Muere Fernando Ónega, el periodista que ayudó a escribir la historia de la democracia española

Muere Fernando Ónega, el periodista que ayudó a escribir la historia de la democracia española

España despide a uno de los grandes nombres del periodismo político de las últimas décadas. Fernando Ónega, una de las voces más respetadas y reconocibles del análisis político en radio, prensa y televisión, ha fallecido en Madrid a los 78 años, dejando tras de sí más de medio siglo de trayectoria profesional y una influencia profunda en la manera de contar la política en España.

Su muerte marca el final de una vida dedicada al periodismo y a la comunicación política, una carrera que lo convirtió en testigo directo de algunos de los momentos más decisivos de la historia reciente del país.

Las circunstancias de su fallecimiento

Fernando Ónega falleció en Madrid tras varios años en los que su salud había sufrido altibajos. En los últimos tiempos mantenía una presencia pública más discreta, aunque seguía siendo una referencia intelectual y periodística para muchos profesionales de la comunicación.

En 2021 el periodista se sometió a un trasplante de riñón, una operación especialmente delicada que fue posible gracias a la donación de su esposa, Ángela Rodrigo. Aquella intervención marcó una etapa importante en su vida, y el propio Ónega llegó a hablar con franqueza de los problemas de salud que había sufrido a lo largo de los años.

Aunque en los últimos meses no había trascendido que padeciera una enfermedad grave, su fallecimiento ha provocado una profunda conmoción en el mundo del periodismo y la política española.

Numerosos compañeros de profesión, dirigentes políticos e instituciones han comenzado ya a recordar su figura como uno de los cronistas más influyentes de la España democrática.

Un gallego que terminó narrando la historia de España

Fernando Ónega nació el 16 de junio de 1947 en Mosteiro, una pequeña localidad del municipio lucense de Pol, en Galicia.

Como muchos jóvenes gallegos de su generación, abandonó pronto su tierra para buscar oportunidades en Madrid. Allí comenzó a abrirse camino en el periodismo en una época en la que la profesión todavía estaba marcada por el final del franquismo y los primeros movimientos hacia la apertura política.

Sus primeros pasos importantes los dio en la prensa escrita, especialmente en el diario Arriba, donde llegó a ocupar el cargo de subdirector.

Pero su carrera estaba a punto de dar un giro decisivo.

El periodista que ayudó a construir el relato de la Transición

El nombre de Fernando Ónega quedó definitivamente ligado a uno de los momentos más importantes de la historia reciente de España: la Transición democrática.

En 1977 fue nombrado director de prensa y portavoz del Gobierno de Adolfo Suárez, el primer presidente del Gobierno elegido en democracia tras la dictadura franquista.

Desde ese puesto desempeñó un papel clave en la comunicación política del nuevo gobierno y participó en la elaboración de algunos de los mensajes que marcarían aquella etapa histórica.

De hecho, de su pluma salió una de las frases más recordadas de la política española: el célebre “Puedo prometer y prometo” pronunciado por Suárez durante la campaña electoral de 1977.

Aquellas palabras simbolizaban el espíritu de un país que intentaba construir una nueva etapa democrática.

Una carrera que atravesó medio siglo de periodismo

Tras su etapa en el Gobierno, Ónega regresó plenamente al ejercicio del periodismo y comenzó una larga trayectoria en algunos de los medios más influyentes de España.

Trabajó en radio, prensa y televisión, y desarrolló su carrera en medios como:

  • Cadena SER

  • COPE

  • Onda Cero

  • Antena 3

  • Telecinco

Además, dirigió el histórico diario Ya y en los últimos años fue presidente del medio digital 65YMÁS, un proyecto informativo centrado en la actualidad de las personas mayores.

A lo largo de décadas de trabajo cultivó un estilo propio que lo convirtió en una referencia del análisis político: reflexivo, elegante y profundamente conocedor de los mecanismos del poder.

Testigo de los momentos clave de la democracia

Fernando Ónega fue uno de los periodistas que mejor conocieron los entresijos de la política española desde la Transición hasta nuestros días.

Entre otros acontecimientos históricos, fue testigo directo del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, uno de los momentos más dramáticos de la historia democrática del país.

Durante décadas su voz se convirtió en una referencia habitual en los análisis políticos de radio y televisión. Su mirada, a menudo crítica pero siempre ponderada, acompañó a varias generaciones de españoles en la comprensión de la política nacional.

Por eso muchos colegas lo definían como un cronista permanente de la democracia española.

Una familia ligada al periodismo

La vida personal de Fernando Ónega también estuvo muy vinculada al mundo de la comunicación.

Fue padre de dos conocidas periodistas: Sonsoles Ónega, presentadora de televisión y escritora, y Cristina Ónega, directora del Canal 24 Horas de RTVE durante varios años.

Ambas continuaron la tradición periodística de su padre, consolidando una familia profundamente ligada al mundo de los medios.

Premios y reconocimiento profesional

A lo largo de su carrera, Fernando Ónega recibió numerosos premios y distinciones que reconocían su contribución al periodismo español.

Entre ellos destacan el Premio Ondas, así como diversos galardones concedidos por asociaciones de prensa y organizaciones profesionales.

Estos reconocimientos reflejan el enorme respeto que despertaba en la profesión, donde era considerado uno de los grandes maestros del periodismo político en España.

El legado de un cronista de la democracia

Con la muerte de Fernando Ónega desaparece una figura que representaba una forma muy particular de entender el periodismo.

Una generación de profesionales que vivió de cerca la transformación política de España y que supo contarla con rigor, experiencia y perspectiva histórica.

Durante más de cincuenta años, su voz acompañó a los españoles a través de la radio, los periódicos y la televisión.

No fue un periodista de titulares estridentes ni de polémicas fáciles. Fue algo más complejo y más difícil: un periodista que intentó explicar el poder desde el conocimiento y la reflexión.

Y por eso, para muchos compañeros y lectores, Fernando Ónega no fue solo un comentarista político.

Fue uno de los grandes narradores de la historia reciente de España.

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