El Wild Oceans FilmFest cierra su quinta edición con 546 producciones de 84 países, casi el doble que en sus comienzos. La BBC conquista el premio al mejor documental, el príncipe Alberto II de Mónaco recibe el reconocimiento honorífico por su defensa de los mares y el festival culmina este sábado con la liberación prevista de hasta 20 tiburones pintarroja nacidos en el BIOPARC Acuario de Gijón. Una semana en la que Asturias ha sido escaparate internacional de la ciencia, el cine y la conservación del planeta.
Sábado, 7 de noviembre de 2026 | Asturias Mundial
Hay películas que nos hacen reír. Otras nos hacen llorar. Y algunas consiguen algo bastante más difícil: cambiar nuestra manera de mirar el mundo.
Durante esta semana, Gijón ha reunido precisamente a quienes se dedican a contar esas historias.
Historias que transcurren bajo el agua, entre bosques de algas gigantes, costas salvajes, criaturas extraordinarias y ecosistemas que millones de personas nunca tendrán oportunidad de conocer de cerca.
El escenario ha sido el Wild Oceans FilmFest (WOFF), un festival internacional que, en apenas cinco ediciones, ha conseguido atraer a cineastas, científicos y divulgadores de todo el planeta.
Este viernes, el BIOPARC Acuario de Gijón acogió la gala de entrega de premios de su quinta edición, presentada por el divulgador científico Alberto Aparici, conocido por su trabajo en Onda Cero.
Y las cifras hablan por sí solas.
546 producciones audiovisuales. 84 países. Seis obras premiadas. Y un reconocimiento especial al príncipe Alberto II de Mónaco.
Un balance que sitúa a Gijón en el mapa internacional de la divulgación audiovisual sobre la vida marina.
Pero el festival todavía guarda una última sorpresa: este sábado, entre 14 y 20 pequeños tiburones pintarroja nacidos en el Acuario tienen previsto comenzar una nueva vida en libertad, en las aguas del Cantábrico.
Una manera difícilmente mejorable de cerrar una semana dedicada a recordar que el mar está lleno de vida y merece ser protegido.
La BBC conquista Gijón con un viaje por las costas salvajes de América
El gran triunfador de la gala ha sido «The Americas – The West Coast», una producción británica de la prestigiosa BBC Natural History Unit que ha conseguido el premio al Mejor Documental.
La película, de 43 minutos y producida en 2025, invita al espectador a descubrir la riqueza natural de la costa occidental del continente americano.
Un territorio donde la vida marina se desarrolla en escenarios extraordinarios y donde las relaciones entre las especies y su entorno ofrecen algunas de las historias más fascinantes de la naturaleza.
La obra se proyectó el jueves 5 de noviembre y estuvo acompañada de un encuentro con el fotógrafo y documentalista Andoni Canela, uno de los profesionales españoles más reconocidos por su trabajo sobre la fauna salvaje.
La elección de esta producción como ganadora del festival refleja la importancia que ha adquirido el documental de naturaleza como herramienta de divulgación científica.
Porque una buena película puede conseguir que millones de espectadores comprendan la importancia de un ecosistema que nunca han visitado.
Y, sobre todo, puede despertar el deseo de conservarlo.
El príncipe Alberto II de Mónaco, distinguido por su defensa de los océanos
Uno de los momentos más destacados de la ceremonia fue la concesión del premio honorífico «Salvando los Océanos» al príncipe Alberto II de Mónaco.
El reconocimiento distingue su trayectoria y su compromiso internacional con la protección de la biodiversidad marina y el medio ambiente.
El príncipe no recogió personalmente el galardón.
Lo hizo en su nombre Carol Portabella, presidenta de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en España.
El premio supone la incorporación del mandatario monegasco a una relación de personalidades y organizaciones que han desarrollado importantes iniciativas de conservación marina.
En ediciones anteriores fueron distinguidos el científico Enric Sala y su proyecto Pristine Seas, en 2022; la organización Oceana, en 2023; el biólogo Manu San Félix, en 2024; y el oceanógrafo Javier Cristobo, en 2025.
Con este nuevo reconocimiento, el festival gijonés pone el foco en la dimensión internacional de la conservación de los océanos.
Una tarea que necesita investigación científica, compromiso institucional, recursos económicos y colaboración entre países.
Que un festival nacido en Asturias reconozca a algunas de las figuras internacionales más vinculadas con la conservación marina demuestra hasta dónde ha llegado su proyección.
Seis películas, seis maneras de descubrir y defender el mar
La gala no se limitó a distinguir al documental de la BBC.
El jurado reconoció otras cinco producciones que abordan diferentes aspectos de la naturaleza marina y su conservación.
El mejor cortometraje: una aventura en Alaska
El premio al Mejor Cortometraje Documental fue para «Footprints on Katmai», una producción estadounidense de Trailbound Sketches.
La obra, realizada en 2023 y con una duración de 22 minutos, se suma al conjunto de propuestas del festival que acercan al público historias vinculadas al mundo natural.
Salvar los bosques submarinos de California
En la categoría de Producción sobre Conservación, el galardón fue para «Mission Sea Otter – Saving California's Kelp Forests».
Este documental alemán de 52 minutos, producido por Längengrad Filmproduktion, Arte y ORF, aborda la conservación de los bosques de algas de California y la importancia de las nutrias marinas en estos ecosistemas.
Se trata de un asunto especialmente interesante desde el punto de vista científico.
Los bosques de algas constituyen auténticos refugios de biodiversidad submarina.
En ellos encuentran alimento y protección numerosas especies.
Las nutrias marinas desempeñan una función ecológica fundamental al controlar las poblaciones de determinados animales que se alimentan de esas algas.
Cuando desaparecen especies esenciales, el equilibrio del ecosistema puede alterarse profundamente.
El documental premiado recuerda que proteger una especie puede significar también preservar todo el entorno natural del que forma parte.
Trece horas para sobrevivir
El premio a la Mejor Producción sobre Comportamiento Animal o Descripción de Ecosistema fue para «13 Hours to Survive – Ep. 1: Trapped at Low Tide».
La producción francesa, de 51 minutos, está firmada por CAPA Presse, Arte G.E.I.E. y Blue Ant Media.
Su reconocimiento destaca el interés del festival por las historias capaces de mostrar cómo los animales afrontan las condiciones de sus respectivos hábitats.
El talento joven también tiene su espacio
El galardón Jóvenes Directores fue para Owen Bornhorst, responsable de «Born from the Reef».
La producción estadounidense, de 20 minutos y realizada en 2025, recibió el reconocimiento reservado a nuevas voces del cine documental.
La presencia de esta categoría es especialmente importante.
El futuro de la divulgación ambiental también depende de que nuevas generaciones de cineastas encuentren oportunidades para contar sus historias.
Surf y conservación: una mirada hacia Costa Rica
La sexta producción premiada fue «Changing Seas: Costa Rica's Surfing Paradise», de PBS South Florida.
El documental estadounidense, de 27 minutos, obtuvo el reconocimiento en la categoría Surf, Vela o Buceo y Conservación.
Su presencia entre los ganadores refleja cómo las actividades relacionadas con el mar pueden convertirse también en herramientas para despertar el interés por la protección de los ecosistemas.
Un jurado que reúne ciencia, periodismo y divulgación
La selección de los ganadores estuvo en manos de un jurado multidisciplinar formado por profesionales con experiencia en diferentes campos del conocimiento.
Entre ellos figuraban Carlos Duarte, oceanógrafo de referencia internacional; Odile Rodríguez de la Fuente, bióloga y divulgadora ambiental; José Luis Gallego, periodista especializado en medio ambiente; Elena Vecino, neurocientífica, investigadora y artista; y Álex Avello, etólogo, escritor y narrador vinculado a National Geographic.
La composición del jurado refleja una de las características del Wild Oceans FilmFest: su voluntad de combinar el rigor científico con la capacidad narrativa del cine.
Porque una película puede resultar visualmente espectacular y, sin embargo, transmitir conocimientos incompletos o incorrectos.
Y también puede ser científicamente rigurosa, pero incapaz de despertar el interés del público.
El desafío consiste en reunir ambas cualidades.
Convertir el conocimiento científico en historias que emocionen sin renunciar a la verdad.
De 269 películas a 546: el crecimiento de un festival nacido en Asturias
Uno de los datos más interesantes de esta edición es la evolución del certamen desde su creación.
Cuando el Wild Oceans FilmFest celebró su primera edición, en 2022, recibió 269 producciones procedentes de 47 países.
Cuatro años después, las cifras han aumentado de forma notable.
En 2026 se han presentado 546 producciones de 84 países.
Esto significa que el número de obras recibidas ha aumentado aproximadamente un 103%, mientras que los países participantes han pasado de 47 a 84.
Es decir, el festival ha conseguido más que duplicar las producciones recibidas en su primera edición.
Y lo ha hecho desde Gijón.
No desde una de las grandes capitales internacionales de la industria cinematográfica, sino desde una ciudad asturiana que ha encontrado en el conocimiento del medio marino una oportunidad para desarrollar una propuesta cultural y científica diferenciada.
Además, el certamen ha proyectado a lo largo de sus cinco ediciones producciones que acumulan numerosos reconocimientos internacionales, incluidos premios Emmy, BAFTA y nominaciones a los Óscar.
Entre los títulos que han pasado por sus pantallas figuran «My Octopus Teacher», «Haulout» y «Planet Earth III – Ocean».
El resultado es un festival que permite al público asturiano acercarse a algunas de las producciones más destacadas de la divulgación naturalista internacional.
La gran fiesta del sábado: pequeños tiburones que regresan al Cantábrico
Pero el cierre del festival no se limita a las pantallas.
Este sábado 7 de noviembre, la playa de Poniente de Gijón tiene prevista una actividad especialmente emocionante.
Entre 14 y 20 tiburones pintarroja nacidos en el BIOPARC Acuario de Gijón serán liberados en el mar Cantábrico.
Son pequeños ejemplares de una especie de tiburón habitual en nuestras aguas, muy diferente de la imagen amenazadora que muchas películas han construido alrededor de estos animales.
Las pintarrojas forman parte de la biodiversidad marina del Cantábrico.
Su liberación representa una oportunidad para acercar al público a una realidad que a menudo pasa inadvertida: los tiburones también son piezas importantes de los ecosistemas marinos y su conservación merece atención.
La actividad está concebida como una jornada familiar y educativa.
Los participantes podrán conocer mejor a estos animales y comprender la importancia de proteger sus hábitats.
Después de crecer bajo los cuidados del personal especializado del Acuario, los ejemplares iniciarán una nueva etapa en libertad.
Es una imagen que resume el espíritu del festival: conocer para comprender y comprender para proteger.
La suelta estaba programada para este sábado. A la hora de redactar esta información, la nota facilitada por la organización no permite confirmar todavía cuántos ejemplares han sido finalmente liberados.
Cineastas, científicos y exploradores reunidos en Gijón
Durante toda la semana, el festival ha organizado proyecciones, conferencias y encuentros con especialistas relacionados con el conocimiento y la conservación de los océanos.
Entre los participantes han figurado Carlos Duarte, Débora Iglesias-Rodríguez, Héctor Salvador, Isabel Caballero, Manu San Félix y Andoni Canela.
La programación de este sábado incluye también la proyección de «The Raftsmen» y el coloquio «Navegar lo imposible: la aventura de explorar los océanos», con la participación prevista de Álvaro de Marichalar y Pablo Torres Barragán.
Estas actividades amplían el alcance del festival más allá de las salas de proyección.
El público tiene la oportunidad de escuchar directamente a profesionales que dedican su vida a investigar, documentar y explorar el medio marino.
Y esa cercanía constituye uno de los principales atractivos del certamen.
El mensaje de Gijón al mundo: el cine puede cambiar nuestra mirada
El Wild Oceans FilmFest está organizado por la Fundación BIOPARC y el BIOPARC Acuario de Gijón.
Cuenta con el patrocinio del Gobierno del Principado de Asturias, a través de la Agenda 2030, y con la colaboración del Ayuntamiento de Gijón, Caja Rural de Asturias y otras entidades, entre ellas la Universidad de Oviedo.
Pero más allá de instituciones y patrocinadores, el festival tiene una filosofía que su director, Fernando González Sitges, resumió durante esta edición con unas palabras especialmente significativas:
«El cine no cambia el mundo. Cambia la mirada de las personas. Y son las personas quienes cambian el mundo. Porque el conocimiento siempre es el primer paso para conservar».
La frase contiene una reflexión que va mucho más allá de un festival cinematográfico.
Resulta difícil proteger aquello que desconocemos.
Y todavía sabemos relativamente poco sobre numerosos ecosistemas marinos, a pesar de que los océanos desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima y el mantenimiento de la vida en el planeta.
Las películas documentales permiten acercar esos mundos a millones de espectadores.
Nos muestran animales extraordinarios, comportamientos sorprendentes y paisajes submarinos que parecen pertenecer a otro planeta.
Pero también nos recuerdan su fragilidad.
Gijón demuestra que también se puede hacer cultura mirando al futuro del planeta
La quinta edición del Wild Oceans FilmFest deja una conclusión importante.
Asturias cuenta con espacios, profesionales e instituciones capaces de impulsar iniciativas culturales y científicas con proyección internacional.
El BIOPARC Acuario de Gijón ha conseguido convertirse durante una semana en un lugar de encuentro para investigadores, cineastas, divulgadores y personas interesadas en la conservación marina.
El reconocimiento a la BBC, el homenaje al príncipe Alberto II de Mónaco y la participación de producciones procedentes de 84 países ilustran el alcance alcanzado por el certamen.
Pero quizá la imagen que mejor explique todo lo sucedido no tenga que ver con una alfombra roja ni con un premio.
Quizá sea la de unos pequeños tiburones pintarroja regresando al Cantábrico.
Animales nacidos bajo el cuidado de especialistas que ahora tienen la oportunidad de continuar su vida en el mar.
Porque mientras las mejores películas del mundo nos enseñan cómo es la vida bajo las olas, Gijón también trabaja para que esa vida siga existiendo.
Y esa es, posiblemente, la historia más bonita que puede contar un festival dedicado a los océanos.

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