Un informe elaborado con datos oficiales de 26 estaciones revela que toda la población asturiana estuvo expuesta a niveles de ozono superiores a los recomendados por la OMS. Olloniego y Santa Marina encabezan los registros, mientras Ecologistas en Acción acusa al Principado de no informar durante tres episodios de elevada contaminación. Los niños, los mayores y las personas con problemas respiratorios son especialmente vulnerables.
Asturias, lunes 26 de octubre de 2026. El aire de Asturias presenta un problema de contaminación que no siempre se ve, no necesariamente huele y puede pasar inadvertido incluso durante los días más despejados del verano. Se trata del ozono troposférico, un gas que, cuando se acumula cerca de la superficie terrestre, puede perjudicar la salud y agravar enfermedades respiratorias.
Los resultados del último informe de Ecologistas en Acción dibujan un escenario preocupante: la totalidad de la población asturiana habría estado expuesta, durante los nueve primeros meses de 2026, a concentraciones de ozono superiores a las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El estudio, elaborado a partir de los registros de 26 estaciones oficiales de medición, revela que los niveles de este contaminante alcanzaron sus valores más elevados desde 2022, favorecidos por un verano especialmente cálido y una intensa radiación solar.
Las cifras más llamativas aparecen en el entorno de Oviedo, donde dos estaciones acumularon más de 80 jornadas por encima de la referencia sanitaria internacional.
Pero el informe incorpora otra denuncia de especial relevancia: Ecologistas en Acción sostiene que el Gobierno del Principado no informó a la ciudadanía durante tres episodios en los que se rebasó el umbral legal de información a la población.
Olloniego y Santa Marina: los puntos más afectados
Los datos recopilados hasta el pasado 30 de septiembre sitúan a dos estaciones del área central de Asturias a la cabeza de los registros.
En Olloniego se contabilizaron 87 días con concentraciones superiores a la recomendación sanitaria de la OMS. Muy cerca aparece Santa Marina, con 85 jornadas.
La contaminación también se dejó sentir en áreas rurales alejadas de los grandes núcleos urbanos.
Estos son los registros más destacados:
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Olloniego (Oviedo): 87 días.
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Santa Marina, en el entorno de Soto de Ribera: 85 días.
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Niembro (Llanes): 35 días.
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Somiedo: 26 días.
La referencia de la OMS para el ozono establece una concentración máxima octohoraria de 100 microgramos por metro cúbico, con un criterio estadístico que admite aproximadamente tres o cuatro días de superación al año.
La comparación permite comprender la magnitud de los registros, aunque superar esta referencia sanitaria no equivale automáticamente a incumplir la legislación vigente.
El informe señala, además, que las superaciones del valor sanitario recomendado aumentaron un 25 % en Asturias respecto a la media del periodo 2012-2019.
El deterioro fue especialmente acusado en el área de Oviedo, donde los días por encima del objetivo legal experimentaron un incremento del 213 % frente a aquella referencia histórica.
Tres episodios de contaminación y una pregunta: ¿por qué no se avisó?
Uno de los apartados más controvertidos del informe afecta a las obligaciones de información pública.
Ecologistas en Acción identifica nueve superaciones del umbral de información a la población, distribuidas entre las estaciones de Olloniego, Santa Marina y Sama de Langreo.
Los episodios se concentraron en tres fechas:
23 de junio, 6 de julio y 14 de septiembre de 2026.
El umbral de información se alcanza cuando la concentración media de ozono durante una hora supera los 180 microgramos por metro cúbico.
Se trata de un nivel que exige prestar especial atención a los grupos más vulnerables y activar los mecanismos de comunicación previstos legalmente.
Según denuncia la organización ecologista, el Principado no difundió los avisos que correspondían durante esos episodios.
La acusación plantea una cuestión relevante para la salud pública: si las estaciones registraron concentraciones suficientemente elevadas para activar el umbral de información, ¿qué comunicaciones se realizaron y por qué canales llegaron a los ciudadanos?
El informe también recoge otras cuatro superaciones inicialmente registradas en Niembro y Cangas que posteriormente fueron invalidadas por las administraciones competentes, por lo que no se incluyen entre los nueve rebasamientos señalados.
La denuncia de falta de avisos procede de Ecologistas en Acción y requiere conocer la explicación oficial del Gobierno asturiano.
El ozono puede perjudicar los pulmones y agravar el asma
A diferencia del ozono que se encuentra en las capas altas de la atmósfera y protege de parte de la radiación ultravioleta, el ozono troposférico constituye un contaminante cuando se acumula cerca del suelo.
Su presencia en concentraciones elevadas puede irritar las vías respiratorias, provocar tos, molestias al respirar, inflamación pulmonar y empeoramiento de enfermedades como el asma.
La exposición también se relaciona con riesgos cardiovasculares y un incremento de la mortalidad prematura.
Los grupos especialmente sensibles son los niños, las personas mayores, las mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
El riesgo aumenta durante la actividad física intensa al aire libre, porque el esfuerzo obliga a respirar con mayor frecuencia y profundidad.
La Organización Mundial de la Salud considera la contaminación atmosférica uno de los grandes factores ambientales de riesgo para la salud.
Por ello, los episodios de ozono no deben interpretarse únicamente como un problema ambiental, sino también como una cuestión de prevención sanitaria.
¿Qué debe hacer una familia cuando sube el ozono?
La principal recomendación durante los episodios de concentración elevada consiste en reducir la exposición, especialmente entre las personas vulnerables.
Conviene consultar los indicadores oficiales de calidad del aire antes de programar actividades prolongadas al aire libre.
Si los niveles son desfavorables, las personas sensibles deberían evitar el ejercicio intenso en el exterior y posponer actividades deportivas exigentes hasta que mejoren las condiciones.
También resulta aconsejable prestar atención a síntomas como tos persistente, irritación de garganta, dificultad respiratoria o fatiga inusual.
Las personas con asma u otras enfermedades respiratorias deben seguir el tratamiento indicado por sus profesionales sanitarios y extremar las precauciones cuando se anuncien episodios de contaminación.
No se trata de renunciar a las actividades al aire libre de forma generalizada, sino de adaptar horarios, intensidad y duración a las condiciones ambientales.
¿Qué tiene que ver la central de Soto de Ribera?
El informe identifica varios factores que contribuyen a la formación del ozono en Asturias.
Este gas no suele emitirse directamente desde una chimenea o un tubo de escape. Se forma mediante reacciones químicas entre contaminantes procedentes del tráfico, las industrias y otras actividades, favorecidas por la luz solar.
Las altas temperaturas y la radiación intensa del verano de 2026 crearon condiciones propicias para su acumulación.
Ecologistas en Acción destaca especialmente lo sucedido en el área de Oviedo, donde el aumento del ozono coincidió con una mayor actividad de generación térmica con carbón en Soto de Ribera, principalmente durante julio y agosto.
Las estaciones de Olloniego y Santa Marina, vinculadas a la red de vigilancia de esta instalación, registraron los valores más elevados.
La organización señala esta coincidencia como un elemento relevante, aunque no supone por sí sola que toda la contaminación detectada proceda de la central.
También intervienen las emisiones del tráfico rodado, los polígonos industriales, la actividad portuaria y el transporte de contaminantes por las masas de aire.
Esto ayuda a explicar una característica del ozono: sus concentraciones pueden ser elevadas en áreas rurales aparentemente alejadas de los grandes focos industriales.
Asturias cumple la ley, pero supera las recomendaciones sanitarias
Esta es una de las claves para interpretar correctamente el estudio.
Aunque las concentraciones registradas exceden ampliamente la recomendación de la OMS en varias estaciones, ninguna estación asturiana incumple el valor objetivo legal vigente, según el análisis del periodo 2024-2026.
La normativa española establece un objetivo de 120 microgramos por metro cúbico, que no debe superarse más de 25 días por año, como promedio de tres años.
La nueva normativa europea reduce esa cifra a 18 días para 2030.
Asturias tampoco rebasa ese nuevo objetivo trienal, de acuerdo con los resultados provisionales del informe.
La diferencia se encuentra, por tanto, entre dos criterios: el cumplimiento de las obligaciones legales y los niveles de exposición que la evidencia científica considera más adecuados para proteger la salud.
Un territorio puede cumplir los objetivos establecidos administrativamente y, al mismo tiempo, registrar concentraciones superiores a las guías sanitarias internacionales.
El problema no termina cuando acaba el verano
Los investigadores advierten de que el cambio climático puede agravar los episodios de ozono, especialmente cuando se combinan temperaturas elevadas, periodos prolongados de estabilidad atmosférica y fuerte radiación solar.
El verano de 2026, caracterizado por sucesivas olas de calor, ha contribuido a elevar las concentraciones en buena parte del territorio español.
Asturias no ha sido una excepción, aunque presenta niveles generalmente inferiores a los de otras comunidades del centro y sur peninsular.
Ecologistas en Acción reclama reducir las emisiones de los contaminantes que intervienen en la formación del ozono, mejorar la información pública y establecer mecanismos eficaces de aviso.
También cuestiona que los ciudadanos puedan consultar fácilmente todos los registros de las estaciones industriales, algunas de las cuales no ofrecen información en tiempo real en el sistema autonómico.
La conclusión del informe es clara: cumplir los límites legales no significa necesariamente respirar un aire ajustado a las recomendaciones sanitarias más exigentes.
Los 87 días registrados en Olloniego, los 85 de Santa Marina y los nueve rebasamientos del umbral de información abren un debate sobre la prevención, la vigilancia ambiental y la protección de los ciudadanos más vulnerables.
Porque el ozono no necesita formar una nube visible sobre una ciudad para convertirse en un riesgo. Y precisamente por eso, disponer de información pública, comprensible y a tiempo resulta fundamental.

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