Grifos, criaturas fantásticas, rostros inquietantes, pecados, castigos y escenas del infierno. Las iglesias románicas de Gijón conservan un sorprendente universo de imágenes que transmitían mensajes a una población que, en su mayoría, no sabía leer. La Fundación Alvargonzález inaugura este viernes una exposición que permitirá descifrar ese lenguaje medieval y descubrir sus huellas en templos como los de Cenero y Serín.
Jueves, 5 de noviembre de 2026 | Asturias Mundial
Cuando las piedras hablaban y los monstruos enseñaban
Imaginemos que viajamos ochocientos años atrás. Estamos en una pequeña aldea del concejo de Gijón. No existen periódicos, televisión ni escuelas al alcance de la mayoría de sus habitantes. Buena parte de la población no sabe leer.
Pero hay un lugar donde las historias pueden verse: la iglesia.
Sobre sus columnas, puertas y arcos aparecen criaturas imposibles, animales fantásticos, rostros humanos, plantas, demonios y representaciones del pecado. Algunas imágenes prometen la salvación; otras advierten de los castigos que esperan a quienes se apartan de las enseñanzas religiosas.
Aquellas figuras eran mucho más que decoración. Constituían un lenguaje visual que transmitía las creencias, los temores y las normas morales de la sociedad medieval.
Y lo más fascinante es que parte de ese universo continúa entre nosotros, escondido a plena vista en algunas iglesias del concejo de Gijón.
Ahora, una exposición permitirá acercarse a esas imágenes y comprender qué significaban para quienes las contemplaban hace siglos.
Una exposición para descifrar los secretos del románico gijonés
La Fundación Alvargonzález inaugura este viernes 6 de noviembre, a las 12.00 horas, la muestra «Capiteles románicos en las iglesias gijonesas», organizada por la Asociación Románico Rural Asturiano (ARRA).
La exposición, de carácter divulgativo y artístico, propone un recorrido por las representaciones medievales conservadas en los capiteles de templos románicos del concejo.
Pero su objetivo va mucho más allá de enseñar elementos arquitectónicos.
La propuesta invita a descubrir cómo pensaban nuestros antepasados, qué les provocaba miedo, qué consideraban pecado y cómo imaginaban el bien y el mal.
La muestra está comisariada por María Soledad Álvarez Martínez, catedrática de Historia del Arte, que ha querido dar prioridad al significado de las imágenes frente a sus características puramente formales.
Es decir, no se trata solamente de admirar cómo trabajaban los canteros medievales, sino de interpretar lo que intentaban comunicar.
Grifos, diablos y criaturas fantásticas: el universo oculto de los capiteles
Uno de los aspectos más llamativos de la exposición es su repertorio de personajes y símbolos.
Los visitantes descubrirán representaciones relacionadas con la maternidad, la salvación, los guardianes de los espacios sagrados, los pecados, los castigos y el infierno.
También aparecen animales, plantas, máscaras, monstruos y demonios.
Entre las criaturas representadas destacan los grifos, seres fantásticos que combinan tradicionalmente características de león y águila.
En el imaginario medieval, estas figuras podían adquirir significados simbólicos relacionados con la vigilancia, el poder o la protección, aunque su interpretación concreta depende siempre del contexto.
Los animales reales tampoco eran necesariamente simples representaciones de la naturaleza.
Aves, cuadrúpedos y plantas podían asociarse a enseñanzas religiosas y morales.
El arte románico desarrolló así un extraordinario repertorio visual en el que prácticamente cualquier figura podía transmitir un mensaje.
Y esos mensajes no siempre eran tranquilizadores.
Los monstruos, las máscaras y los demonios recordaban a los fieles la existencia del mal, las tentaciones y las consecuencias del pecado.
Aquellas iglesias ofrecían, en cierto modo, una narración visual del mundo tal como lo entendía la sociedad cristiana medieval.
El gran secreto: una forma de enseñar a quienes no sabían leer
Para comprender la importancia de estas esculturas hay que recordar cómo era la sociedad en la que surgieron.
Durante buena parte de la Edad Media, el acceso a la lectura y a los conocimientos escritos estaba limitado a una minoría.
La Iglesia desempeñaba un papel fundamental en la transmisión de las enseñanzas religiosas y de las normas morales.
Los capiteles esculpidos se convirtieron en una herramienta pedagógica extraordinariamente eficaz: permitían explicar ideas complejas mediante imágenes reconocibles.
Los programas iconográficos de las grandes catedrales y monasterios podían alcanzar una enorme complejidad.
En las pequeñas iglesias rurales, sin embargo, los mensajes solían expresarse mediante imágenes más sencillas.
Y precisamente ahí reside parte de su interés.
María Soledad Álvarez Martínez explica que esos símbolos, aunque alejados de los grandes conjuntos monumentales, reflejan las creencias, los miedos y las costumbres de la sociedad feudal.
Cada capitel puede entenderse como una pequeña ventana abierta a la mentalidad de quienes vivieron en Asturias durante la Edad Media.
El Gijón medieval que permanece fuera de los circuitos turísticos habituales
Cuando se habla del patrimonio histórico gijonés, las referencias más conocidas suelen conducir a Cimavilla, las termas romanas de Campo Valdés, la Campa Torres o la arquitectura vinculada al desarrollo industrial de la ciudad.
Sin embargo, el concejo conserva también un legado medieval que merece una mirada más detenida.
En sus parroquias rurales existen templos que permiten reconstruir una parte de la historia religiosa, artística y social del territorio.
Dos de esos lugares, la Abadía de Cenero y la iglesia de San Miguel de Serín, serán protagonistas de las visitas organizadas con motivo de la exposición.
Ambos conservan testimonios de la arquitectura y la escultura románicas del siglo XIII.
Sus capiteles permiten apreciar cómo las corrientes artísticas medievales llegaron también a las comunidades rurales asturianas, adaptándose a templos de dimensiones más modestas.
La exposición ofrece así una oportunidad para mirar el concejo desde una perspectiva diferente.
No solamente como una ciudad moderna y turística, sino como un territorio donde todavía sobreviven numerosas huellas de la vida medieval.
Dos excursiones para descubrir los capiteles en sus propias iglesias
Una de las propuestas más interesantes de la iniciativa es que no se limita a la sala de exposiciones.
La Asociación Románico Rural Asturiano ha organizado dos visitas guiadas para conocer directamente algunos de los templos incluidos en el recorrido.
SÁBADO 14 DE NOVIEMBRE, A LAS 11.00 HORAS
Abadía de Cenero: «Capiteles románicos de la Abadía de Cenero. Siglo XIII».
Una oportunidad para observar sobre el terreno las representaciones medievales y conocer mejor su contexto artístico e histórico.
SÁBADO 21 DE NOVIEMBRE
Iglesia de San Miguel de Serín: «Capiteles románicos de San Miguel de Serín. Siglo XIII».
Esta segunda visita permitirá descubrir otro de los testimonios del románico rural gijonés.
Para participar en cualquiera de las dos actividades es necesario inscribirse previamente mediante el correo electrónico romanicoruralastur@gmail.com.
La organización ha confirmado las fechas de ambas visitas, aunque en la información facilitada no se especifica la hora de comienzo de la actividad de Serín.
También habrá visitas guiadas a la exposición sin necesidad de inscripción
Quienes prefieran comenzar por la muestra podrán participar en las visitas guiadas programadas en la Fundación Alvargonzález.
Se celebrarán los días:
-
Miércoles 11 de noviembre, a las 19.00 horas.
-
Viernes 13 de noviembre, a las 19.00 horas.
-
Viernes 20 de noviembre, a las 19.00 horas.
No será necesario inscribirse previamente para estas visitas a la exposición.
La propuesta permitirá comprender mejor los símbolos antes de contemplarlos directamente en los templos.
La exposición número 395 de la Fundación Alvargonzález
La nueva muestra representa también una cifra significativa para la institución cultural gijonesa.
Será la exposición número 395 organizada en su Sala de Arte, un espacio que mantiene una programación dedicada a distintas manifestaciones artísticas y culturales.
En el acto inaugural participarán Ramón Alvargonzález, director de la Fundación, y Bernardo Santaeugenia, representante de la Asociación Románico Rural Asturiano.
La iniciativa combina investigación histórica, divulgación artística y conocimiento del patrimonio local.
Y tiene una virtud especialmente valiosa: acercar al público un patrimonio que muchas veces permanece desconocido incluso para quienes viven a pocos kilómetros de él.
Fechas y horarios: todo lo que necesitas saber
Exposición: «Capiteles románicos en las iglesias gijonesas».
Lugar: Sala de Exposiciones de la Fundación Alvargonzález, Gijón.
Inauguración: viernes 6 de noviembre, a las 12.00 horas.
Duración: del 6 al 20 de noviembre de 2026.
Horario de lunes a viernes: de 12.00 a 13.30 y de 18.00 a 20.30 horas.
Sábados: de 12.00 a 13.30 horas.
Domingos y festivos: cerrado.
Visitas guiadas a la exposición: 11, 13 y 20 de noviembre, a las 19.00 horas, sin inscripción previa.
Visitas a las iglesias: Abadía de Cenero, 14 de noviembre, a las 11.00 horas; San Miguel de Serín, 21 de noviembre, con horario pendiente de confirmación.
Inscripciones para las visitas a las iglesias: romanicoruralastur@gmail.com.
Ocho siglos después, las piedras todavía tienen historias que contar
Hay algo especialmente emocionante en contemplar una escultura medieval y pensar que, hace ochocientos años, otra persona se detuvo ante ella.
Quizá sintió miedo al reconocer una representación del demonio. Tal vez encontró consuelo en una imagen vinculada a la salvación. O simplemente contempló con asombro un animal fantástico cuya existencia pertenecía al mundo de las creencias.
Hoy sabemos muchas cosas que aquellos habitantes del Gijón medieval desconocían.
Pero seguimos compartiendo con ellos una necesidad profundamente humana: contar historias, transmitir conocimientos y dar forma a nuestros temores.
Las iglesias románicas de Gijón son mucho más que edificios antiguos. Son auténticos libros de piedra, escritos para una sociedad que apenas sabía leer.
Y esta exposición ofrece una oportunidad magnífica para descubrir que, a veces, los secretos más fascinantes de nuestra historia no están enterrados bajo tierra.
Llevan ocho siglos mirándonos desde lo alto de una columna.

Dejar un comentario
Acceder al formulario de comentarios de la comunidad