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Asturias entra en noviembre con el riesgo de incendios disparado: 15 concejos en alerta alta y el peligro se extiende por el occidente

Asturias entra en noviembre con el riesgo de incendios disparado: 15 concejos en alerta alta y el peligro se extiende por el occidenteEcología
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El número de municipios asturianos con riesgo alto de incendio forestal pasa de nueve a quince en apenas 24 horas. Allande, Boal, Grandas de Salime, Illano, Pesoz y Villayón se incorporan a las zonas de mayor peligro. Aunque no hay ningún concejo en riesgo muy alto o extremo, la situación obliga a extremar la prudencia en montes y áreas rurales.

Lunes, 2 de noviembre de 2026

Noviembre acaba de comenzar y Asturias se enfrenta a una amenaza que muchos ciudadanos asocian exclusivamente con el verano: los incendios forestales. Lejos de desaparecer con la llegada del otoño, el peligro aumenta en amplias zonas del Principado, especialmente en el occidente y en varios concejos de montaña del interior.

Los datos oficiales para este lunes, 2 de noviembre, sitúan a 15 de los 78 concejos asturianos en nivel 3 de riesgo, considerado alto, frente a los nueve que se encontraban en esa situación el domingo.

Seis municipios han pasado de riesgo moderado a alto en solo 24 horas. Esto representa un incremento del 66,7 % en el número de concejos clasificados en esa categoría, una evolución que exige prestar especial atención a las actividades desarrolladas en el medio rural.

La buena noticia es que ningún municipio alcanza los niveles 4 (muy alto) o 5 (extremo). Pero eso no significa que la situación carezca de importancia: el nivel alto indica unas condiciones que aconsejan extremar las precauciones ante cualquier actividad que pueda provocar un fuego.

QUINCE CONCEJOS EN RIESGO ALTO: ESTOS SON LOS MUNICIPIOS AFECTADOS

El índice oficial identifica quince concejos con nivel 3 de riesgo de incendio forestal.

En el occidente asturiano, los municipios afectados son Allande, Boal, Cangas del Narcea, Degaña, Grandas de Salime, Ibias, Illano, Pesoz y Villayón.

En la zona central y montañosa del interior, presentan riesgo alto Grado, Proaza, Quirós, Santo Adriano, Teverga y Yernes y Tameza.

La distribución territorial revela una concentración especialmente destacada en el occidente, donde coinciden grandes superficies forestales, explotaciones ganaderas, terrenos de montaña y numerosos núcleos de población dispersos.

En estos territorios, un incendio forestal puede convertirse en un problema especialmente complejo por las dificultades de acceso, la orografía y la proximidad de viviendas, instalaciones agrícolas y explotaciones ganaderas.

DEL DOMINGO AL LUNES: EL RIESGO ALTO AUMENTA UN 66,7 % EN NÚMERO DE CONCEJOS

La comparación de los índices correspondientes al 1 y al 2 de noviembre permite comprobar cómo ha evolucionado la situación.

El domingo permanecían en riesgo alto Cangas del Narcea, Degaña, Grado, Ibias, Proaza, Quirós, Santo Adriano, Teverga y Yernes y Tameza.

Este lunes se mantienen esos nueve municipios y se incorporan Allande, Boal, Grandas de Salime, Illano, Pesoz y Villayón.

El cambio es significativo porque no afecta a un municipio aislado, sino que supone una extensión territorial de la categoría de riesgo alto por buena parte del occidente asturiano.

Conviene subrayar una diferencia esencial: no significa que existan quince incendios activos, sino que quince concejos presentan condiciones clasificadas oficialmente como de riesgo alto para que puedan producirse.

EL MAPA DEL PELIGRO: 70 CONCEJOS CON RIESGO MODERADO O ALTO

El índice correspondiente a este lunes ofrece una radiografía de la situación en el Principado:

15 concejos presentan riesgo alto.

55 concejos presentan riesgo moderado.

8 concejos presentan riesgo bajo.

Ningún concejo alcanza los niveles muy alto o extremo.

En consecuencia, 70 de los 78 concejos asturianos, casi el 90 % del territorio municipal, se encuentran clasificados en niveles moderado o alto.

Las tres principales ciudades del Principado, Oviedo, Gijón y Avilés, permanecen en riesgo moderado, al igual que Siero, Mieres, Langreo y numerosos municipios costeros.

Los ocho concejos que presentan riesgo bajo son Amieva, Cabrales, Cangas de Onís, Onís, Parres, Peñamellera Alta, Piloña y Ponga.

Esta distribución demuestra que el peligro no se concentra exclusivamente en las áreas montañosas más occidentales, aunque sean estas las que presentan los niveles más elevados.

¿POR QUÉ PUEDE HABER INCENDIOS FORESTALES EN PLENO NOVIEMBRE?

Uno de los errores más habituales consiste en pensar que el riesgo de incendio desaparece automáticamente cuando termina el verano.

Pero Asturias tiene unas características climáticas, geográficas y vegetales que permiten que se produzcan incendios forestales durante prácticamente cualquier época del año.

La humedad del terreno, las temperaturas, las precipitaciones, la cantidad de vegetación combustible disponible y, especialmente, el viento pueden modificar considerablemente las condiciones de riesgo.

Durante el otoño se acumulan hojas secas, ramas y restos vegetales. Si estos materiales pierden humedad y coinciden con condiciones meteorológicas favorables a la combustión, pueden facilitar el inicio y la propagación de un incendio.

Además, el viento puede transformar un fuego inicialmente pequeño en una emergencia de mayor magnitud, especialmente en terrenos de difícil acceso.

No hace falta una ola de calor veraniega para que un monte pueda arder.

Sin embargo, el incremento del índice registrado este lunes no permite atribuir el cambio a una causa meteorológica concreta sin examinar las variables que han intervenido en su cálculo.

EL GRAN PELIGRO EN EL MEDIO RURAL: QUEMAS, MAQUINARIA Y DESCUIDOS

Una parte fundamental de la prevención afecta directamente a ganaderos, agricultores, propietarios de fincas, trabajadores forestales y personas que realizan actividades en terrenos próximos a montes.

En Asturias, el uso del fuego está sometido a una regulación específica.

Las autorizaciones para realizar quemas deben establecer las condiciones en las que pueden llevarse a cabo, incluidos los niveles del índice de riesgo compatibles con su ejecución.

Por tanto, disponer de una autorización de quema no significa que esté permitido encender fuego cualquier día y en cualquier circunstancia.

Antes de realizar una actividad de este tipo, es imprescindible comprobar el índice correspondiente al concejo y las condiciones específicas del permiso.

También debe extremarse la precaución durante trabajos con maquinaria agrícola o forestal que pueda generar chispas, especialmente cuando existe vegetación seca en las inmediaciones.

Una chispa, una quema mal controlada o un descuido pueden tener consecuencias muy superiores a las que inicialmente parecen posibles.

Cuando se alcanzan los niveles de riesgo muy alto o extremo entran en vigor restricciones adicionales relacionadas con determinadas actividades susceptibles de provocar incendios.

Este lunes ningún concejo asturiano alcanza esos niveles superiores, pero las obligaciones preventivas y las condiciones establecidas en las autorizaciones siguen siendo plenamente exigibles.

QUÉ DEBEN HACER LOS VECINOS DE LOS MUNICIPIOS AFECTADOS

Ante el incremento del riesgo, resulta especialmente importante adoptar una serie de precauciones.

Evitar cualquier fuego no autorizado. No deben realizarse quemas de restos vegetales si las condiciones del permiso y el índice diario no lo permiten.

No arrojar colillas ni objetos encendidos. Una colilla abandonada en una zona con vegetación seca puede convertirse en un foco de incendio.

Extremar la prudencia con la maquinaria. Las herramientas y máquinas capaces de generar chispas deben utilizarse respetando las restricciones y medidas de seguridad aplicables.

Mantener la vigilancia en fincas y terrenos rurales. Conviene prestar atención a cualquier columna de humo o indicio de combustión en zonas forestales.

No intentar combatir un incendio sin medios adecuados. La prioridad debe ser proteger la propia vida, alejarse de la zona de peligro y facilitar la intervención de los servicios de emergencia.

Avisar inmediatamente al 112. Ante cualquier indicio de incendio forestal, hay que comunicar su localización con la mayor precisión posible.

En los núcleos rurales próximos a zonas forestales también conviene mantener despejados los accesos y atender las indicaciones de las autoridades y los servicios de emergencia.

RIESGO ALTO NO SIGNIFICA QUE HAYA INCENDIOS ACTIVOS

Es importante evitar confusiones.

La clasificación de quince municipios con riesgo alto no significa que se hayan declarado quince incendios, ni que existan evacuaciones, daños materiales o despliegues extraordinarios de los servicios de extinción.

El índice es una herramienta de prevención que evalúa el peligro potencial de incendio forestal en cada concejo.

No constituye, por sí mismo, una declaración de emergencia.

La información utilizada para elaborar esta noticia no acredita la existencia de incendios activos relacionados con el aumento del índice.

Por tanto, la advertencia debe entenderse como una llamada a la prevención y a la vigilancia, no como una situación generalizada de incendios declarados.

EL OCCIDENTE ASTURIANO, ESPECIALMENTE EXPUESTO

La concentración de municipios en riesgo alto en el occidente obliga a prestar atención a una de las zonas de mayor riqueza forestal y paisajística del Principado.

Concejos como Cangas del Narcea, Allande, Ibias, Degaña o Grandas de Salime cuentan con extensos espacios naturales, grandes masas de vegetación, explotaciones ganaderas y numerosas localidades repartidas por terrenos montañosos.

En estas áreas, los incendios pueden ocasionar daños que van mucho más allá de la pérdida de árboles.

La destrucción de pastos, los daños a las explotaciones, el deterioro de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y el riesgo para viviendas e infraestructuras rurales convierten cualquier incendio forestal en un problema ambiental, económico y social.

Además, la propia configuración del territorio puede complicar el acceso de los equipos de extinción y dificultar las labores de protección de poblaciones aisladas.

Por eso, la prevención resulta especialmente importante en estos municipios.

ASTURIAS NO PUEDE BAJAR LA GUARDIA PORQUE HAYA TERMINADO EL VERANO

La evolución registrada entre el domingo y el lunes deja una advertencia evidente: el riesgo de incendios forestales no desaparece con la llegada de noviembre.

El número de concejos clasificados con riesgo alto ha crecido un 66,7 % en apenas un día, mientras la mayoría de los municipios restantes permanece en nivel moderado.

La situación puede cambiar en función de la evolución meteorológica, por lo que resulta imprescindible consultar diariamente el índice oficial antes de realizar actividades que impliquen el uso del fuego.

La prevención de incendios en Asturias no puede ser una preocupación exclusiva de los meses de verano.

El patrimonio natural asturiano, sus montes, sus paisajes y las poblaciones que viven junto a ellos necesitan vigilancia y protección durante todo el año.

Porque los incendios forestales no entienden de calendarios. Y, cuando aparece la primera llama, la prevención ya llega tarde.

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