Pumarín, una muerte entre fuego y preguntas: la Policía busca a las dos personas que convivían con la mujer hallada calcinada

Pumarín, una muerte entre fuego y preguntas: la Policía busca a las dos personas que convivían con la mujer hallada calcinada

La investigación del incendio de una vivienda de Oviedo ha dado un giro decisivo. Los agentes intentan localizar a un hombre y una mujer que compartían el piso con la víctima mientras la Policía Científica trabaja para confirmar su identidad y determinar si murió antes de que comenzaran las llamas

Primero fue un incendio.

Después apareció un cadáver.

Y ahora la investigación se concentra en dos personas que estaban vinculadas directamente con la vivienda y cuyo testimonio puede ser fundamental para saber qué ocurrió allí dentro.

La Policía Nacional intenta localizar a un hombre y una mujer que habrían convivido con la víctima encontrada prácticamente calcinada tras el incendio registrado el domingo en una vivienda del barrio ovetense de Pumarín.

No están detenidos. No consta que estén formalmente investigados. Y tampoco existe, por el momento, información que permita atribuirles responsabilidad alguna en la muerte.

Pero la Policía quiere encontrarlos y hablar con ellos.

Ese es ahora uno de los movimientos más importantes de una investigación que comenzó como un incendio doméstico y que ha terminado abriendo la posibilidad de encontrarnos ante una muerte violenta.

Domingo por la mañana: fuego en Eugenio Tamayo

Todo comenzó durante la mañana del domingo 27 de septiembre.

Los servicios de emergencia recibieron el aviso de un incendio en una vivienda situada en el número 4 de la calle Eugenio Tamayo, en Pumarín.

Los bomberos acudieron al inmueble y, durante las labores para extinguir el fuego, encontraron en el interior un cuerpo sin vida y gravemente afectado por las llamas.

A partir de ese momento dejaron de existir únicamente dos preguntas —dónde había comenzado el fuego y qué lo había provocado— y apareció una tercera mucho más inquietante:

¿Cómo había muerto aquella persona?

La vivienda quedó inmediatamente convertida en escenario de investigación policial.

La víctima es una mujer

Las primeras horas estuvieron marcadas por la dificultad para determinar incluso el sexo de la persona fallecida debido al estado en el que se encontraba el cadáver.

Posteriormente se estableció que se trataba de una mujer.

La investigación trata ahora de confirmar de manera fehaciente que la fallecida corresponde a una mujer ecuatoriana, de unos 52 años, vinculada a la vivienda.

La identificación forense es esencial.

No basta con que las circunstancias, los testimonios del entorno o la ausencia de una persona apunten en una dirección determinada. Antes de establecer oficialmente quién es la víctima será necesario completar las correspondientes pruebas científicas.

Y, paralelamente, determinar la causa de su muerte.

La gran pregunta: ¿murió por el incendio?

Esta es probablemente la cuestión que puede cambiar completamente la naturaleza del caso.

Una persona puede morir como consecuencia de un incendio por inhalación de humo, quemaduras o diferentes lesiones provocadas por el fuego.

Pero también puede ocurrir lo contrario.

Que el incendio se produzca después de la muerte.

Por eso los investigadores necesitan determinar si la mujer estaba viva cuando comenzaron las llamas.

Los resultados forenses pueden establecer, entre otras cuestiones, si respiró humo, qué lesiones presentaba antes de resultar afectada por el fuego y si existen indicios compatibles con una muerte violenta.

La Policía trabaja con diferentes hipótesis y entre ellas está la posibilidad de un homicidio.

Por ahora, sin embargo, se trata de una línea de investigación, no de una conclusión definitiva.

Dos personas que estaban en el círculo más próximo

En las últimas horas ha aparecido un nuevo elemento.

La Policía busca a un hombre y una mujer que habrían convivido con la víctima en aquella vivienda.

Localizarlos resulta especialmente importante porque podrían aportar información sobre las últimas horas de la fallecida, quién se encontraba en el piso, cuándo fue vista por última vez y qué ocurrió antes de que comenzara el incendio.

Pero conviene distinguir con claridad dos conceptos.

Que la Policía busque a estas personas no significa que las considere autoras de ningún delito.

En cualquier investigación sobre una muerte de estas características, localizar a quienes estuvieron en contacto directo con la víctima o compartieron el escenario inmediatamente anterior a los hechos constituye una diligencia fundamental.

Sus declaraciones pueden permitir reconstruir las horas que todavía permanecen en blanco.

El piso puede guardar todavía las respuestas

Los investigadores trabajan ahora en dos escenarios paralelos.

Uno está en el laboratorio.

Allí deberán hablar el cuerpo y las pruebas forenses.

El otro permanece en Pumarín.

En la vivienda de Eugenio Tamayo, cada resto puede ser relevante: el posible punto de inicio del incendio, la distribución de las llamas, objetos desplazados, restos biológicos o cualquier señal que permita reconstruir qué sucedió antes de la llegada de los bomberos.

La Policía Científica debe separar además lo ocurrido durante el incendio de lo que pudiera haber sucedido previamente.

Y eso no siempre es sencillo.

El fuego destruye pruebas, pero también puede dejar otras.

De un incendio a una posible investigación por homicidio

En apenas dos días el caso ha cambiado por completo.

El domingo, Oviedo despertó con la noticia de una persona fallecida tras el incendio de una vivienda.

Después se supo que el cuerpo correspondía a una mujer.

Más tarde comenzó a cobrar fuerza la posibilidad de que el fallecimiento no hubiese sido provocado únicamente por el fuego.

Y ahora los investigadores intentan localizar a dos personas que convivían en el mismo domicilio.

Cada paso abre nuevas preguntas.

¿Quién estaba realmente dentro de la vivienda durante las horas anteriores al incendio?

¿Cuándo se vio con vida a la mujer por última vez?

¿Qué relación mantenía con las personas que compartían el piso?

¿Dónde se encuentran ahora esas dos personas?

¿Y, sobre todo, qué ocurrió antes de que aparecieran las llamas?

Una investigación que todavía debe evitar conclusiones precipitadas

El caso contiene todos los elementos capaces de generar rumores: una vivienda incendiada, un cuerpo calcinado, dos personas que están siendo buscadas y la hipótesis de una muerte violenta.

Precisamente por eso es necesario mantener una frontera clara entre lo que se investiga y lo que está demostrado.

A esta hora no existe confirmación pública de que las dos personas buscadas hayan cometido ningún delito.

Tampoco está oficialmente cerrada la identificación de la víctima.

Y la hipótesis de homicidio deberá ser respaldada, si procede, por las conclusiones forenses y el resto de pruebas de la investigación.

Pero algo sí ha cambiado.

El incendio de Pumarín ya no se investiga únicamente como un incendio.

Ahora la Policía intenta reconstruir las últimas horas de una mujer, localizar a quienes convivían con ella y determinar si el fuego fue la causa de su muerte o si las llamas comenzaron cuando ya había ocurrido algo dentro de aquel piso.

Y en esa diferencia puede encontrarse la clave de todo el caso.

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