabeza, el restaurante de la familia Manzano en La Salgar (Parres), que mantiene las tres estrellas, el máximo galardón de la guía. Para una tierra de poco más de un millón de habitantes, es una colección de despensa y títulos difícil de igualar.
Cada octubre, el mundo se asoma a Oviedo

Teatro Campoamor de Oviedo, sede de los Premios Princesa de Asturias
El pasado 23 de octubre, el Teatro Campoamor volvió a ser por una tarde el centro del mundo. Los Premios Princesa de Asturias 2026 reconocieron, entre otros, a Leo Messi, a Patti Smith, al Studio Ghibli, al escritor Julian Barnes, a la astronauta Christina Koch, al historiador Timothy Garton Ash y a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard. Llevan más de cuatro décadas haciéndolo: cada otoño, artistas, científicos y proyectos de medio mundo pisan la misma alfombra azul y salen en los telediarios de todos los continentes con el nombre de Asturias detrás. Hay pocas regiones de este tamaño que puedan decir algo parecido.
La tierra de los que se fueron aprende a recibir

Monumento a la Madre del Emigrante en Gijón
Asturias sabe lo que es despedir. Durante generaciones, sus hijos cruzaron el mar y levantaron centros asturianos por medio mundo, y la Madre del Emigrante de Gijón sigue señalando al horizonte por ellos. Este mismo sábado concluye en Oviedo la estancia de los nueve participantes del programa Añoranza 2026, siete mujeres y dos hombres llegados de Argentina, Brasil y Uruguay: cinco nacidos en Asturias y cuatro hijos de emigrantes asturianos, en la primera edición que incorpora a descendientes. Y la relación se estrecha por el otro lado: en octubre, Buenos Aires acogió el primer Congreso Mundial de Asturianía celebrado fuera del Principado, con unos 100 participantes de 35 centros asturianos de todo el mundo. El círculo se cierra con un dato que hace diez años parecía imposible: Asturias lleva cuatro años seguidos ganando población, ya supera los 1.021.000 habitantes y lo hace gracias a quien llega de fuera: más del 12% de sus vecinos nació en otro país. La tierra que exportó gente hoy acoge.
Orgullo con factura
Presumir de Asturias no es decir que es la mejor tierra del mundo, aunque a muchos les parezca que sí. Es poder contar, con fecha y con nombre, que en un rincón pequeño del norte se escancia como se hizo siempre y eso ya es patrimonio de la Humanidad; que el oso vuelve a sus bosques; que sus quesos y sus cocineros ganan fuera; que cada octubre el mundo mira hacia Oviedo; y que la tierra que despidió a tantos sigue, por suerte, dando motivos para volver. Eso, aquí y a diez mil kilómetros, sí que es orgullo.

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