Veriña echa el freno: ArcelorMittal para una semana la acería de Gijón por falta de pedidos

Veriña echa el freno: ArcelorMittal para una semana la acería de Gijón por falta de pedidos

La multinacional ajusta la producción ante una demanda que no termina de reaccionar y advierte de que podrían producirse nuevas paradas. Los trenes de alambrón y carril continúan trabajando mientras dispongan de acero almacenado

No es una avería. No es una parada de mantenimiento. Y tampoco es, por ahora, el anuncio de un cierre.

Es el mercado.

ArcelorMittal ha detenido durante una semana la acería de Veriña, en Gijón, para adaptar su producción a una demanda de acero que continúa por debajo de lo esperado. La parada comenzó este lunes 28 de septiembre y la compañía no descarta que pueda repetirse más adelante si los pedidos no se recuperan.

La noticia tiene una importancia que va mucho más allá de siete días sin producir acero.

Veriña forma parte del corazón industrial de Asturias y cualquier reducción de actividad en sus instalaciones funciona como un termómetro de la situación de la industria regional: producción, empresas auxiliares, transporte, consumo energético y empleo dependen, en distinta medida, del ritmo de las grandes plantas siderúrgicas.

Y ahora ese termómetro señala falta de demanda.

Una semana con la acería parada

La decisión afecta a la acería de Gijón, integrada en la división de Productos Largos de ArcelorMittal Asturias.

La empresa ha explicado que se trata de una parada temporal cuyo objetivo es acompasar la fabricación de acero al volumen real de pedidos.

Eso no significa que toda la actividad de Veriña quede paralizada.

Los trenes de alambrón y carril continúan funcionando, al menos mientras dispongan del acero almacenado necesario para mantener su producción.

El problema se encuentra precisamente unos metros antes en la cadena industrial: si los clientes no demandan suficiente producto, fabricar más acero únicamente incrementaría las existencias.

Y ArcelorMittal ha decidido pisar el freno.

¿Por qué faltan pedidos?

La explicación de la compañía contiene una aparente paradoja.

Desde el pasado 1 de julio, la Unión Europea aplica un nuevo sistema destinado precisamente a proteger a la siderurgia europea frente al exceso de capacidad mundial y determinadas importaciones.

El nuevo régimen limita la entrada de acero libre de arancel dentro de determinados contingentes y endurece las condiciones para las importaciones que los superen.

Pero antes de que aquellas medidas entraran en vigor ocurrió algo previsible: numerosos compradores se adelantaron.

Los clientes acumularon acero.

Llenaron almacenes antes de la entrada en vigor de las nuevas reglas y ahora están consumiendo parte de esas existencias en lugar de realizar nuevos pedidos.

ArcelorMittal atribuye a ese efecto de acumulación previa una parte de la actual debilidad de la demanda.

Es decir: las medidas europeas están diseñadas para proteger a medio y largo plazo a los productores de la UE frente al exceso mundial de acero, pero su entrada en vigor ha coincidido con un periodo inmediato de ajuste de inventarios entre algunos compradores.

El alambrón, especialmente expuesto

La debilidad del mercado afecta especialmente al Tren de Alambrón, una de las principales instalaciones de la división de Productos Largos de Asturias, junto al Tren de Carril y la propia acería gijonesa.

El alambrón es un producto siderúrgico utilizado posteriormente para fabricar desde alambres y mallas hasta elementos destinados a construcción, automoción o diferentes procesos industriales.

Cuando baja su demanda, el efecto termina recorriendo hacia atrás toda la cadena.

Menos pedidos de producto terminado significan menor necesidad de acero.

Y menor necesidad de acero significa menos horas de funcionamiento de la acería.

Eso es lo que está ocurriendo esta semana en Veriña.

La frase que más preocupa: puede haber más paradas

La duración inicial de la interrupción está fijada en una semana.

Pero hay un dato que convierte el anuncio en algo más que una incidencia puntual.

ArcelorMittal no descarta nuevas paradas.

Todo dependerá de cómo evolucione la cartera de pedidos.

Si el mercado recupera actividad y los clientes vuelven a comprar con normalidad, la producción podrá recuperar ritmo. Si las existencias continúan siendo elevadas y la demanda permanece débil, la empresa podría tener que volver a ajustar la fabricación.

Esa evolución será una de las claves industriales de las próximas semanas en Asturias.

Un momento especialmente delicado

La parada llega, además, en un contexto de incertidumbre para la propia compañía.

Hace apenas unos días comenzó la negociación del nuevo convenio colectivo de las plantas asturianas y ArcelorMittal planteó inicialmente una vigencia de solo un año precisamente por la incertidumbre del escenario internacional. La representación sindical, por su parte, reclama mejoras laborales y salariales.

A ello se suma el enorme proceso de transformación tecnológica que afronta la siderurgia europea: reducción de emisiones, nuevas instalaciones, costes energéticos, competencia internacional y protección frente al exceso mundial de capacidad.

Asturias está en medio de todo ese proceso.

Por eso una acería parada durante siete días no debe confundirse con un cierre, pero tampoco puede considerarse una noticia menor.

Ahora hay cuatro preguntas

Cuando vuelva a arrancar Veriña habrá que mirar más allá de la chimenea y comprobar qué ha ocurrido realmente durante esta semana.

Cuánto acero se ha dejado de producir. Cuántas empresas auxiliares han visto reducida su actividad. Cómo han evolucionado los pedidos. Y, sobre todo, si la acería vuelve a recuperar un funcionamiento estable o necesita detenerse nuevamente.

Porque la noticia de hoy son siete días de parada.

La verdaderamente importante será saber si son solo siete.

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